Vista peatonal de la calle Arbat en Moscú con farolas y fachadas históricas

Calle Arbat: paseo cultural por el Moscú histórico

A comienzos de 1831, Aleksandr Pushkin y Natalia Goncharova pasaron los primeros meses de casados en el número 53 de la calle Arbat. El apartamento es hoy casa-museo, filial del Museo Estatal A. S. Pushkin. Fuera, el mismo suelo es paseo: farolas, adoquín, retratos, guitarras. El Viejo Arbat —Stary Arbat— corre entre las plazas de Arbatskaya y Smolenskaya. En un extremo, el metro Arbatskaya y el restaurante Praga. En el otro, Smolenskaya, el río y un perfil más nuevo del barrio. Una habitación de poeta y, a la puerta, un escenario.

Fachada de la casa-museo de Pushkin en la calle Arbat de Moscú
Casa-museo (apartamento memorial) de A. S. Pushkin en Arbat 53. Foto: Pierre André Leclercq (Wikimedia Commons, CC BY 4.0).

El nombre viene de lejos. Desde al menos el siglo XV designa un eje de mercaderes y artesanos, camino hacia el oeste de la ciudad. Luego fue calle noble, y la literatura de los siglos XVIII y XIX le puso geografía sentimental. En el XX cupieron viviendas compartidas, teatros y cafés: el ritmo de la metrópoli soviética, sin que la calle perdiera del todo su escala antigua. En las décadas de 1970 y 1980 se peatonalizó y se rehízo con farolas, adoquín y fachadas restauradas. A poca distancia, el Nuevo Arbat, avenida de los años sesenta, con torres y coches, hace el contraste a propósito. El viejo se anda. El nuevo se cruza.

Vista peatonal de la calle Arbat en Moscú con farolas y fachadas históricas
Calle Arbat (Старый Арбат), Moscú. Foto: Alex «Florstein» Fedorov (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0).

Del número 53 al muro

En la segunda mitad del siglo XX el Arbat sumó la bohemia. El Teatro Vakhtángov, con su estatua de Turandot, y Bulat Okudzhava, que cantó el barrio como cosa íntima —hay un monumento suyo en el paseo—, fijaron la calle en la canción de autor. Lo que se oye ahora, guitarra y acordeón, sale de ahí, con el exceso de recuerdos para turistas incluido. Cerca conviven otras casas del mismo tipo; entre ellas, la vivienda asociada a Andréi Bely. El Arbat es, también, un archipiélago corto de interiores.

En un callejón próximo, el muro de Tsoi acumula grafitis, flores y el lema Цой жив («Tsoi vive»). El retrato del cantante de Kino está en Víktor Tsoi: la voz de Kino. El muro es una coordenada física de ese mito, clavada en la misma calle donde Pushkin estrenó el matrimonio.

Perspectiva de la calle Arbat antigua con peatones y edificios de colores
Старый Арбат, Moscú, 2008. Foto: Andrew Bossi (Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.5).

No es solo una postal

Se entiende yendo de Arbatskaya a Smolenskaya, despacio, que es el registro de esta calle y no el del Nuevo Arbat. En el 53 el Arbat es un interior de 1831. En el muro de Tsoi es una pintada que sigue recibiendo flores. Okudzhava la cantó entre las dos cosas, y el cierre al tráfico, ya en los ochenta, la dejó en escenario. Es verdadera precisamente por no elegir: mercaderes, un poeta recién casado y un muro de rock sobre el mismo adoquín. Llamarla pintoresca se queda corto. Es el Moscú que se camina al margen de la Plaza Roja, y la tienda de souvenirs no le quita esa memoria: se la pone encima.

Muro de Tsoi en el Arbat de Moscú, cubierto de graffiti en homenaje a Víktor Tsoi y Kino

Víktor Tsoi: la voz de Kino

El 15 de agosto de 1990, Víktor Tsoi iba al volante de su Moskvitch por la carretera de Sloka a Talsi, cerca de Tukums, en Letonia. Chocó con un autobús. Tenía veintiocho años. Detrás quedaban un concierto enorme en el Luzhnikí de Moscú y unas cintas a medio hacer con el guitarrista Yuri Kasparyán. Delante no quedó nada, salvo la voz ya grabada y un eslogan de pared: «Tsoi vive».

