A comienzos de 1831, Aleksandr Pushkin y Natalia Goncharova pasaron los primeros meses de casados en el número 53 de la calle Arbat. El apartamento es hoy casa-museo, filial del Museo Estatal A. S. Pushkin. Fuera, el mismo suelo es paseo: farolas, adoquín, retratos, guitarras. El Viejo Arbat —Stary Arbat— corre entre las plazas de Arbatskaya y Smolenskaya. En un extremo, el metro Arbatskaya y el restaurante Praga. En el otro, Smolenskaya, el río y un perfil más nuevo del barrio. Una habitación de poeta y, a la puerta, un escenario.

El nombre viene de lejos. Desde al menos el siglo XV designa un eje de mercaderes y artesanos, camino hacia el oeste de la ciudad. Luego fue calle noble, y la literatura de los siglos XVIII y XIX le puso geografía sentimental. En el XX cupieron viviendas compartidas, teatros y cafés: el ritmo de la metrópoli soviética, sin que la calle perdiera del todo su escala antigua. En las décadas de 1970 y 1980 se peatonalizó y se rehízo con farolas, adoquín y fachadas restauradas. A poca distancia, el Nuevo Arbat, avenida de los años sesenta, con torres y coches, hace el contraste a propósito. El viejo se anda. El nuevo se cruza.

Del número 53 al muro
En la segunda mitad del siglo XX el Arbat sumó la bohemia. El Teatro Vakhtángov, con su estatua de Turandot, y Bulat Okudzhava, que cantó el barrio como cosa íntima —hay un monumento suyo en el paseo—, fijaron la calle en la canción de autor. Lo que se oye ahora, guitarra y acordeón, sale de ahí, con el exceso de recuerdos para turistas incluido. Cerca conviven otras casas del mismo tipo; entre ellas, la vivienda asociada a Andréi Bely. El Arbat es, también, un archipiélago corto de interiores.
En un callejón próximo, el muro de Tsoi acumula grafitis, flores y el lema Цой жив («Tsoi vive»). El retrato del cantante de Kino está en Víktor Tsoi: la voz de Kino. El muro es una coordenada física de ese mito, clavada en la misma calle donde Pushkin estrenó el matrimonio.

No es solo una postal
Se entiende yendo de Arbatskaya a Smolenskaya, despacio, que es el registro de esta calle y no el del Nuevo Arbat. En el 53 el Arbat es un interior de 1831. En el muro de Tsoi es una pintada que sigue recibiendo flores. Okudzhava la cantó entre las dos cosas, y el cierre al tráfico, ya en los ochenta, la dejó en escenario. Es verdadera precisamente por no elegir: mercaderes, un poeta recién casado y un muro de rock sobre el mismo adoquín. Llamarla pintoresca se queda corto. Es el Moscú que se camina al margen de la Plaza Roja, y la tienda de souvenirs no le quita esa memoria: se la pone encima.








