El capítulo soviético en la historia de las Olimpiadas

El capítulo soviético en la historia de las Olimpiadas“Ahora los soviéticos se preparan para los Juegos Olímpicos de 1980 que se celebrarán en Moscú, y harán todo lo posible para que transcurran al más alto nivel y den un nuevo impulso a los nobles ideales de la amistad y la paz”.

Leonidas I. Brézhnev
Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética
Presidente del Presídium del Soviet Supremo de la URSS

De las aproximadamente 50.000 personas que practicaban deporte en la Rusia prerevolucionaria se llegó a los 55 millones a finales de los años 70. El Gobierno soviético siempre encontró tiempo y recursos para el fortalecimiento de la salud del pueblo y la educación física de los jóvenes ciudadanos, está política social de Estado fue una de la máximas conquistas del socialismo soviético.

La legislación establecía que en los barrios de 30.000 a 50.000 habitantes debía haber un estadio, un gimnasio y una piscina.

En la escuela los niños hacían ejercicios físicos y practicaban varios deportes, si la nota en ejercicios físicos era mala, el escolar no recibía el certificado de terminación de estudios. Uno de los “instrumentos” para fomentar la práctica del deporte en los jóvenes fue la creación de las “escuelas deportivas infantiles”. Las primeras se abrieron en 1936 y cerca de comienzo de la década de los 80 su número ronda las cinco mil. ¡ La salud de los niños es la salud de la sociedad !

El sistema soviético de educación física reflejaba la profunda comprensión de la responsabilidad social del deporte.

Los preparativos para los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú dieron un nuevo impulso al deporte de masas, dando lugar a nuevas formas de competición y a nuevos torneos, marchas, carreras y campeonatos. Como lema de estas competiciones masivas se tomo “los Juegos Olímpicos no sólo son para los deportistas olímpicos”, que adquirió una gran popularidad y que consiguió reforzar el espíritu olímpico y sus nobles ideales de amistad y paz, y que no era más que una transformación del lema de Pierre de Coubertin “Lo principal no es triunfar, sino participar”.

El escenario principal de los XXII Juegos Olímpicos de la Era Moderna fue Moscú, las regatas de vela transcurrieron en Tallin (hoy capital de Estonia), y las eliminatorias de fútbol se disputaron en Leningrado (hoy San Petersburgo), en Kíev (hoy capital de Ucrania) y en Minsk (hoy capital de Bielorrusia).

La fecha de celebración de los Juegos de la Olimpiada de 1980, del 19 de julio al 3 de agosto, fue elegida siguiendo los consejos de los meteorólogos, la segunda mitad de julio y el comienzo de agosto mostraban durante los cien años anteriores que esa era la época de mejor tiempo, ni mucho calor ni mucha probabilidad de lluvia, tanto para Moscú como para Tallin.

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En Moscú no hubo plebiscito sobre si había o no había que solicitar la organización de los Juegos. Tampoco hubo ni pudo haber protestas. Los soviéticos sabían que la celebración de los Juegos en la URSS no reduciría las asignaciones para las necesidades sociales y para la construcción de viviendas: las correspondientes cifras y volúmenes de edificación estaban registrados en el plan estatal de desarollo económico y social para el Décimo Quuinquenio (1976-1980) y se cumplirían en el plazo fijado. Sabían que todo lo construido para la Olimpiada se pondría después a disposición de las respectivas ciudades, sociedades deportivas y organizaciones sociales, que llegaría a ser patrimonio del pueblo.

El Comité Olímpico de la URSS y el Comité Organizador de la Olimpiada-80 no tuvieron que solicitar ayuda del Estado ni de las organizaciones sociales. No hubo necesidad de ello, por cuanto el movimiento deportivo nacional lo fomentaba el Estado y la sociedad. Ya en 1971, año en que el Soviet de Diputados Populares de Moscú solicitó oficialmente al Comité Olímpico Internacional (COI) que los XXII Juegos Olímpicos se celebrasen en Moscú, el Presidium del Soviet Supremo, órgano superior del deporte en el país, en un documento oficial confirmó que aprobaba y respaldaba dicha solicitud. En el mismo decía que a las autoridades de Moscú, al Comité Olímpico de la URSS y a todas las organizaciones deportivas del país se les prestaría la ayuda y el apoyo necesario para asegurar la feliz celebración de los Juegos, de acuerdo con las reglas y postulados del COI.

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Toda la URSS, todo el pueblo soviético estuvo orgulloso de haber celebrado los Juegos de la Olimpiada-80 y haber tenido la posibilidad de mostrar al mundo su país, sus gentes, su capacidad organizativa y deportiva, su amabilidad, su hospitalidad, y las ganas de imprimir nuevos impulsos a los nobles ideales de la amistad y la paz.

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