Víktor Tsoi actuando en el DK Svyazi de Leningrado en 1986
Víktor Tsoi en el DK Svyazi, Leningrado, 1986 (Wikimedia Commons, CC0).

Había nacido en Leningrado el 21 de junio de 1962, hijo de un ingeniero de origen coreano soviético y de una profesora rusa. Escuela de arte, bajo en grupos de adolescentes, expulsión, y luego el oficio de tallista en madera. Las manos aparecen dos veces en esta vida: en la talla y en la guitarra. Hacia el cambio de década se juntó con Alexéi Rýbin. El grupo se llamó primero Garin i giperboloidy, «Garin y los hiperboloides», por la novela de Alexéi Tolstói; enseguida fueron dos y el nombre pasó a ser Kino, cine. El Leningrad Rock Club los acogió. Borís Grebenshchikov, de Aquarium, empujó las primeras grabaciones caseras. El debut, 45 (1982), circuló en magnitizdat: cinta de mano en mano, no disco de tienda.

La voz seca

El sonido es seco. Post-punk, new wave, riffs limpios, batería marcada, una voz casi hablada, sin adorno. Las letras caben en una imagen: la ciudad de noche, el camino, la espera, el «nosotros» de una generación. Peremen! («¡Cambios!») se volvió himno de muchos oyentes de finales de los ochenta, un anhelo colectivo que no hace falta colgar de un partido. Gruppa krovi («Grupo sanguíneo»), el disco de 1988, disparó la popularidad. Zvezda po imeni Solntse («Una estrella llamada Sol»), de 1989, es la noche. Alrededor quedan Kukushka, Pachka sigaret, Spokoínaya noch, y los discos de en medio —Nachálnik Kamchatki, Eto ne lyubov, Noch—, cuando Kino todavía era underground y Tsoi, en la sala de calderas Kamchatka, trabajaba de fogonero.

Víktor Tsoi en concierto con Kino, Leningrado hacia 1986
Víktor Tsoi con Kino en concierto, Leningrado (c. 1986). Foto: Tim Penn / knackeredhack (Wikimedia Commons, CC BY 2.0).

En Assa (1987), de Serguéi Soloviov, sale como él mismo: el rock entra en el cine soviético de la época sin disfraz. En Igla (La aguja, 1988), de Rashid Nugmánov, es el protagonista. Parte del rodaje y del imaginario visual mira a Almatí, ciudad con la que la familia tenía lazos: su padre nació en Kazajistán. La gabardina, la mirada fija, la economía de gestos: eso es lo que vieron quienes nunca pisaron el Rock Club. Las películas no inventaron a Kino. Le dieron silueta.

Veintiocho años

Lo enterraron en el cementerio Bogoslovskoye de Leningrado. Los compañeros armaron el álbum póstumo, el llamado Álbum negro, con las voces que ya estaban. El lema Цой жив apareció en muros de todo el país. En Moscú, el muro de Tsoi del callejón de Arbat sigue siendo lugar de peregrinación. En San Petersburgo, la antigua sala de calderas donde fue fogonero es club y museo informal de fans.

Tsoi se quedó en el umbral de los treinta, con una voz que pedía cambios y nombraba una estrella. El Moskvitch fija esa vida mejor que una lista de discos: un coche soviético, una carretera letona, un fogonero que había llenado el Luzhnikí. Kino se escucha todavía, también quien no vivió la URSS. Las canciones aguantan sin la gabardina. La gabardina, en cambio, no aguantaría sin las canciones.

Icono ruso de Palekh del siglo XIX que representa la Exaltación de la Santa Cruz

Exaltación de la Cruz: el festivo ortodoxo del 27 de septiembre

En la vigilia, tras la gran doxología, sacan la Cruz del altar y la llevan al centro del templo. Si hay catedral o bendición del obispo, el celebrante la levanta hacia los cuatro puntos cardinales y la gente repite muchas veces «Señor, ten piedad»: Góspodi, pomíluy. Luego la Cruz queda en el analoy, el atril de veneración, para el beso y a menudo para la unción con óleo. Eso es el Vozdvízhenie. La palabra quiere decir elevación. No se representa un hallazgo: se muestra la Cruz.

Icono ruso de Palekh del siglo XIX que representa la Exaltación de la Santa Cruz
Exaltación de la Cruz. Icono de Palekh, siglo XIX (Wikimedia Commons, dominio público).

