¿Volvemos a la Guerra Fría?

Discusión sobre política y temas sociales.

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Kozhedub
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Escobar ha sido uno de los imprescindibles de este foro en sus buenos tiempos. Sigo sin empatizar demasiado con ese tono sensacionalista que luce, pero el fondo de sus análisis vale su peso en oro y suele acertar en sus proyecciones.

Aludía antes al caso Navalny, y aquí se explaya en el fondo que subyace a las manobras, cada vez más desesperadas, de las sucesivas administraciones estadounidenses. El Nord Stream 2 es prácticamente una realidad con múltiples implicaciones: cerrar una de las pocas salidas que le quedaban a la maltrecha industria del fracking yanqui y acabar de devastar la agonizante economía ucranana, dependiente de las tasas que cobraba por el tránsito del gas ruso por su territorio. :mrgreen:
PEPE ESCOBAR: Por qué Rusia está volviendo loco a Occidente

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Por Pepe Escobar > Asia Times

Los historiadores del futuro pueden registrarlo como el día en que el normalmente imperturbable ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, decidió que había tenido suficiente:

"Nos estamos acostumbrando al hecho de que la Unión Europea está tratando de imponer restricciones unilaterales, restricciones ilegítimas y partimos del supuesto en esta etapa de que la Unión Europea es un socio poco confiable".

Josep Borrell, el jefe de política exterior de la UE, en visita oficial a Moscú, tuvo que tomarlo en serio.

Lavrov, siempre un perfecto caballero, añadió: "Espero que la revisión estratégica que se llevará a cabo pronto se centre en los intereses clave de la Unión Europea y que estas conversaciones contribuyan a que nuestros contactos sean más constructivos".

Se refería a la cumbre de jefes de estado y de gobierno de la UE en el Consejo Europeo del próximo mes, donde debatirán sobre Rusia. Lavrov no se hace ilusiones de que los "socios poco fiables" se comportarán como adultos.

Sin embargo, se puede encontrar algo inmensamente intrigante en los comentarios de apertura de Lavrov en su reunión con Borrell: “El principal problema que todos enfrentamos es la falta de normalidad en las relaciones entre Rusia y la Unión Europea, los dos actores más importantes en el espacio euroasiático. Es una situación malsana, que no beneficia a nadie ”.

En su forma actual, la UE parece irremediablemente adicta a empeorar la “situación malsana”. La directora de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estropeó memorablemente l juego de las vacunas en Bruselas. Básicamente, envió a Borrell a Moscú para solicitar derechos de licencia para que las empresas europeas produzcan la vacuna Sputnik V, que pronto será aprobada por la UE.

Y, sin embargo, los eurócratas prefieren incursionar en la histeria, promoviendo las payasadas del activo de la OTAN y el estafador convicto Navalny: el Guaidó ruso.


Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, bajo el manto de la "disuasión estratégica" , el jefe del STRATCOM estadounidense, el almirante Charles Richard, dejó escapar casualmente que "existe una posibilidad real de que una crisis regional con Rusia o China escalar rápidamente a un conflicto que involucre armas nucleares, si percibieran que una pérdida convencional amenazaría al régimen o al estado".

De modo que la culpa de la próxima - y última - guerra ya se atribuye al comportamiento "desestabilizador" de Rusia y China. Se supone que estarán “perdiendo” y luego, en un ataque de rabia, se volverán nucleares. El Pentágono no será más que una víctima; después de todo, afirma el Sr. STRATCOM, no estamos "atrapados en la Guerra Fría".

Los planificadores de STRATCOM podrían hacer algo peor que leer al experto analista militar Andrei Martyanov, quien durante años ha estado a la vanguardia detallando cómo el nuevo paradigma hipersónico - y no las armas nucleares - ha cambiado la naturaleza de la guerra.


Después de una discusión técnica detallada, Martyanov muestra cómo “Estados Unidos simplemente no tiene buenas opciones actualmente. Ninguna. Sin embargo, la opción menos mala es hablar con los rusos y no en términos de tonterías geopolíticas y sueños húmedos de que Estados Unidos, de alguna manera, puede convencer a Rusia de que "abandone" a China; Estados Unidos no tiene nada, cero, que ofrecerle a Rusia para hacerlo. Pero al menos los rusos y los estadounidenses pueden finalmente resolver pacíficamente esta "hegemonía" BS entre ellos y luego convencer a China para que finalmente se siente como los Tres Grandes en la mesa y finalmente decida cómo gobernar el mundo. Esta es la única oportunidad para que Estados Unidos siga siendo relevante en el nuevo mundo".


La huella de la Horda Dorada


Por más insignificantes que sean las posibilidades de que la UE controle la “situación malsana” con Rusia, no hay evidencia de que lo que Martyanov describió sea contemplado por el Estado Profundo de EE. UU.

El camino por delante parece ineludible: sanciones perpetuas; expansión perpetua de la OTAN a lo largo de las fronteras de Rusia; la formación de un anillo de estados hostiles alrededor de Rusia; interferencia perpetua de Estados Unidos en los asuntos internos de Rusia, con un ejército de quintos columnistas; guerra de información de espectro completo y perpetua.

Lavrov deja cada vez más claro que Moscú no espera nada más. Sin embargo, los hechos sobre el terreno seguirán acumulándose.

Nordstream 2 estará terminado, con sanciones o sin sanciones, y suministrará gas natural muy necesario a Alemania y la UE. El estafador condenado Navalny, el 1% de la "popularidad" real en Rusia, permanecerá en la cárcel. Los ciudadanos de toda la UE recibirán el Sputnik V. La asociación estratégica entre Rusia y China seguirá solidificándose.

Para comprender cómo hemos llegado a este impío lío ruso, el conservadurismo ruso proporciona una hoja de ruta esencial , un nuevo y emocionante estudio de filosofía política realizado por Glenn Diesen, profesor asociado de la Universidad del Sureste de Noruega, profesor de la Escuela Superior de Economía de Moscú, y uno de mis distinguidos interlocutores en Moscú.

Diesen comienza a centrarse en lo esencial: geografía, topografía e historia. Rusia es una gran potencia terrestre sin suficiente acceso a los mares. La geografía, argumenta, condiciona los cimientos de “políticas conservadoras definidas por la autocracia, un concepto ambiguo y complejo de nacionalismo y el papel perdurable de la Iglesia Ortodoxa”, algo que implica resistencia al “secularismo radical”.

Siempre es fundamental recordar que Rusia no tiene fronteras naturales defendibles; ha sido invadida u ocupada por suecos, polacos, lituanos, la Horda de Oro mongola, los tártaros de Crimea y Napoleón. Sin mencionar la inmensamente sangrienta invasión nazi.

¿Qué hay en una palabra? Todo: "seguridad", en ruso, es byezopasnost . Eso resulta ser negativo, ya que byez significa "sin" y opasnost significa "peligro".

La compleja y singular estructura histórica de Rusia siempre presentó serios problemas. Sí, hubo una estrecha afinidad con el imperio bizantino. Pero si Rusia "reclamaba la transferencia de la autoridad imperial de Constantinopla, se vería obligada a conquistarla". Y reclamar el sucesor, el papel y la herencia de la Horda Dorada relegaría a Rusia al estado de una potencia asiática únicamente.

En el camino ruso hacia la modernización, la invasión mongola provocó no solo un cisma geográfico, sino que dejó su huella en la política: “La autocracia se convirtió en una necesidad tras el legado mongol y el establecimiento de Rusia como un imperio euroasiático con una vasta extensión geográfica mal conectada”.

"Un colosal East West"

Rusia tiene que ver con Oriente y Occidente. Diesen nos recuerda cómo Nikolai Berdyaev, uno de los principales conservadores del siglo XX, ya lo clavó en 1947: “La inconsistencia y la complejidad del alma rusa pueden deberse al hecho de que en Rusia dos corrientes de la historia mundial - Oriente y Occidente - chocan e influir unos en otros (...) Rusia es una sección completa del mundo, un este-oeste colosal ".

El ferrocarril Transiberiano, construido para solidificar la cohesión interna del imperio ruso y para proyectar poder en Asia, fue un gran cambio de juego: “Con la expansión de los asentamientos agrícolas rusos hacia el este, Rusia reemplazó cada vez más las antiguas carreteras que antes Eurasia controlada y conectada".

Es fascinante ver cómo el desarrollo de la economía rusa terminó en la teoría de Heartland de Mackinder, según la cual el control del mundo requería el control del supercontinente euroasiático. Lo que aterrorizó a Mackinder es que los ferrocarriles rusos que conectan Eurasia socavarían toda la estructura de poder de Gran Bretaña como imperio marítimo.

