El 4 de octubre de 1993, tanques del ejército disparaban contra las plantas altas de la Casa Blanca de Moscú. De allí salía humo. Dentro estaban Ruslán Jasbulátov, presidente del Soviet Supremo, y Aleksandr Rutskói, el vicepresidente a quien esa cámara había juramentado presidente en funciones. La orden de disparar era de Borís Yeltsin.
El conflicto venía del decreto 1400, de dos semanas antes, que disolvía el Congreso de los Diputados del Pueblo y el Soviet Supremo. El Tribunal Constitucional lo declaró contrario a la Constitución vigente. El Parlamento destituyó a Yeltsin y se encerró en su sede. El 3 de octubre sus partidarios rompieron el cerco y hubo tiroteos en el centro de televisión de Ostánkino. Nada de eso cambia el hecho del día siguiente: un presidente resolvió un pleito constitucional haciendo fuego contra el parlamento.
Jasbulátov y Rutskói salieron detenidos. El recuento oficial de muertos superó el centenar. En diciembre, un referéndum aprobó la Constitución que deja el poder en la presidencia. Esa ley no se discutió en una cámara. Se escribió después de haberla bombardeado.
A las 19:28 UTC del 4 de octubre de 1957 —en el polígono de Tyuratam ya era día 5— una esfera de aluminio pulido entró en órbita y empezó a decir «bip-bip». Dentro, bajo nitrógeno, iban baterías, un sistema de regulación térmica y dos transmisores. Nada más. En la oficina de Serguéi Koroliov el artefacto se llamaba PS-1, Prostéishiy Sputnik: el satélite más simple. Fuera, el nombre que se quedó fue Sputnik 1.
Réplica de Sputnik 1 en el National Museum of the U.S. Air Force. Foto: U.S. Air Force (dominio público).
En ruso, sputnik ya quería decir satélite: el compañero que viaja al lado de otro cuerpo. Después de aquella noche la palabra se fue a otras lenguas y pasó a nombrar cualquier cosa que irrumpe y obliga a mirar arriba. La señal, en 20,005 y 40,002 megahercios, eran pulsos alternados. La oyeron radioaficionados con receptores modestos, y periódicos y escuelas siguieron el paso del satélite con la misma facilidad. Más de la mitad de los 83,6 kilos eran baterías. El diámetro, 58 centímetros: dos hemisferios y cuatro antenas de varilla, de unos 2,4 a 2,9 metros, abiertas como bigotes. El satélite lo proyectó Mijaíl Jomiakov; el cohete fue un R-7 de la oficina de diseño OKB-1, la de Koroliov. El despegue sigue anclado a Tyuratam, en Kazajistán, el polígono que luego se llamaría Baikonur.
Una esfera para un museo
Koroliov quería, se cuenta, que aquella bola brillara lo bastante como para acabar en un museo. No es un dato de telemetría. Es la anécdota que explica el pulido mejor que un catálogo. La órbita inicial era baja y elíptica, del orden de 215–223 por 940–950 kilómetros, con una inclinación de unos 65,1 grados y un periodo cercano a los 96 minutos. Las baterías se agotaron hacia el 26 de octubre de 1957. El cuerpo siguió en silencio hasta reentrar y desintegrarse el 4 de enero de 1958, tras unas mil cuatrocientas vueltas.
Mientras sonó, midió. El arrastre orbital permitió estimar la densidad de la alta atmósfera; la propagación de la señal dio pistas sobre la ionosfera. Todo ello dentro del Año Geofísico Internacional (1957-1958), cuando una órbita artificial era todavía una herramienta nueva. Las cifras de masa y diámetro figuran de forma coherente en la documentación histórica de la NASA y en los catálogos de satélites.
Réplica de Sputnik 1 en el National Air and Space Museum. Foto: NSSDC / NASA (dominio público).
Lo que queda del primer bip
No hizo falta una cápsula tripulada. Bastó un objeto pequeño, sencillo y ruidoso, pensado —si la anécdota se sostiene— para dejarse ver. Las réplicas de museo cumplen hoy ese brillo mejor que el original, que ya no está. Sputnik 1 importa por lo poco que llevaba encima. El primer compañero que el ser humano puso en el cielo no fue una nave: fue una esfera de 58 centímetros que habló tres semanas y se quemó el 4 de enero. El museo, al final, se quedó con las copias.
Hace 30 años, el 25 de diciembre de 1991, Mikhail Gorbachov pronunciaba un breve discurso televisado, de apenas minuto y medio, en el que renunciaba a su cargo de Presidente de la Unión Soviética.
Apenas media hora después, la bandera de la URSS se arriaba en el Kremlin por última vez.
Esta semana, emitía en el programa Documentos TV un documental sobre la figura de Gorbachov desde una perspectiva más humana que política. Este documental está disponible en la web de RTVE hasta el 20 de enero de 2022.
Existen dos versiones de este documental del cineasta Vitaly Mansky, una de 57 minutos, que es la que se emitió en el programa Documentos TV y otra de 100 minutos, que seguro que no se hace tan corta.
Hoy hace 100 años que se terminó de construir una de las líneas ferroviarias más famosas del mundo: el Transiberiano. Google le rinde homenaje dedicándole su doodle de hoy, que puede verse en el vídeo que acompaña a esta entrada.
Así pues, ¡Felicidades! Que cumplas muchos más, y que nosotros lo veamos 🙂
A pocos días del Día de la Victoria, recordamos el desfile de 2015. Y de propina, el concierto que tuvo lugar ese mismo día por la tarde en la Plaza Roja de Moscú.
Si alguno estáis por Rusia el próximo lunes, ¡mandadnos fotos! 😉
Lejos quedan los días en los que costaba sudor y lágrimas encontrar un sitio del que bajarse el desfile de Día de la Victoria. Ahora, al poco de finalizar, podemos verlo en HD en el canal que el Kremlin mantiene en Youtube.
Hace 80 años del nacimiento de Yuri Gagarin. Con motivo de este aniversario, el canal de YouTube de Russia Today ha publicado un interesante documental (en inglés) sobre la historia del primer hombre en el espacio.
День Победы, как он был от нас далёк,
Как в костре потухшем таял уголёк.
Были версты, обгорелые, в пыли —
Этот день мы приближали как могли.
Chorus:
Этот День Победы
Порохом пропах,
Это праздник
С сединою на висках.
Это радость
Со слезами на глазах.
День Победы !
День Победы !
День Победы !
Дни и ночи у мартеновских печей
Не смыкала наша Родина очей.
Дни и ночи битву трудную вели —
Этот день мы приближали как могли.
Chorus
Здравствуй, мама, возвратились мы не все…
Босиком бы пробежаться по росе !
Пол-Европы, прошагали, пол-Земли —
Этот день мы приближали как могли.
Chorus x 2