La Iglesia ortodoxa rusa lo celebra el 14 de septiembre del calendario juliano, que en el civil cae el 27. El desfase con el gregoriano es de trece días y seguirá así hasta 2100. El nombre largo es Exaltación de la Cruz honrada y vivificante del Señor; en ruso, Vozdvízhenie Krestá Gospodnia, y en el habla antigua se acortaba a Zdvizhénie. Es uno de los doce grandes festivos —los dvunadesiátye—, festivo del Señor, fijo, que no se mueve con la Pascua. Y es el único de esos doce que pide ayuno estricto el mismo día: sin carne, sin lácteos, sin huevos, sin pescado. El aceite vegetal suele admitirse. En 2026 el 27 de septiembre cayó en domingo, y el ayuno no se levantó por eso. La prefiesta es el 26; la postfiesta llega hasta el otdanie, la despedida del festivo, el 4 de octubre. Mientras dura, la Cruz sigue en el atril.

Lo que Eusebio no escribió

La fecha mira a Jerusalén. El 13 de septiembre de 335 se consagraron las iglesias del Santo Sepulcro; al día siguiente se fijó la conmemoración. El año nuevo eclesiástico —el nóvoletie, o indicta— empieza el 1 de septiembre juliano, el 14 civil, y la Cruz llega en esas primeras semanas, junto al Nacimiento de la Madre de Dios. La narrativa del culto sitúa hacia 326 a santa Elena, madre de Constantino, ante tres cruces halladas junto al Gólgota. La verdadera se habría reconocido por un milagro —una enferma, o un muerto, que revivió al contacto— y el patriarca Macario la habría alzado mientras se cantaba «Señor, ten piedad». También se recuerda la restitución de la reliquia bajo Heraclio, hacia 628-630, después del saqueo persa de 614.

Eusebio de Cesarea, en la Vida de Constantino, describe la limpieza del lugar y la iglesia. No menciona el hallazgo de la Cruz. El viaje de Elena y las obras constantinianas, Santo Sepulcro incluido, están bien atestiguados; la reliquia, no en ese libro. Las primeras alusiones aparecen hacia mediados del siglo IV, en Cirilo de Jerusalén. El relato completo, con Elena y el milagro, cuaja a finales de ese siglo y en historiadores del V. La autenticidad material de la Vera Cruz no se demuestra: es materia de fe y de culto. Lo que sí queda documentado es la veneración ya ritual en Jerusalén en los años 380, en el diario de Egeria. El rito de ahora no prueba la excavación. Repite un gesto: mostrar la Cruz a toda la asamblea, el que la tradición atribuye a Macario.

Del icono a Tyumen

Fachada de la iglesia Krestovozdvizhenskiy en Tyumen, barroco siberiano
Templo de la Exaltación de la Cruz en Tyumen. Foto: Yliya Medvedeva (Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0).

En el icono, el patriarca está sobre un ambo de escalones, la Cruz en alto; a menudo aparecen Elena y Constantino, y el fondo sugiere el Santo Sepulcro. El tema entra con fuerza en la fila festiva del iconostasio ruso entre los siglos XV y XVI. El tropario pide «Salva, Señor, a tu pueblo»; en la Liturgia, el Trisagio cede a menudo el paso a «Ante tu Cruz nos postramos, Señor». Hay templos enteros con esta advocación. El de Tyumen, barroco siberiano del siglo XVIII, enseña hasta dónde viajó el título.

La etnografía anota, con cautela, el nombre Zdvizhénie y los días rurales de preparar la col: temporada, no dogma. Lo sólido es la visita al templo, el ayuno y la veneración hasta el 4 de octubre. Un gran festivo que pide hambre, y una elevación que la liturgia repite aunque el historiador de Constantino no escribiera el hallazgo. El icono de Palekh y la fachada de Tyumen no prueban el siglo IV. Enseñan a una Iglesia que, cada 27 de septiembre, prefiere alzar la Cruz.

30 años de la disolución de la URSS

Hace 30 años, el 25 de diciembre de 1991, Mikhail Gorbachov pronunciaba un breve discurso televisado, de apenas minuto y medio, en el que renunciaba a su cargo de Presidente de la Unión Soviética.

Apenas media hora después, la bandera de la URSS se arriaba en el Kremlin por última vez.