Diesen también muestra cómo el eurasianismo, que surgió en la década de 1920 entre los emigrados en respuesta a 1917, fue de hecho una evolución del conservadurismo ruso.

El eurasianismo, por varias razones, nunca se convirtió en un movimiento político unificado. El núcleo del eurasianismo es la noción de que Rusia no era un mero estado de Europa del Este. Después de la invasión mongola del siglo XIII y la conquista de los reinos tártaros en el siglo XVI, la historia y la geografía de Rusia no podían ser solo europeas. El futuro requeriría un enfoque más equilibrado y un compromiso con Asia.

Dostoyevsky lo había enmarcado brillantemente antes que nadie, en 1881:


Los rusos son tanto asiáticos como europeos. El error de nuestra política durante los dos últimos siglos ha sido hacer creer a los europeos que somos verdaderos europeos. Hemos servido demasiado a Europa, hemos participado demasiado en sus querellas domésticas (…) Nos hemos postrado como esclavos ante los europeos y sólo nos hemos ganado su odio y su desprecio. Es hora de dar la espalda a la ingrata Europa. Nuestro futuro está en Asia.


Lev Gumilev fue posiblemente la superestrella entre una nueva generación de euroasiáticos. Argumentó que Rusia se había fundado en una coalición natural entre eslavos, mongoles y turcos. The Ancient Rus and the Great Steppe, publicado en 1989, tuvo un inmenso impacto en Rusia después de la caída de la URSS, como supe de primera mano por mis anfitriones rusos cuando llegué a Moscú a través del Transiberiano en el invierno de 1992.

Como lo enmarca Diesen, Gumilev estaba ofreciendo una especie de tercera vía, más allá del nacionalismo europeo y el internacionalismo utópico. Se ha establecido una Universidad Lev Gumilev en Kazajstán. Putin se ha referido a Gumilev como "el gran euroasiático de nuestro tiempo".

Diesen nos recuerda que incluso George Kennan, en 1994, reconoció la lucha conservadora por “este país trágicamente herido y espiritualmente disminuido”. Putin, en 2005, fue mucho más agudo. (...) el colapso de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo. Y para el pueblo ruso, fue un verdadero drama (…) Los viejos ideales fueron destruidos. Muchas instituciones fueron disueltas o simplemente reformadas apresuradamente ... Con un control irrestricto sobre los flujos de información, los grupos de oligarcas servían exclusivamente a sus propios intereses corporativos. La pobreza masiva comenzó a aceptarse como la norma. Todo esto evolucionó en un contexto de recesión económica más severa, finanzas inestables y parálisis en el ámbito social.


Aplicar la "democracia soberana"


Y así llegamos a la cuestión europea crucial.

En la década de 1990, liderada por atlantistas, la política exterior rusa se centró en la Gran Europa, un concepto basado en la Casa Común Europea de Gorbachov.

Y, sin embargo, la Europa de la posguerra fría, en la práctica, terminó configurada como la expansión ininterrumpida de la OTAN y el nacimiento - y expansión - de la UE. Se desplegaron todo tipo de contorsionismos liberales para incluir a toda Europa y excluir a Rusia.

Diesen tiene el mérito de resumir todo el proceso en una sola frase: “La nueva Europa liberal representó una continuidad británico-estadounidense en términos del dominio de las potencias marítimas, y el objetivo de Mackinder de organizar la relación germano-rusa en un formato de suma cero para evitar la alineación de intereses ”.

No es de extrañar que Putin, posteriormente, tuviera que ser erigido como el Espantapájaros Supremo, o "el nuevo Hitler". Putin rechazó de plano el papel de Rusia de mero aprendiz de la civilización occidental, y su corolario, la hegemonía (neo) liberal.


Aún así, se mantuvo bastante complaciente. En 2005, destacó Putin, "sobre todo, Rusia fue, es y será, por supuesto, una gran potencia europea". Lo que quería era desacoplar el liberalismo de la política de poder, rechazando los fundamentos de la hegemonía liberal.

Putin decía que no hay un modelo democrático único. Eso finalmente se conceptualizó como "democracia soberana". La democracia no puede existir sin soberanía; de modo que descarta la "supervisión" occidental para que funcione.

Diesen observa claramente que si la URSS fuera un "eurasianismo radical de izquierda, algunas de sus características euroasiáticas podrían transferirse al eurasianismo conservador". Diesen señala cómo Sergey Karaganov, a veces conocido como el "Kissinger ruso", ha demostrado "que la Unión Soviética fue fundamental para la descolonización y se casó con el surgimiento de Asia al privar a Occidente de la capacidad de imponer su voluntad en el mundo". a través de la fuerza militar, lo que Occidente había hecho desde el siglo XVI hasta la década de los cuarenta ”.

Esto se reconoce en gran medida en vastas extensiones del Sur global, desde América Latina y África hasta el sudeste asiático.

Península occidental de Eurasia

Entonces, después del final de la Guerra Fría y el fracaso de la Gran Europa, el giro de Moscú hacia Asia para construir la Gran Eurasia no podía dejar de tener un aire de inevitabilidad histórica.

La lógica es impecable. Los dos centros geoeconómicos de Eurasia son Europa y Asia Oriental. Moscú quiere conectarlos económicamente en un supercontinente: ahí es donde la Gran Eurasia se une a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China (BRI). Pero luego está la dimensión extra rusa, como señala Diesen: la “transición desde la periferia habitual de estos centros de poder hacia el centro de una nueva construcción regional”.

Desde una perspectiva conservadora, enfatiza Diesen, “la economía política de la Gran Eurasia permite a Rusia superar su obsesión histórica con Occidente y establecer un camino ruso orgánico hacia la modernización”.

Eso implica el desarrollo de industrias estratégicas; corredores de conectividad; instrumentos financieros; proyectos de infraestructura para conectar la Rusia europea con Siberia y la Rusia del Pacífico. Todo eso bajo un nuevo concepto: una economía política industrializada y conservadora.

La asociación estratégica Rusia-China está activa en estos tres sectores geoeconómicos: industrias estratégicas / plataformas tecnológicas, corredores de conectividad e instrumentos financieros.

Eso impulsa la discusión, una vez más, al imperativo categórico supremo: el enfrentamiento entre el Heartland y una potencia marítima.

Las tres grandes potencias euroasiáticas, históricamente, fueron los escitas, los hunos y los mongoles. La razón clave de su fragmentación y decadencia es que no pudieron alcanzar, ni controlar, las fronteras marítimas de Eurasia.

La cuarta gran potencia euroasiática fue el imperio ruso, y su sucesor, la URSS. Una razón clave por la que la URSS colapsó es porque, una vez ganada, no pudo alcanzar, ni controlar, las fronteras marítimas de Eurasia.

Estados Unidos lo impidió aplicando un compuesto de Mackinder, Mahan y Spykman. La estrategia de Estados Unidos llegó incluso a conocerse como el mecanismo de contención de Spykman-Kennan: todos estos "despliegues avanzados" en la periferia marítima de Eurasia, Europa Occidental, Asia Oriental y Oriente Medio.

Todos sabemos a estas alturas cómo la estrategia general de EE. UU. en alta mar, así como la razón principal por la que EE. UU. Ingresó tanto a la Primera Guerra Mundial como a la Segunda Guerra Mundial, fue prevenir el surgimiento de una hegemonía euroasiática por todos los medios necesarios.

En cuanto a los Estados Unidos como hegemonía, eso sería conceptualizado de forma cruda - con la arrogancia imperial requerida - por el Dr. Zbig "Grand Chessboard" Brzezinski en 1997: "Para prevenir la colusión y mantener la dependencia de seguridad entre los vasallos, para mantener los afluentes flexibles y protegidos, y evitar que los bárbaros se unan ”. El viejo Divide and Rule, aplicado a través del "dominio del sistema".

Es este sistema el que ahora se está derrumbando, para desesperación de los sospechosos habituales. Diesen señala cómo, "en el pasado, empujar a Rusia hacia Asia relegaría a Rusia a la oscuridad económica y eliminaría su estatus como potencia europea". Pero ahora, con el centro de gravedad geoeconómica desplazándose a China y Asia Oriental, es un juego de pelota completamente nuevo.

