Dormir en un tren ruso y despertar a mil kilómetros

A las once y cincuenta y cinco de la noche, en el andén de la estación Leningradski, suena la música de siempre y el tren rojo arranca hacia San Petersburgo. Dentro, la revisora ya ha repartido las sábanas, alguien ha sacado el té y en el compartimento de al lado empieza una conversación que durará hasta Tver. Al amanecer, el viajero bajará en otra ciudad sin haber perdido un día: es la ventaja del tren nocturno.

En Rusia el tren nocturno no es una rareza para nostálgicos: es la forma normal de cubrir distancias que en Europa obligarían a coger un avión.

Las clases, explicadas

  • Platskart. Vagón abierto de literas, sin puertas: seis plazas por módulo, cuatro a un lado del pasillo y dos al otro. Es la opción más barata y la más social.
  • Kupé. Compartimentos cerrados de cuatro literas. El equilibrio entre precio, intimidad y ambiente; la elección más habitual para viajeros extranjeros.
  • SV. Compartimento de dos plazas, más espacioso. Algunas líneas añaden categorías superiores con baño propio.
Interior de un vagón platskart ruso, con literas abiertas a ambos lados del pasillo
Un vagón platskart. Foto: Michail Kalegin (Wikimedia Commons, CC0).

La provodnitsa y el agua caliente

Cada vagón tiene su revisor o revisora, la provodnitsa, que comprueba billetes y pasaportes al subir, reparte la ropa de cama, vende té y mantiene el orden. Conviene llevarse bien con ella. En un extremo del vagón hay una caldera de agua caliente, heredera del viejo samovar, siempre disponible para el té, la sopa instantánea o los fideos que media Rusia lleva en la maleta.

El té se sirve en vaso de cristal dentro de un podstakánnik, el portavasos metálico que se ha convertido en símbolo del viaje en tren. Muchos viajeros se lo llevan de recuerdo: se pueden comprar a bordo.

Consejos prácticos para el tren nocturno

  • Las literas de abajo son más cómodas y tienen un cajón para el equipaje debajo; las de arriba, más intimidad.
  • Lleva comida y algo para compartir: el tren es un lugar de conversación.
  • Ropa cómoda y chanclas: la gente se cambia nada más subir.
  • El billete es nominativo y se comprueba con el pasaporte; tenlo a mano.
  • Comprueba en el billete la hora y la estación de salida: en Moscú hay nueve estaciones de largo recorrido.

Cómo reservar

Los billetes los vende Ferrocarriles Rusos (RZD) en su web y en su aplicación oficial, además de en las taquillas de las estaciones, donde basta presentar el pasaporte. La web y la aplicación de RZD cobran a través de la red de pagos rusa, y las tarjetas Visa o Mastercard emitidas fuera de Rusia suelen ser rechazadas. Lo más seguro es comprar el billete en taquilla en efectivo, pagar con una tarjeta de un banco ruso o recurrir a una agencia que acepte pago desde el extranjero. Conviene reservar con antelación en verano y en los trenes con nombre propio, como la Flecha Roja. Y si es el primer viaje, la guía para viajar a Rusia en 2026 resuelve antes las dudas de dinero y papeles.

Preguntas frecuentes

¿Está incluida la ropa de cama?

Sí. La provodnitsa la reparte al subir y se recoge al final del trayecto; el precio del billete ya la incluye.

¿Puedo comprar el billete con una tarjeta española?

En la web de RZD, casi nunca. Lo más fiable es la taquilla de la estación, en efectivo o con una tarjeta rusa, o una agencia que acepte pago desde el extranjero.

¿Qué diferencia hay entre platskart y kupé?

El platskart es un vagón abierto de 54 literas, sin puertas, más barato y más social. El kupé es un compartimento cerrado de cuatro, con más intimidad y más precio.

Para trayectos largos, el Transiberiano sigue siendo la gran aventura: casi siete días de Moscú a Vladivostok en el tren Rossiya. Pero no hace falta tanto para entender el encanto. Basta una noche en litera entre Moscú y San Petersburgo para descubrir que en Rusia el viaje empieza al subir al tren, no al bajar de él.

Soy el artífice de que este sitio web funcione. Me fascina la historia de la Unión Soviética y Rusia, su cultura, sus tradiciones, su idioma (aunque con este último mantenga una relación de amor-odio). Me quedo con momentos históricos: todo lo que sucedió en el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial y la Perestroika.