Esta semana, emitía en el programa Documentos TV un documental sobre la figura de Gorbachov desde una perspectiva más humana que política. Este documental está disponible en la web de RTVE hasta el 20 de enero de 2022.

https://www.rtve.es/play/videos/documentos-tv/gorbachov/6254803/

RTVE Play — Documentos TV

Existen dos versiones de este documental del cineasta Vitaly Mansky, una de 57 minutos, que es la que se emitió en el programa Documentos TV y otra de 100 minutos, que seguro que no se hace tan corta.

Seguimiento del coronavirus en Rusia con Yandex Maps

Seguimiento del coronavirus en Rusia con Yandex Maps

Hace unos días, el buscador ruso Yandex publicaba este proyecto basado en su servicio de mapas, Yandex Maps, para el seguimiento del coronavirus en el mundo, con especial atención a los distintos territorios de la Federación Rusa.

Te guste o no te guste Yandex, si los datos se obtienen de las fuentes que se indican en la página, no es más que una visualización de datos. Nada de fake news, manipulación de occidente y ese tipo de cosas que se suelen leer a gente con la cabeza bien amueblada.

Fuentes referidas:

Rediseño y recuperación del foro

Aprovechando la situación de confinamiento que tenemos en España desde hace algo más de una semana, hemos aprovechado ese enclaustramiento para actualizar el diseño del sitio web, así como restaurar y actualizar el foro de Casa Rusia.

Ahora, tanto el blog como el foro deberían verse bien en dispositivos móviles, un ajuste que teníamos pendiente desde hace ya un tiempo. En el foro, vuelve a ser posible el registro de nuevos usuarios.

Seguimos optando por un diseño minimalista, y después de tantos años, dejamos la cabecera que hemos tenido hasta ahora con la bandera de Rusia y el águila bicéfala.

Aunque no sabemos si podremos publicar nuevos contenidos de forma regular, hemos hecho un esfuerzo sobre todo para restaurar y actualizar el foro, para que no se perdiese todo el conocimiento que cientos de usuarios han volcado en él durante más de 10 años.

El poster de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018: homenaje a Yashin

El pasasdo 28 de noviembre tuvo lugar en instalaciones del Metro de Moscú la presentación del poster oficial de la Copa Mundial de la FIFA a celebrar en Rusia del 14 de junio al 15 de julio del 2018. El poster es un gran homenaje al legendario guardameta soviético, ruso y moscovita Lev Yashin.

Yashin disputó con la selección de la URSS cuatro Copas Mundiales de la FIFA —las de 1958, 1962, 1966 y 1970— y sigue siendo a día de hoy el único arquero de la historia del fútbol que ha ganado el Balón de Oro (1963), es un símbolo del fútbol ruso y mundial al estar considerado como el mejor portero de la historia del fútbol. El Dinamo de Moscú fue el club de su vida.

Yashín fue conocido en el mundo del fútbol con el apodo de «la Araña Negra» por usar siempre pantalones y camiseta de color negro y por dar la impresión de tener ocho brazos para atrapar el balón.

En el cartel, obra del artista ruso Igor Gurovich, viste su característica indumentaria de color negro y lleva la rodillera y la gorra que también hicieron de Yashin un icono único e inconfundible. Aparece lanzándose a por el balón, una mitad del cual es una pelota de la época de Yashin, mientras que la otra muestra el territorio ruso visto desde el espacio. Es también un homenaje al Sputnik, representado por el balón.

Artísticamente, Gurovich se inspiró en el movimiento ruso del constructivismo de finales de los años 1920, en concreto los carteles diseñados por Dziga Vertov y los hermanos Stenberg. Los rayos de luz que emanan del balón, un elemento común de las obras constructivistas, simbolizan la energía del torneo, mientras que el círculo verde representa las canchas de los doce estadios que albergarán en once sedes los 64 partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2018.

“El estilo de los pósters post-constructivistas soviéticos de los años 1920 y 1930, su lenguaje visual único, una poesía nueva y fresca de imágenes figurativas, se convirtió en uno de los elementos más importantes y venerados de la cultura rusa”, afirmó Igor Gurovich. “Este lenguaje se identifica sin duda alguna como ruso por todo el mundo. Por tanto, con mi trabajo en el póster, yo quería hacer que este lenguaje volviese a ser moderno y relevante”.