La demonización de Rusia-China por parte de Estados Unidos 24 horas al día, 7 días a la semana, junto con la mentalidad de "situación insalubre" de los esbirros de la UE, solo ayuda a acercar a Rusia cada vez más a China, exactamente en la coyuntura en la que Occidente solo domina el mundo durante dos siglos, como Andre Gunder Frank demostró de manera concluyente que está llegando a su fin.

Diesen, quizás con demasiada diplomacia, espera que “las relaciones entre Rusia y Occidente también cambien en última instancia con el surgimiento de Eurasia. La estrategia hostil de Occidente hacia Rusia está condicionada a la idea de que Rusia no tiene a dónde ir y debe aceptar todo lo que Occidente ofrece en términos de “asociación”. El ascenso de Oriente altera fundamentalmente la relación de Moscú con Occidente al permitir que Rusia diversifique sus asociaciones ”.

Es posible que nos estemos acercando rápidamente al punto en el que la Rusia de la Gran Eurasia presentará a Alemania una oferta de tómalo o déjalo. O construimos el Heartland juntos o lo construiremos con China, y usted será solo un espectador histórico. Por supuesto, siempre existe la posibilidad distante entre galaxias de un eje Berlín-Moscú-Beijing. Han pasado cosas más extrañas.

Mientras tanto, Diesen confía en que “las potencias terrestres de Eurasia eventualmente incorporarán a Europa y otros estados en la periferia interior de Eurasia. Las lealtades políticas cambiarán gradualmente a medida que los intereses económicos se vuelvan hacia el Este y Europa se esté convirtiendo gradualmente en la península occidental de la Gran Eurasia”.
https://www.nos-comunicamos.com.ar/node/7857

Una parte de la oligarquía europea está moviendo ficha hacia Asia (la italiana aceptando su incorporación a la Ruta, la alemana con el Nord Stream, comprometida en una difícil transición energética...) mientras que otra opta abiertamente por la confrontación con Rusia y China (en especial los británicos, que tras su marcha de la UE ya han anunciado un incremento de su presupuesto militar)

La división entre aislacionistas e intervencionistas en EEUU sigue abierta, aunque tras la victoria de Biden la balanza caiga del lado de los segundos, y su alianza con el bloque tradicional sigue debilitada. Las medidas adoptadas por los demócratas permitirán una recuperación tan rápida como inestable de su economía, aquejada ya por problemas inlfacionarios y los sempiternos de déficit y deuda. Bielorrusia se ha acercado a Moscú con ciertos recelos, pero la sintonía entre rusos y chinos es la mayor desde la época de Mao y Stalin; en el extremo opuesto, los europeos siguen en sus cuitas internas, la sociedad estadounidense se mantiene atomizada, y hasta Japón parece dubitativo. La reciente reunión del G7 y las medidas anunciadas sobre monedas digitales evidencian algo que no se veía en décadas: el bloque occidental va a remolque. Y no creo que remonte salvo error catastrófico de la alternativa.

En otras palabras, ha perdido la iniciativa y sólo puede esperar a aprovechar un fallo de su contrincante.

Saludos.
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Kozhedub
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

La Guerra Fría terminó poco después de la retirada soviética de Afganistán. Hoy le toca al enemigo número uno de la URSS y de Rusia (con permiso el Reino Unido), los EEUU, acompañados de todos sus lacayos y tras haberse gastado cerca de un billón de dólares en las montañas del Asia Central para dejar el país en manos de los mismos que lo dominaban en 2001. El ejército más caro del mundo es también el más inútil: no ha conseguido dejar una infraestructura consolidada, ni un gobierno sólido, ni una sociedad civil cohesionada y funcional. El avance taliban es fulgurante por algo tan sencillo como que la inmensa mayoría de la población no apoya al invasor porque éste no se ha ganado su confianza en 20 años.

Los de siempre se escudan en excusas de derrotado sin capacidad autocrítica: que la misión estaba cumplida con la muerte de Osama. Dejando a un lado que nunca creí ese cuento (Osama ya estaba muerto), esto sucedió en 2011. Y justo después aparecía el DAESH y tanto Siria como Irak se veían arrastrados a una espiral que sólo comenzó a menguar con la intervención rusa en 2015. Un billón de dólares y veinte años para matar a un barbudo en la frontera con Pakistán. Y para que los que se marcharon entonces vuelvan paseando en los vehículos abandonados por Los Vengadores.

Patético.

Entiendo que con o sin retirada los EEUU ya son historia en esa región. Mientras redacto se publican rumores de que anuncian la evacuación de su embajada y dudo que ni siquiera los contratistas privados queden sobre el terreno, al menos en los números que anunciaba la administración de Biden, el Yeltsin yanqui. Pensaba que el gobierno caeria antes de Navidad, pero esto va mucho más rápido.

¿Victoria para China? Eso es prematuro. ¿Papel de Rusia? Mirando de reojo a Chechenia y tomando cartas en el asunto. Sabe que su peor enemigo hará lo imposible para que el caos marca de la casa también salpique a Moscú.
MAPA: ¿Cómo ha sido el arrollador avance de los talibanes que obligó a EE.UU. y Alemania a pedir a sus ciudadanos abandonar el país?
Publicado:
13 ago 2021 12:17 GMT

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Pese a la rápida expansión alcanzada por los insurgentes, desde Washington aseguraron que EE.UU. "continúa firme en la seguridad y estabilidad de Afganistán". :lol: :lol:

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MAPA: ¿Cómo ha sido el arrollador avance de los talibanes que obligó a EE.UU. y Alemania a pedir a sus ciudadanos abandonar el país?
Combatientes talibanes en Herat, Afganistán, el 13 de agosto de 2021. AFP


Tras una ofensiva generalizada contra las ciudades, el movimiento talibán —que ha estado aumentando progresivamente sus territorios desde la retirada de las tropas internacionales en mayo— ha capturado desde el pasado viernes las capitales de 18 de las 34 provincias de Afganistán.

El primer centro administrativo en caer en manos de los insurgentes fue Zaranj, en la provincia sudoccidental de Nimroz, conquistado el viernes 6 de agosto. Un día más tarde se confirmó que se habían apoderado de Sheberghan, la capital de la provincia de Jauzján, en el norte del país. El domingo conquistaron otras tres capitales provinciales: Sar-e Pul, Taloqan y Kunduz. Y este lunes capturaron Aibak, centro de la provincia de Samangán.

Este martes, en manos del grupo cayeron la ciudad de Farah, capital de la provincia homónima, así como la de la provincia de Baghlan, Puli Khumri, ubicada a solo 200 kilómetros de Kabul, la capital del país.

El miércoles, los talibanes también se hicieron con el control de Faizabad, en la provincia norteña de Badakhshan.

Al día siguiente, el jueves, los talibanes anunciaron después de varios días de combates la ocupación total de la segunda ciudad más importante del país, Kandahar, capital de la provincia homónima. La misma jornada también se produjo la captura de la estratégica Ghazni y de Herat, la tercera ciudad más grande del país. Asimismo, tomaron Qal'eh-ye Now, capital de la provincia de Bagdis.

Alemania y EE.UU. piden a todos sus ciudadanos que abandonen Afganistán de inmediato

Este viernes 13 de agosto, desde el movimiento se anunció la toma de las ciudades de Lashkar Gah, Tarin Kowt, Chagcharán, Pul-i-Alam y Kalat, capitales de las provincias de Helmand, Uruzgán, Gaur, Laugar y Zabul.

En este contexto de rápido avance de los insurgentes, Alemania y EE.UU. pidieron este jueves a sus ciudadanos que abandonen Afganistán de inmediato. Sin embargo, Washington informó que no evacuará su embajada de Kabul.
El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, y el secretario de Defensa, Lloyd Austin, aseguraron al presidente afgano, Ashraf Ghani, que el país norteamericano "continúa firme en la seguridad y estabilidad de Afganistán ante la violencia de los talibanes"
https://actualidad.rt.com/actualidad/40 ... banes-mapa

Veremos cómo planifican su salida de Irak. Y en Siria, un puñado de unidades arrinconadas con más valor simbólico que real.

Y todavía estamos en Agosto.

¡Saludos!
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Kozhedub
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Hace veinte años guardé este artículo en una carpeta que pensaba dedicar a los iluminados de nuestra prensa. Desistí de recopilar porque en menos de un mes había engordado tanto que me veia con dos estanterías suplementarias en la habitación para recopilar las tonterías de un solo año. No merecía la pena.

