Un domingo de septiembre, en el parque Gorki, un hombre mayor juega al ajedrez con un estudiante bajo los árboles mientras, a pocos metros, una clase de baile ocupa la explanada del río. Por el Moscova pasan los barcos de recreo y en la orilla de enfrente los patinadores bajan hacia el puente. Moscú tiene fama de ciudad gris, pero los moscovitas viven media vida en sus parques.
Moscú tiene decenas de zonas verdes. Estos cuatro parques ofrecen, cada uno a su manera, una cara distinta de la ciudad.
Parque Gorki
Abierto el 12 de agosto de 1928 como gran parque de cultura y descanso, el Gorki se extiende a lo largo del Moscova y fue renovado a fondo a partir de 2011. Hoy combina paseos junto al agua, zonas deportivas, cafés y, en invierno, una enorme pista de hielo. Su pórtico monumental de entrada es uno de los iconos de la ciudad.

Está en la orilla derecha del Moscova, junto al Anillo de los Jardines; las estaciones de metro Park Kultury y Oktiábrskaya son las más cercanas.
Zariádiye
Es el parque más joven del centro, inaugurado en septiembre de 2017 en el solar del antiguo hotel Rossiya, junto al Kremlin. Recrea en pocas hectáreas los paisajes de Rusia, de la tundra al bosque, y su puente flotante, un voladizo de hormigón sobre el río, ofrece una de las mejores vistas del Kremlin y de San Basilio.

Queda a un paso de la Plaza Roja, entre la calle Varvarka y el muelle del Moscova; la estación de metro más cercana es Kitái-Górod. A diez minutos andando, los Jardines de Alejandro continúan el paseo junto a la muralla del Kremlin.
VDNJ
La Exposición de Logros de la Economía Nacional nació en 1939 como gran feria agrícola de la Unión Soviética, y es un museo al aire libre de la arquitectura estalinista. Sus pabellones de las repúblicas, la fuente de la Amistad de los Pueblos, con sus dieciséis figuras doradas, una por cada república que formaba la URSS en 1954, y el cohete que se alza ante el pabellón del Cosmos merecen una tarde entera.

Está al norte de la ciudad, junto a la torre de televisión de Ostánkino, y se llega con la estación de metro VDNJ.
Sokólniki
Antiguo coto de caza de los zares, donde, según la versión más extendida, se criaban los halcones que le dan nombre, Sokólniki es el más boscoso de los cuatro. Sus avenidas en abanico se pierden entre pinos y abedules, y es el lugar perfecto para ver el Moscú más tranquilo, el de las familias, los ciclistas y los paseos sin prisa.
Queda al noreste del centro, junto a la estación de metro Sokólniki.
Preguntas frecuentes
¿Hay que pagar entrada en los parques de Moscú?
No. Los cuatro son de acceso gratuito; se paga el alquiler de bicicletas, algunas atracciones y los museos que hay dentro, como el del Cosmos en VDNJ.
¿Cuál es la mejor época para ir?
De mayo a septiembre, con los jardines en flor y las fuentes en marcha. En invierno el Gorki cambia de carácter: pista de hielo y paseos entre la nieve.
¿Cuál conviene si se viaja con niños?
Gorki y Sokólniki: zonas de juego, alquiler de bicicletas y espacio de sobra. VDNJ funciona mejor con niños algo mayores, por los museos.
Si hay que quedarse con uno, la elección depende del viajero: Zariádiye para la primera visita, Gorki para entender la vida de la ciudad, VDNJ para los curiosos de la historia soviética y Sokólniki para escapar de ella. El mejor consejo es más sencillo: dedicar al menos una tarde a cualquiera de ellos. Moscú se entiende mejor desde un banco del parque que desde la cola de un museo. Y si el paseo abre el apetito, en Lugares está el resto de la ciudad.



