“Lev Yashin cambió por completo lo que significaba ser portero”, recordó Vladimir Ponomaryov, contemporáneo de la Araña Negra y compañero suyo en la Copa Mundial de la FIFA Inglaterra 1966.

“Gracias a él, la función de un guardameta adquirió un peso mucho mayor dentro del equipo. Yashin dirigía activamente a sus defensores, sacaba bien el balón con las manos y salía de su línea para ayudar a la defensa. Lev tenía una gran personalidad dentro del campo. En el Mundial de Rusia yo espero partidos fascinantes, lindos goles y, por supuesto, futbolistas brillantes como Yashin”.

Los pósters de la Copa Mundial de la FIFA se consideran ya desde hace tiempo verdaderas obras de arte, que suscitan el interés de marchantes, coleccionistas de objetos futbolísticos, miembros de la comunidad artística y aficionados al deporte rey de todo el mundo.

Biografía de Igor Gurovich

El artista ruso Igor Gurovich, diseñador del póster, nació en Riga en 1967. Es miembro de la academia rusa de diseño gráfico, da clases en la Escuela Superior de Economía de la Universidad de Investigación Nacional y fue uno de los fundadores del laboratorio de diseño Ostengruppe.

A lo largo de su carrera ha trabajado en proyectos diversos, como el uniforme del equipo ruso para los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002, la creación de la marca del torneo de tenis Copa Kremlin (1997-1999) o la remodelación de la imagen del Festival Internacional de Cine de Moscú. Recibió el Gran Premio del Festival de Publicidad Internacional de Moscú en 1994 y ganó el Premio de Diseño Ruso de 2000. También ganó el principal premio de la Bienal Global de Diseño Gráfico Golden Bee de Moscú en 2012 y el premio de la AGI en la Bienal de Diseño Gráfico de Chaumont en 2013. Ha realizado asimismo numerosas exposiciones de sus obras.

En el siguiente vídeo se puede visualizar el desarrollo de la idea y su finalización final en el poster:

Fuentes: FIFA.com y Youtube

¡Hasta siempre Maestro!

Mañana no estará en la Plaza Roja, aunque no se le eche de menos, se le echará de menos. Se hará raro no verle dirigiendo la gran orquesta militar, en la gran plaza, en el gran día. Mañana se le recordará y espero que se le rinda el homenaje que se le debe.

El Teniente General Valery Khalilov perdió la vida el pasado 25 de diciembre de 2016, en el accidente aéreo del avión ruso que se estrelló en aguas del Mar Negro cuando se dirigía a Siria. Él era el director artístico del Coro del Ejército Ruso, cargo que asumía desde abril de 2016, que iba a amenizar el año nuevo y las fiestas navideñas a las tropas rusas destacadas en Siria. El pasado 30 de enero hubiera cumplido 65 años. Descanse en Paz, Maestro.

Empezó a componer música con tan sólo cuatro años de edad y ya como profesional llegó a dirigir en catorce ocasiones (hecho único) a las orquestas militares presentes en el Día de la Victoria, el 9 de Mayo, en el desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. Para esa bella plaza creó el maravilloso festival de orquestas militares y no militares denominado Torre del Salvador, la torre del Kremlin que tiene el reloj. Festivales similares desarrolló también en otras ciudades rusas como Khabarovsk, Tambov y Yuzhno-Sajalinsk. Fue un gran compositor e innovador musical y en la actualidad era también Director de la Orquesta Sinfónica Nacional de la república rusa de Tartaristán.

Había dejado el servicio activo el pasado 22 de agosto de 2016, dirigiendo por última vez a las orquestas militares de la guarnición de Moscú en la Plaza Roja. Entre otras recompensas y galardones contaba con los de Artista del Pueblo de Rusia y Artista de Honor de Rusia.

A continuación un vídeo de la actuación, la última actuación del Coro del Ejército Ruso antes del accidente, que se celebró en el Teatro Bolshoi de Moscú.

Preciosas imágenes: https://ria.ru/photolents/20161225/1484557541_1484556165.html

En el siguiente vídeo el gran maestro dirigiendo a las orquestas militares de Moscú en el acto final del Desfile de la Victoria de 2015, con la interpretación de la canción “Nosotros, somos el Ejército del Pueblo”.