El recorte desapareció en la basura, haciendo juego, pero el texto quedó en la memoria. Lo recordaba como un alarde de chulería y seguidismo hacia un imperio que entonces todavia se creía invencible, y como un alarde de ineptitud profética a la altura de su autor. Tras redactar esta colección de soflamas triunfalistas llegarían la sucesión de atentados, las masacres de civiles y de prisioneros de guerra, el bombardeo de un hospital de Médicos sin Fronteras, la ruina de los sucesivos gobiernos títeres y, al final, la constatación de la derrota y la retirada más humillantes que recuerdo de una potencia, superando a las de los propios EEUU del Líbano en los 80 o a la de Rusia tras la primera Guerra de Chechenia.

Los agoreros, señor Tertsch, tenemos muy buena memoria. Y todavía más paciencia. Los soviéticos se retiraron, no huyeron, y su satélite les sobrevivió durante unos años. Lo de la OTAN habría sido un sainete de no ser (como siempre) por los muertos.
El silencio de los agoreros vocacionales
Hermann Tertsch
22 nov 2001 - 0:00 CET

Eclipsadas por el fulgor de la guerra de Afganistán, el pasado sábado se celebraron elecciones legislativas en Kosovo. Las ha ganado la Liga Democrática (LDK), el partido del moderado Ibrahim Rugova. La participación ha sido alta, incluida la de la minoría serbia. No se produjeron irregularidades ni incidente alguno. En Macedonia, la mayoría eslava en el Parlamento ha aprobado la reforma constitucional que da amplios derechos a la minoría albanesa. Buenas noticias inadvertidas se suceden en los Balcanes, donde hace poco morían a miles sus pobladores.

En Afganistán, el español Francesc Vendrell, comisionado de la ONU para aquel país, ha logrado convencer a un amplio espectro de representantes de todas las fuerzas y etnias a una conferencia en Bonn el próximo lunes para negociar la creación de un Gobierno de unidad nacional. Las mujeres urbanas se van liberando lentamente del burka, suena la música, abren los cines y emite la televisión. Pese al caos lógico en un país tribal que ha pasado casi un cuarto de siglo en guerra permanente y la cultura de la violencia está profundamente arraigada, los convoyes de ayuda humanitaria ya pueden llegar a casi todo el país, salvo a los frentes en torno a los últimos dos bastiones de los talibanes.

Todo indica que el cerco en torno a Osama Bin Laden se estrecha día a día y decenas de campos de entrenamiento e instalaciones de su organización Al Qaeda han sido destruidos y jamás volverán a servir para la formación terrorista de decenas de miles de hombres como ha sucedido durante años, generando inmensas redes aún ignotas de gentes capaces y dispuestas a generalizar el terror en el mundo democrático.

Los caudillos afganos ven la necesidad del diálogo, probablemente por primera vez en muchas décadas. El salvajismo con que en Afganistán se ha tratado siempre al vencido ha sido menor que en anteriores derrotas y victorias. No son, por supuesto, ni la Alianza del Norte ni los líderes pastunes, ni ninguna de las fuerzas presentes, afganas o invitadas árabes o chechenas a esta terrible tragedia, comparables a unos oficiales británicos con acento Oxbridge, expertos en Adam Smith, el Derecho internacional y la Convención de Ginebra, impecables gentlemen de la guerra, que hablan de usted al cautivo que minutos antes disparaba contra ellos. Los que tratan a los prisioneros de guerra son combatientes encanallados desde la infancia. Pero nadie ha enterrado en esta guerra, como en otras anteriores en Afganistán, a batallones enteros de enemigos, encerrados en contenedores, bajo las arenas del desierto, para que murieran de sed, angustia o terror. La barbarie es mínima comparada con anteriores y los muertos civiles pocos, aunque bien promocionados por aquellos que elevan la anécdota a regla.

Balcanes y Afganistán. Dos escenarios diferentes, dos intervenciones exteriores lideradas por Estados Unidos o la OTAN, dos evoluciones positivas ante alternativas terroríficas y dos casos de silencio culpable por parte de quienes tanto han gritado y augurado la catástrofe en el caso de que las sociedades occidentales asumieran su derecho y obligación de autodefensa y de protección de las víctimas. Anunciaban la revuelta musulmana global contra el Gran Satán. Las manifestaciones contra la intervención se han desinflado en el mundo islámico como las antiglobalizadoras en el mundo de los niños bienpensantes del bienestar.

La cohesión y la voluntad de autodefensa de las sociedades libres ha aumentado. Su determinación queda clara para disuasión de potenciales caudillos como Milosevic y Bin Laden.
Los peligros siguen siendo ingentes, desde fuera y dentro de las sociedades libres. Pero las buenas noticias son ciertas, por mucho que frustren a quienes las ignoran porque rebaten sus interesadas advertencias. Armageddon no ha llegado, por mucho que disguste a nuestros agoreros.
https://elpais.com/diario/2001/11/22/in ... 50215.html

No legaría un Amageddon, llegarían varios: a Irak, en 2003, en grado de tentativa a Líbano en 2006, a Libia y Siria en 2011, algo más tarde a Yemen, y por el camino iría salpicando de pequeños infiernos en Atocha (2004), Londres (2005), París, Bruselas, Barcelona, etc. Al Qaeda, de hecho, en coalición con el Daesh llegaría a controlar regiones enteras de dos países en Irak y Siria. La barbarie, en todos los casos, fue máxima por ambas partes, especialmente por el lado estadounidense en Irak, pero también en ese Afganistán de "gentlemen" que sólo existen en las fantasías del periodista, aunque no dudo que hayan leído a Adam Smith. El capitalismo es lo que tiene, y los anglosajones saben venderse muy bien. Aunque cada vez cuela menos. 1000 prisioneros taliban morirían de sed encerrados en contenedores, negando la descirpción entre idílica y estúpida que nos daban los propagandistas del régimen...
https://elpais.com/diario/2002/08/20/in ... 50215.html
...y llegarían las vergüenzas de Guantánamo, Abu Graib, los invasores orinando sobre cadáveres, las cárceles secretas, Fallujah, los 300.000-1.000.000 de iraquíes muertos, y unas cuantas cosas más. Demasiadas para enumerarlas. Como la carpeta, este mensaje correría el riesgo de ocupar demasiado.

Los Milosevic ahora deben ser los rusos (siempre los rusos, son villanos con mucho empaque) y los chinos. Pero no les veo muy disuadidos, más bien al contrario. :macarra:

Ahora les toca a ellos intentar limpiar el enésimo desastre organizado por las sociedades libres, y no va a ser fácil. Porque esas mismas sociedades estarán ya moviendo a sus peones para desencadenar una guerra civil a cualquier precio en el erial reseco que dejan atrás.

De su twitter, 20 años más tarde:
Ya son diez los marines muertos en Kabul. La catástrofe provocada por el presidente Joe Biden en la retirada de Afganistán pasará a la historia. Un desastre colosal que muchos ya califican de alta traición y conspiración.
:mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:

De parte de un agorero: que aproveche. Y los sapos que le quedan por tragar en los próximos años al pobre Voxemita...

Saludos
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Biden parece cada vez más la versión estadounidense de Boris Yeltsin. Alguien al que el cargo le queda grande; está totalmente desbordado.

https://www.youtube.com/watch?v=G49pRHPEkQ4

https://www.youtube.com/watch?v=V1A9nHuSPSg

Queda por ver cómo puede aprovechar Rusia esta debilidad cada vez mayor de su enemigo habitual. No olvidemos que en una situación como ésta la elite estadounidense puede perder los nervios y hacer algo precipitado. Parafraseando a Mao, el tigre es de papel, pero mata.

Un saludo
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Por variar la dieta oficial:
Comprender el pensamiento estratégico ruso
El mundo visto desde Moscú
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Por Richard Sakwa | 13/12/2021 | Mundo
Fuentes: Le Monde Diplomatique

De ambos lados del Atlántico cuestionan a Rusia con el argumento de que socava el derecho internacional. Pero Moscú, favorable a un mundo multipolar, replica que Washington debe compartir el poder y respetar el principio de soberanía de los Estados. Y con la guía de Vladimir Putin, recupera posiciones de liderazgo.

¿Qué quiere Rusia? Si les creemos a numerosos analistas occidentales, Rusia se aferra a un orden internacional ya acabado: el sistema de Yalta de los años de la Guerra Fría, durante los cuales el Kremlin disponía de una esfera de influencia en Europa del Este. La anexión de Crimea en 2014 demostraría que no piensa permitir que Ucrania se le escape. El informe sobre la estrategia de seguridad nacional (National Security Strategy) de Estados Unidos, publicado el 18 de diciembre de 2017, calificaba a Rusia de “potencia revisionista”, insinuando su voluntad de destruir el sistema nacional existente (1). Se trataría de un régimen autoritario que pretende desviar la atención de sus problemas internos gracias a una temeridad exterior. Peor aun: de aquí en más, Moscú pretendería exportar su modelo político, creando una alianza de autocracias con China.

