Articulo en RIA NOVOSTI comparando Rusia y Egipto

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Vsego
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Articulo en RIA NOVOSTI comparando Rusia y Egipto

Mensaje por Vsego »

Buenas,

Adjunto este articulo porque me ha sorprendido mucho que en RIA novosti alguien se atreva a criticar la actuación de Yeltsin (aunque sea muy suavemente) durante el 93:

Excesos de la democracia en Egipto y Rusia

Dmitri Kósirev, RIA Novosti



En la madrugada del 14 de agosto, las fuerzas antidisturbios empezaron a desmantelar los campamentos montados por los partidarios del presidente depuesto Mohamed Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes.
Por paradójico que pudiera parecer, la situación en Egipto se asemeja mucho a la que se produjo en Moscú hace 20 años cuando carros de combate cañonearon la sede del Parlamento ruso mientras varias conocidas figuras de la democracia rusa instaban a las autoridades a “exterminar a la vil canalla”, en referencia a los insumisos parlamentarios. Semejantes llamamientos se oyen ahora por boca de algunos egipcios, cuyo modo de pensar difiere poco de aquellos “demócratas” rusos durante el asalto al Parlamento en 1993.
Los Hermanos “demócratas”
Que los liberales egipcios hayan apoyado a los militares quizá sea el fenómeno más inesperado ocurrido en el último bienio tras el derrocamiento del régimen de Mubarak. Otra cosa que suscita gran interés es la evaluación que hacen de ello sus simpatizantes occidentales.
El pasado 3 de julio los militares no sólo derrocaron a Mursi, sino que trataron de apartar a los Hermanos Musulmanes del proceso político, lo que provocó airadas protestas. En El Cairo y otras ciudades, decenas de miles de sus seguidores montaron acampadas.
El intento de desmantelar uno de estos campamentos el mes pasado fracasó cobrándose la vida de 72 personas y Occidente recomendó al nuevo gobierno interino moderar a los generales egipcios.
El senador John McCain, por ejemplo, hasta se desplazó a la capital egipcia para persuadirles de acabar con la violencia. Pero los militares procedieron al desalojo y desmantelamiento de los campamentos.
Sin duda, Mursi y los Hermanos Musulmanes llegaron al poder por vía democrática, tras las elecciones (enero-junio de 2012), en las que Mursi se impuso a Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Hosni Mubarak. Los Hermanos Musulmanes consiguieron la mayoría parlamentaria y ahora se denominan El Partido de la Libertad y la Justicia. El derrocamiento del régimen de Mubarak en 2011 pasó a ser, en detrimento de los principios democráticos, un ejemplo clásico de la revolución con disturbios y ataques contra la policía.
El colapso económico y las distorsiones sociales que sucedieron a la caída de Mubarak fueron tan graves que Mursi y la Hermandad no lograron mantener la situación bajo su control. Así las cosas, los militares en los que se apoyaba el régimen de Mubarak tomaron el poder y encarcelaron a Mursi y a sus principales allegados. Fue nada menos que un golpe de Estado, igual como en Rusia en 1993, pues tanto la disolución del Soviet Supremo (Parlamento) como el bombardeo de su sede fueron una infracción de la Constitución vigente.
En este contexto se hacen cada vez más virulentas las discusiones sobre la actitud de los liberales egipcios y las simpatías de los liberales occidentales.
Defraudando las esperanzas
Si la nueva oposición rusa hubiera aprendido la lección de la primera revolución egipcia, que depuso a Mubarak, habría emprendido algo más serio que las protestas callejeras en Moscú en la primavera y el invierno de 2011-2012. Las manifestaciones en la plaza Tahrir no habrían sido exitosas si no fuera por los liberales (estudiantes, intelectuales y periodistas) quienes aprovecharon las redes sociales para derrocar el régimen.
Pronto los revolucionarios se dieron cuenta de que no contaban con el respaldo de la mayoría de la población. Cabe señalar que en la plaza Tahrir, aparte de ellos, estaban otros que no podían catalogarse ni como demócratas ni como prooccidentales.
La Hermandad de hecho no aportó nada apreciable a la revolución pero consiguió la mayoría parlamentaria en los comicios. Al cabo de unos meses, en las elecciones presidenciales, los manifestantes ya no sabían a quién entregar su voto. Evidentemente, los candidatos liberales no habrían ganado, por lo cual decidieron votar a los Hermanos Musulmanes para impedir la restauración del viejo régimen.
Los seguidores de Mursi con sus campamentos pusieron a los militares en una situación muy delicada. Los círculos castrenses no podían elaborar la decisión sobre las medidas a tomar. El Washington Post publicó un artículo cuyo autor lamenta que muchos manifestantes de la plaza Tahrir acabaran por respaldar a los golpistas.
Los liberales egipcios no se opusieron al desmantelamiento de los campamentos, aunque esta acción trajo como resultado víctimas mortales, incluyendo mujeres y niños. Como los “demócratas” rusos en 1993, los egipcios optaron por “exterminar a la vil canalla”.
La situación en Egipto sigue siendo trágica y enrevesada. Aunque elegidos por vía democrática, los Hermanos Musulmanes tienen poco de demócratas. A este respecto sería sugestivo narrar esta pequeña historia. Para respaldar a Mursi arribó a El Cairo desde Yemen la famosa defensora de derechos humanos Tawakkul Karman. Esta respetada señora califica de Mandela egipcio al presidente que se mantuvo en el poder durante tan solo un año. Lo único que provoca extrañeza es que la merecedora del Premio Nobel de la Paz de 2011 se haya enfrascado en una misión de dudoso contenido moral como la de alzarse en apoyo del depuesto presidente egipcio acusado de toda clase de infracciones de los derechos humanos.
Ya que EEUU está fuertemente vinculado con el ejército egipcio desde hace tiempo, se podría afirmar que el régimen actual le conviene más. El ascenso del integrismo islámico en Oriente Próximo no debería ser de agrado a nadie sobre todo teniendo en cuenta el pisoteo de la democracia y los derechos humanos. Pero de repente, los liberales egipcios demandaron “exterminar a la vil canalla” provocando el alivio de unos y el desconcierto de otros.
Resumiendo, el asalto a la sede del Parlamento en Moscú en 1993 no generó la misma reacción que el golpe de Estado en Egipto. En aquel lejano año, altos cargos oficiales no visitaron la capital rusa para contribuir a la paz. Según afirmaban a la sazón los liberales, lo sucedido en 1993 fue un triunfo de la democracia. A juzgar por todo, algo ha cambiado. Pero no mucho.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI
Elegisteis la cobardia para evitar el sufrimiento, y tendreis cobardia y sufrimiento.