Los desafíos que Moscú lanza a Occidente refuerzan la cohesión política del país. No obstante, sería un error explicar su comportamiento en función de esa única consideración. ¿Qué quiere el Kremlin realmente, y qué papel juega el acercamiento con China en la persecución de sus objetivos?

La exigencia fundamental del poder ruso es convertirse en cogestor de los asuntos internacionales y ser reconocido como tal. Ambición amargamente frustrada. Al final de la Guerra Fría, la Unión Soviética, y luego Rusia, intentó transformar lo que se complacía en llamar el “Oeste histórico” en un “Gran Oeste” que incorporara a Rusia (2). Moscú esperaba que esa configuración liberase a Europa Occidental del marco institucional e ideológico atlantista de la Guerra Fría; que permitiese desarrollar una cultura del diálogo político y de la interacción mutuamente provechosa. Pero Occidente solo concedió una extensión del sistema establecido. Liberado de la amenaza ideológica y militar de la Unión Soviética, el orden liberal tomó la forma de una doctrina Monroe (3) universal bajo el liderazgo de Estados Unidos: la esfera de influencia estadounidense se ampliaba al mundo entero, sin dejar lugar a subconjuntos independientes del centro hegemónico.

Rusia termina oponiéndose a ese universalismo, que consideraba utilizado para otros fines. Como ministro de Relaciones Exteriores (1996-1998), luego como Primer Ministro (1998-1999), Evgueni Primakov fue el primer dirigente que dio a su país el estatuto de potencia resistente. Cuando se hizo evidente que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) continuaría incorporando nuevos miembros y preparando su intervención en Kosovo sin tomar en cuenta los intereses de Rusia, Primakov volvió a poner en circulación el concepto de multipolaridad. Durante una visita a India, en diciembre de 1998, formuló la idea de hacer contrapeso al unilateralismo estadounidense. Sobre esa base, sugirió una alianza entre potencias no atlánticas, un “triángulo estratégico” Rusia-India-China, que más adelante se convertiría en el núcleo de la asociación de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Su política estaba inspirada en la doctrina de la “coexistencia pacífica” de Nikita Kruschev, el ex secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, según la cual ciertos sistemas sociales y políticos pueden ser antagonistas sin entrar necesariamente en conflicto (4).

Cuando llega al poder, en el año 2000, Vladimir Putin se esfuerza por combinar el atlantismo del primer período poscomunista con la estrategia de Primakov. En 2001 se crea la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), compuesta en ese momento por China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán –India y Pakistán se incorporarían en 2017–. Su nacimiento marca un paso suplementario en la creación de un sistema de alianzas no occidental. Paralelamente, Putin procura estrechar vínculos con la Unión Europea. Se analiza incluso la adhesión de Rusia a la OTAN. Pero con el paso de los años, con las intervenciones de Estados Unidos en Irak, la decisión de George W. Bush en 2002 de derogar el tratado ABM (Anti-Ballistic Missile) de 1972 –que limitaba el despliegue de esas armas–, así como las “revoluciones de color” apoyadas por fundaciones cercanas al Departamento de Estado, Putin pierde sus ilusiones. Condena sin ambages a Estados Unidos en la Conferencia de Seguridad de Munich, en febrero de 2007. Advierte contra los peligros de un “mundo unipolar […] en el que hay un solo amo, un soberano”, y termina haciendo notar que Rusia, “con sus mil años de historia”, no necesita que nadie le enseñe cómo debe comportarse en los asuntos internacionales.

En esa época, el Kremlin todavía veía posible trabajar con las potencias atlánticas sobre asuntos de interés común concretos, en particular en la lucha contra el terrorismo. Todo eso se desploma por la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Y en 2014, la vigorosa reacción contra lo que en Moscú se percibe como una tentativa no negociada de la Unión Europea de integrar a Ucrania a la esfera de influencia atlántica provoca la más grave crisis de la pos Guerra Fría.

Hacia una “gran Eurasia”

Sinónimo de rechazo a la hegemonía de Estados Unidos, omnipresente en el discurso de los dirigentes rusos, la multipolaridad sigue siendo un concepto vago. ¿Es un objetivo a alcanzar, como componente de una estrategia activa –dar más peso a potencias de segundo rango, como Rusia–, o se trata de una realidad tangible, resultante de un reequilibrio en la escena mundial? El 19 de septiembre de 2013, durante una sesión del Club Valdai (un think tank que reúne a decisores y expertos rusos y occidentales, creado en 2004), Putin condenó “las tentativas orientadas de uno u otro modo a restaurar el modelo estándar del mundo unipolar”, sugiriendo que este último pertenecía objetivamente al pasado. “Un mundo así –añadió– no necesita Estados soberanos, sino vasallos. Históricamente, equivale a rechazar la propia identidad y la diversidad del mundo que Dios nos ha dado.” En otra reunión, el 27 de octubre de 2016, expresó su esperanza de que “el mundo [se vuelva] más multipolar”, viendo en ello la condición necesaria para que un día “unas reglas comunes universalmente aceptadas […] garanticen la soberanía y los intereses de los pueblos”, principalmente a través de Naciones Unidas.

Cuando se trata de describir la ambición de Rusia, el término “neorrevisionismo” parece más apropiado (5). También aplicable a China, refleja un descontento hacia el modo en que actualmente se conducen los asuntos internacionales. Para esos países, no se trata tanto de delinear sus propias esferas de influencia, sino de reafirmar el principio –típicamente formulado en términos de soberanía– según el cual los Estados deben forjar las relaciones con sus respectivos vecinos (lo cual no siempre asume la forma tradicional de pertenencia a un bloque).

¿Simple retorno al modelo de Westfalia del siglo XVII, en el que los Estados interactúan como si fueran bolas de billar, haciendo alianza con unos para contrarrestar a los otros? Moscú y Pekín conciben la multipolaridad con mayor sutileza. Si bien la soberanía sigue siendo a su entender el valor central, proponen moderarla con un compromiso a favor de las instituciones multilaterales, sea creando nuevas a nivel regional, sea defendiendo aquellas de vocación universal emanadas de los Acuerdos de Bretton Woods de 1944. La cuestión es liberar a las segundas de su subordinación al sistema atlántico dirigido por Estados Unidos, creando un sistema internacional pluralista.

Rusia y China son el corazón de un alineamiento antihegemónico naciente (6). Mientras Rusia enfrenta las sanciones económicas y China enfrenta la presión militar estadounidense en el Pacífico, los dirigentes de ambos países se reunieron cinco veces en 2017 y cuatro en 2018. En distintos grados, todos los dirigentes rusos buscaron una integración económica eurasiática, pero Putin la inscribió en una lógica geopolítica más profunda. Con la Unión Económica Eurasiática (UEE), oficialmente creada el 1º de enero de 2015, expresó claramente su voluntad de construir sus propias redes de integración regional
. Lo cual se confirmó en mayo de 2015, cuando firmó con el presidente chino Xi Jinping un acuerdo de armonización (sopryazhenie) entre la UEE y la iniciativa de las “nuevas Rutas de la Seda” (Belt and Road Initiative, BRI). Rusia también anuncia el proyecto de “gran Eurasia”, en reemplazo del proyecto muerto al nacer de “gran Europa” (de Lisboa a Vladivostok), soñado por el último líder soviético, Mijail Gorbachov. Este englobaría a la mayor parte de la región dentro de un conjunto de geometría variable de circuitos interconectados que incluyen entidades ya existentes, como la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Ese dispositivo representa lo que podemos llamar la estrategia de la “tierra del medio” (heartland), concepto clásico de geopolítica –teorizado por Halford John Mackinder (1861-1947) y reformulado por el politólogo estadounidense Zbigniew Brzezinski–, que convierte a Eurasia en el pivote geográfico del mundo, y por lo tanto, en el objeto de una lucha entre grandes potencias. El 9 de julio de 2015, en la apertura de un encuentro conjunto entre los BRICS y la OCS, en presencia de otros dirigentes de la UEE en Ufá, Rusia, Putin declaró: “Para nosotros, este bloque continental eurasiático no es un tablero de ajedrez, no es un campo de juego geopolítico; es nuestro hogar. Todos queremos que sea pacífico, próspero y que no esté a merced del extremismo o de intentos de protección de los intereses de unos a expensas de los de los otros” (7).


Objetivo fundamental: velar por que Eurasia no se transforme en una extensa zona de fractura en el enfrentamiento entre un sistema atlántico ampliado y las potencias ascendentes de Asia, en particular China. En 2018, Pekín aumentó por vigésimo cuarto año consecutivo su gasto militar, que así y todo no representa más que el 40% del de Washington (649.000 millones de dólares). El presupuesto militar de Rusia empezó a bajar en 2016, pero sigue siendo el sexto del mundo (8). Eurasia se encuentra entrampada entre un Occidente todavía muy poderoso y un frente oriental en pleno ascenso. Entre ambos, Rusia ocupa una posición ideal pero peligrosa.

Sigue habiendo diferencias relevantes entre las posiciones de Moscú y Pekín. Rusia reconoce la primacía de Estados Unidos en los ámbitos militar y económico. En el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el 17 de junio de 2016, Putin declaró: “Estados Unidos es una gran potencia, tal vez hoy la única superpotencia. Nosotros aceptamos esa realidad”. A la inversa, China, más confiada en su poderío económico, empieza a formular un proyecto político global. Pekín anticipa una serie de ideas tales como la “comunidad de destino”, basada en relaciones “ganador-ganador”. Los escépticos ironizan, pero el hecho de que estos conceptos se apoyen concretamente en las grandiosas inversiones de las nuevas “Rutas de la Seda” y la creación de un banco multilateral invita a pestarles cierta atención.

El acuerdo chino-ruso no se extiende necesariamente a la cuestión fundamental de la identidad cultural. Aunque Rusia se ha ido alejando cada vez más del sistema atlántico, especialmente tras los setenta y ocho días de bombardeos de la OTAN contra Serbia en 1999, jamás renunció a su identidad occidental. Putin lo decía implícitamente incluso cuando castigaba la decadencia de Occidente en la reunión del Club de Valdai en septiembre de 2013: “Vemos cómo muchos países euroatlánticos niegan realmente sus raíces, incluidos los valores cristianos que constituyen la base de la civilización occidental”. Pekín sospecha, probablemente con razón, que Rusia sigue soñando con tomar la iniciativa en la reinvención de Occidente si las circunstancias lo permiten. ¿Qué quedaría entonces del proyecto de la Gran Eurasia?
https://rebelion.org/el-mundo-visto-desde-moscu/

El dilema tiene una resolución muy sencilla: los rusos deben repasar su historia y considerar de dónde han venido las peores invasiones y las más destructivas. Un detalle: incluso las procedentes de Asia han estado protagonziadas por mongoles y tártaros, mientras que tradicionalmente China ha sido un vecino bastante pacífico.

Occidente, a día de hoy, se está desgajando en un bloque anglosajón muy claramente definido (AUKUS) y un rebaño de estados que aún no saben a qué carta jugar en esta partida. Pero en los años 90 ya dejaron bien claro que para ellos Rusia debía ser colonia, pero nunca metrópoli. Y creo que el Kremlin ha tomado nota.

Saludos
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Ucrania, un lugar común estas semanas...
Estrategia
Ucrania: la sangre no va a llegar al río
Redacción11 de diciembre de 2021

En Occidente discuten la conversación entre Putin y Biden. El clamor de la prensa occidental sobre una supuesta «invasión rusa» de Ucrania y las amenazas de bloquear el Nord Stream 2 no son en realidad más que palabrería. Pues resulta que Moscú no está muy interesado en Ucrania.

El debate entre ambos presidentes fue productivo y abarcó cuestiones de política internacional tan importantes que no se llegó a hablar del Nord Stream 2. Al menos eso es lo que dijo Yuri Ushakov, asesor del Jefe del Estado ruso.

Es interesante observar que inmediatamente después de la discusión en línea de los presidentes, se informó que el Congreso de Estados Unidos eliminó las sanciones contra Rusia y el Nord Stream 2 del presupuesto de defensa.

Es la posición conjunta de las cámaras alta y baja del Parlamento estadounidense. La decisión no se podía tomar después de la discusión entre los presidentes ruso y estadounidense, sino que se había preparado con antelación. Pero se retuvo hasta después de las negociaciones.

Esto demuestra que el gobierno de Biden comprendió la inestabilidad de su posición negociadora y trató de aumentar la presión sobre el Kremlin, diciendo que podría imponer sanciones si fuera necesario. Sin embargo, en lugar de sanciones reales, los congresistas y senadores incluyeron una “condena” bastante desdentada de las “actividades perjudiciales” de Rusia en el proyecto de presupuesto de defensa, donde hablan de “cualquier esfuerzo por utilizar los suministros de gas como arma para avanzar en su agenda geopolítica e influir negativamente en los aliados y socios europeos”.

Suena a intento de “salvar la cara”. Washington recurrió a una maniobra por la puerta trasera para evitar esa impresión ante el electorado estadounidense, que cada vez ve más a Biden como un pelele, especialmente en comparación con Putin.

El Nord Stream 2 como palanca antirrusa


Según la prensa estadounidense, la Casa Blanca ha decidido competir con Putin en “judo geopolítico”. El intento de utilizar el ambicioso proyecto Nord Stream 2 contra Moscú está provocando precisamente ese tipo de asociaciones.

Victoria Nuland, animadora del Maidan y actual subsecretaria de Estado, fue la primera en intervenir. “Creo que si el presidente Putin invade Ucrania, esperamos que el gasoducto se cierre”, dijo en una audiencia del Senado estadounidense.

El asistente del presidente estadounidense para la seguridad nacional, Jake Sullivan, se apresuró a salir al paso. “Occidente puede utilizarlo para presionar: si Vladimir Putin quiere que suministrar gas a través de ese gasoducto, entonces tal vez no debería arriesgarse a invadir Ucrania”, declaró en una rueda de prensa en Washington.

El diario estadounidense Financial Times, citando una fuente diplomática, informó de que Alemania también ha estado a punto de acordar la paralización de Nord Stream 2 en caso de una invasión de Ucrania. “Se podría llegar a un consenso de que si se produce una invasión de Ucrania, el Nord Stream 2 será inaceptable”.


Lo de la invasión sólo parecen saberlo los políticos y los medios de comunicación estadounidenses. La especulación masiva sobre la intervención rusa se parece en realidad a los preparativos para una provocación en el Donbass.

¿A quién le interesa una guerra en Ucrania?

Evidentemente, una escalada de las hostilidades en el Donbass en la que participen las tropas rusas beneficiará a Estados Unidos, ya que, en su opinión, proporcionará una razón de peso para que los europeos abandonen el Nord Stream 2. El actual régimen ucraniano también se beneficiará de la escalada.

El presidente Volodymyr Zelensky ya no parece un actor inseguro a la cabeza del Estado, sino un auténtico funcionario ucraniano. Ha perdido el apoyo de al menos dos tercios de su electorado. Su índice de popularidad se ha desplomado del 75 por cien en la segunda vuelta de las elecciones de 2019 al 25 por cien. Tiene que subir si quiere presentarse a un segundo mandato, y no hay nada mejor para él que una pequeña guerra victoriosa.

Declaraciones contundentes como la de declarar la guerra al oligarca Rinat Ajmetov o la de introducir un pasaporte económico ucraniano no funcionan: la primera entra en la categoría de miel para las abejas y la segunda es tan descabellada que muchos votantes simplemente no la verán venir.

Sin embargo, un ataque a gran escala contra las posiciones de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk y, como mínimo, el establecimiento del control de Kiev sobre la frontera con Rusia, e idealmente la captura de Donetsk y Lugansk, podría dar resultados reales. Sin embargo, para que eso ocurra, hay que sacar a Rusia del proceso. Todos los expertos y políticos, incluso en Occidente, admiten que el ejército ucraniano es incapaz de lograr incluso una victoria local sobre Rusia.

Washington trata de dejar claro que la amenaza de desconectar el Nord Stream 2 haría que a Rusia le resultara demasiado costoso obligar a Ucrania a hacer las paces, como atestiguan las frases utilizadas constantemente por los políticos estadounidenses, como “Moscú pagará un precio inaceptable”. Sin embargo, para cualquiera que sepa hacer cuentas está claro que, incluso dejando de lado las catastróficas consecuencias políticas del abandono del Donbas, el daño causado por la eliminación del Nord Stream-2 será insignificante para Gazprom: el proyecto está totalmente amortizado incluso antes de empezar.

¿Quién necesita el Nord Stream 2?


En el caso del sensacional gasoducto, que se ha convertido en la más poderosa derrota geopolítica de Estados Unidos junto con Afganistán, la clave es entender que no se trata de un proyecto ruso, como gritan sus opositores, sino europeo. De hecho, Rusia es sólo el ejecutor, aunque ha asumido los riesgos de la propiedad del oleoducto. El proyecto es principalmente necesario para que los europeos obtengan recursos energéticos baratos.

Gazprom ha señalado que la construcción del Nord Stream 2 costó 9.500 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron pagados por los inversores europeos en el proyecto. Así, la empresa rusa gastó menos de 5.000 millones de dólares de su propio dinero en el oleoducto. Pero los beneficios de Gazprom en 2021 compensan con creces esos costes. El coste medio anual de las exportaciones de gas a Europa este año será de unos 550 dólares por 1.000 metros cúbicos.

Esa cifra es más de tres veces superior a la de 2020, cuando la cifra era de 143 dólares por mil metros cúbicos, y más del doble que en 2019 y 2018, cuando los precios eran de 221 y 224 dólares respectivamente.

Los volúmenes de venta de gas ruso, por su parte, se mantuvieron más o menos igual. Esto significa que los beneficios de las ventas de gas de Gazprom, que fueron de 41.630 millones de dólares en 2019, se duplicarán al menos en 2021. Se trata de 40.000 millones de dólares adicionales o más, que se consiguen sin aumentar los costes de producción de gas. Si recordamos que el frenesí del mercado del gas en la Unión Europea fue causado en gran parte por la obstrucción de Estados Unidos al Nord Stream 2, es justo decir que el proyecto se ha amortizado al menos cuatro veces sólo en este año.

Moscú ha demostrado que puede prescindir del Nord Stream 2, pero también del sistema de transporte de gas ucraniano, al reducir el bombeo a través de él a casi cero. Así que el Donbas no debe preocuparse: Rusia no tendrá que pagar un precio inaceptable, Europa ya lo ha pagado todo. Y si, Dios no lo quiera, las tropas rusas tienen que interferir en el conflicto ucraniano para proteger a la población rusoparlante del Donbas, incluso una cancelación completa del Nord Stream 2 no será una pérdida sustancial para Moscú.
https://mpr21.info/ucrania-la-sangre-no ... ar-al-rio/

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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Tras los recientes sucesos en Kazajistan, tratados en el hilo correspondiente, se empiezan a despejar dudas.

Con cierto optimismo, Pepe Escobar (que pese a su tono sensacionalsta suele dar en el clavo) da por finiquitadas las Revoluciones de Colores occidentales. Enlace al artículo en inglés:
https://thecradle.co/Article/columns/5668

Y extracto el de Lince, muy ilustrativo ante lo que es un punto de inflexión casi tan relevante como la entrada de Rusia en la Guerra de Siria en 2015, o la huida de la OTAN de Afganistán en 2021:
El mal interno y el de los vecinos

A medida que se van aclarando las cosas en Kazajistán, lo interesante es intentar responder a las preguntas que me hice el otro día: a quién beneficiaba la revuelta (a nivel interno, el externo es evidente) y si Rusia consultó con China el movimiento de envío de las tropas de la OTSC.

1.- A nivel interno la revuelta favorecía a los clanes oligárquicos vinculados a Occidente y ahora hay un claro reposicionamiento.

Como en todas las ex repúblicas de la ex URSS, incluida Rusia, se produjo una privatización a gran escala en la que los antiguos dirigentes comunistas se convirtieron en oligarcas. Es el caso de Nazarbayev, que se convirtió en el dueño y señor del país tras la independencia. Los vencedores acusan ahora a una de sus hijas de haber sacado del país 300 millones de dólares durante la revuelta. Este es Nazarbayev durante su etapa como "comunista".

En su discurso tras la revuelta, el presidente Tokayev acusó formalmente al clan de Nazarbayev de haber formado "un club de super ricos, incluso según los estándares internacionales". Sin mencionar expresamente a Nazarbayev, todo su "séquito" (palabra utilizada, es decir, a todos los que lo rodean pero no él) ha quedado marcado. Es decir, se reconoce -y esto es una victoria para los trabajadores, aunque pírrica- que los grupos oligárquicos se han convertido en los principales beneficiarios de la desaparición de la URSS y de la economía capitalista seguida desde entonces. Por lo tanto, todos estos clanes "deben rendir homenaje al pueblo de Kazajistán". ¿De qué forma? Pues el gobierno kazajo dice que va a aprobar unos fondos económicos que estarán surtidos, básicamente, de entregas de capital "voluntarias" que estos clanes deben hacer a la nación "para hacer frente a las necesidades de los ciudadanos" y que esas cantidades tendrán caracter anual. Se está siguiendo el modelo chino de forma clara, el de "recomendar" a las grandes empresas que donen una parte de sus beneficios para mejoras sociales. Esto, en sí, ya da una pista de cuáles son los clanes ganadores y los perdedores.

Un dato: el clan Nazarbayev y quienes han medrado bajo su sombra, se han enriquecido gracias a las empresas extranjeras occidentales. Eso no quiere decir que el gobierno, el vencedor, vaya a arremeter contra estas empresas sino que va a vigilar su funcionamiento y, al mismo tiempo, va a contrarrestar su presencia e influencia otorgado concesiones a empresas rusas y chinas. Anuncia, también, que "se fortalecerán los cuadros técnicos nacionales", es decir, que se prescindirá a medio plazo de los técnicos extranjeros que ahora están presentes en el país y que en su gran mayoría son occidentales. Para ello hay que crear infraestructuras, y ya se ha dado un primer paso: se anuncia la apertura de sucursales de la principales universidades técnicas de Rusia en Kazasjistán. Esto también da otra pista de hacia dónde mira el gobierno, el clan (o clanes) vencedor.

Al mismo tiempo, se anuncia una congelación de los sueldos de los altos cargos del gobierno (ministros, viceministros, gobernadores, etc.) durante 5 años, la cancelación definitiva del aumento de las tarifas de combustible y la presentación antes de septiembre de una serie de medidas económicas que "ayuden a reducir la desigualdad social".

Uno de los datos que está publicando el gobierno es que durante la revuelta se atacaron edificios y empresas de propiedad rusa y china, pero no turca u occidental. Por supuesto, hay imágenes de ello y los propios turcos están alarmados por la visibilización de este hecho, que da pie al discurso oficial de que ha habido presencia islámica. Si durante la revuelta Turquía reprochó la "represión antiislámica" ahora está viendo las orejas al lobo. "Los estados turcos bajo amenaza", se dice en Turquía. Y es que Nazarbayev una de las cosas que hizo fue aliarse con Turquía no solo por una cuestión económica, sino para lanzar el Consejo de Cooperación de los Estados de Habla Túrquica u Organización de Estados Turcos. Como primera medida, en 2017, se aprobó una ley que cambia el alfabeto ruso al latino basado en el alfabeto turco en un proceso gradual que tendría que terminar el 2025.

Turquía teme ahora que este proceso se revierta o se haga mucho más lentamente. Incluso que quede estancado. Si Turquía dio un paso importante en la guerra de Nagorno-Karabaj al apoyar a Azerbaiyán, ahora ha retrocedido exponencialmente mucho más. Sobre todo porque dentro de la OTSC está Armenia, que ha enviado también sus soldados a Kazajistán. Algo más que una ironía y un aviso.

2.- Al contrario de lo que se piensa, si bien Kazajistán es un estado clave en la Nueva Ruta de la Seda, la presencia de empresas chinas en el país no es tan importante como la de las empresas occidentales. Por eso es sorprendente que las grandes huelgas obreras, con sindicatos prohibidos, se hayan dado en empresas chinas preferentemente. Porque las empresas chinas no pagan ni mejor ni peor, pagan igual y se comportan igual que las occidentales. Pero eso no es relevante.

Hay algo que sí lo es: la frontera. Siempre que se habla de una situación concreta, y sobre todo en Asia, hay que tener a mano un mapa. Mirad este.
Imagen

La práctica totalidad de la frontera china con Kazajistán tiene que ver con Xinjiang. Justo el quid de la cuestión para entender la campaña occidental contra China y las formas de debilitar a este país. En toda la zona sur de Kazajistán, de forma especial en Almaty, es donde han sido más violentas las protestas y donde más presencia islámica ha habido. La propia Turquía reconoce que es aquí donde más presentes están sus empresas. Y es aquí donde el gobierno kazajo dice que ha habido "campos de entrenamiento para extremistas islámicos" provenientes tanto de Oriente Próximo (especialmente Siria) como de Afganistán en cifras que oscilan entre los 20.000 y los 8.000 que estarán exageradas pero que indican que cuando el río suena, agua lleva. Con independencia de que el cauce sea grande o pequeño.

Por lo tanto, no sería sorprendente que Rusia hubiese si no consultado sí comunicado a China la presencia de la OTSC en Kazajistán. Lo que están publicando los medios chinos va en esa dirección, sin ser tan explícitos. Se sabe que desde hace días, la última el día 10, los ministros de Exteriores de los dos países han estado en contacto estrecho y la postura de China, oficial, es que "China y Rusia, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y países vecinos y amigos de Asia Central, deben evitar que estalle el caos o la guerra en la región".

Fijaos en dos cosas: primero, se recoge de forma clara su poder de veto en el Consejo de Seguridad e la ONU, o sea, está avisando a los países occidentales (EEUU, Francia y Gran Bretaña) de que no vayan por ahí porque nada de lo que propongan saldrá. Segundo, cuando habla de "países vecinos y amigos" está hablando de fronteras y dice cuál es el mínimo común que tienen, evitar el caos o la guerra en la región. China está enviando claras señales a los sospechosos habituales, léase Occidente.

China es el país que más fronteras tiene con otros, hasta con 14 países. Por lo tanto, todo lo que pasa en los países vecinos es importante para ella. Por eso China siempre dice que con sus vecinos habla de evitar "los tres males: terrorismo, extremismo y separatismo". Esto está directamente relacionado con la seguridad nacional de China o lo que es lo mismo: China no se va a cruzar de brazos en nada de lo que suceda en ellos.

Occidente es sordo, por eso no escuchará que cuando China habla tras la revuelta de Kazajistán de "evitar que estalle el caos o la guerra en la región" es que está marcando sus líneas rojas, como Rusia las suyas, que no deben cruzarse ni acercarse a ellas. Y hay algo que debería hacer recapacitar a mucha gente: China ha propuesto que si se dan otras revueltas de este tipo en la zona no sea la OTSC la que intervenga, sino la Organización de Cooperación de Shanghai. En la OTSC no está China, en la OCS sí.

Estamos entrando en un nivel mucho más alto. Y decisivo.

El Lince
http://elterritoriodellince.blogspot.com/

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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

Si seguimos así, habrá que renombrar el hilo como "¿Volvemos a la Guerra Caliente?"

La retirada de las medidas de estímulo, la anunciada subida de tipos de interés y una reactivación económica que no lkega están emoujando a la OTAN y sus lacayos a una huida hacia adelante que puede chocar con el muro ruso. Ucrania, un estado casi fallido, puede ejercer el papel de comparsa y carne de cañón en este intento de disimular una realidad económica demasiado tozuda.

Después de huir de Afganistán en el mayor bochorno, apuntan directamente hacia un estado mucho más desarrollado y mejor equipado. De su falta de ética nunca hemos dudado. Ahora hay que empezar a dudar de su cordura:
La invasión de Ucrania


Por Rafael Poch de Feliu | 22/01/2022 | Mundo
Fuentes: Ctxt

Desde el punto de vista de los intereses europeos, nada sería más sencillo que establecer estatutos de neutralidad y renunciar al despliegue de armas nucleares.

Que Rusia vaya a “invadir Ucrania”, ocupando todo el país, está completamente descartado. En las calles de Budapest todavía se ven los rastros de la ocupación soviética de 1956. Lo de entonces en Hungría sería de risa al lado de lo que pasaría en Ucrania en tal caso. Eso es algo evidente para cualquiera mínimamente informado, así que no merece la pena extenderse.

Otra cosa es que, ante la falta total de resultados de la reclamación de Rusia a Estados Unidos y la OTAN, exigiendo garantías de seguridad, debería haber una respuesta “fuerte” de Moscú. Rusia anunció “medidas militares”. ¿Cuáles? Como mínimo colocar misiles nucleares “tácticos” en Bielorrusia, Kaliningrado y demás. Como máximo, una anexión del Donbass con el beneplácito de la población local. Los actuales precios del petróleo al alza y la previsión de que se mantendrán permiten con creces al Kremlin sufragar los costes económicos de tales operaciones.

Podrían hacerse también militarmente con la zona al sur del Donbass (Mariupol) para organizar un cinturón de seguridad en dirección sur-oeste y empalmar las dos zonas rebeldes con Crimea, pero esto último me parece extremadamente arriesgado. La población de los distritos ucranianos de Zaporozhia y Jersón, mayoritariamente rusoparlantes como la de Odessa, no lleva su rusofilia hasta el extremo de desear ingresar en Rusia y romper con Ucrania, como fue claramente el caso de la población de Crimea en 2014. En esa hipótesis extrema, habría mucha violencia y la ocupación rusa se convertiría en un infierno…

Lo que está claro es que Moscú hará algo. De lo contrario, todo parecería un farol. El oso ruso, que después de veinticinco años sin hacerle ni caso ha proclamado “línea roja” y tanto gruñe, perdería la cara. Toda la movida que ha iniciado Moscú con la exigencia de “garantías de seguridad” no es teatro. Va en serio. Estaría bien que nuestros medios de comunicación, nuestros expertos y nuestros políticos informaran sobre (y se leyeran) los documentos propuestos por Moscú.

El proyecto de acuerdo propuesto a Estados Unidos para disminuir la tensión señala en su artículo 1 que las dos partes, “no deben emprender acciones que afecten a la seguridad del otro”, y en el artículo 2 propone que las organizaciones internacionales y alianzas militares de las que forman parte, “se adhieran a los principios contenidos en la Carta de las Naciones Unidas”. Hay muchos otros aspectos interesantes, por ejemplo en el artículo 7 se dice que “las partes deben abstenerse de desplegar armas nucleares fuera de sus territorios nacionales y repatriar a su territorio las que ya tengan desplegadas”. El mismo artículo apunta que las partes “no deben entrenar al personal civil y militar de los países no nucleares para usar armas nucleares”, ni “realizar maniobras que contemplen el uso de armas nucleares”. Es la OTAN quien hace todo eso: mantiene armas nucleares en países como Bélgica, Alemania, Holanda, Turquía e Italia, y sus militares son entrenados en el manejo de bombarderos con capacidad nuclear.

Rusia pide que la OTAN cese todo empeño en ampliarse hacia el Este, particularmente hacia Ucrania y Georgia. Que garantice que no estacionará baterías de misiles en países fronterizos con ella. Que se restablezca el acuerdo INF que Estados Unidos abandonó unilateralmente en agosto de 2019 y que se abra un diálogo Este/Oeste en materia de seguridad. Todo esto es manifiestamente razonable y merece una discusión pública a todos los efectos.

Es obvio que Estados Unidos no quiere saber nada del asunto y las razones son claras: aunque el verdadero adversario de Washington está en Asia, la gran potencia imperial americana dejaría de serlo en cuanto dejase de dominar Europa. Ese es, precisamente, el cometido de la OTAN. Henry Kissinger lo expresa así: “Sin Europa, América se convertiría en una isla distante de las costas de Eurasia, se vería en la soledad de un estatuto menor”. Así que es imperativo mantener la tensión en Europa y para ello hay que continuar metiéndole el dedo en el ojo al oso ruso. Pero, ¿tiene eso algo que ver con “intereses europeos”?

Salvo raras excepciones, los periodistas y expertos europeos contribuyen a esa insensata y ajena cruzada. Explican la cronología de la agresividad rusa comenzando con la invasión rusa de Georgia de 2008, siguiendo con la anexión de Crimea de 2014 y concluyendo con el fomento de la rebelión separatista en la región del Donbass pocos meses después.

No explican que la entrada de los rusos en Georgia tuvo lugar después de que el ejército georgiano penetrara en Osetia del Sur –una de las regiones étnicas de Georgia peleadas con el gobierno de esa república– donde el ejército ruso tenía el estatus de fuerza de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, en lo que fue un episodio de guerra relámpago del presidente georgiano Mijaíl Sakashvili bendecido por el Presidente George W. Bush y aprovechando que Putin viajaba a China para la olimpiada de Pekín.

No explican que Rusia se anexionó Crimea solo después de que Estados Unidos y la Unión Europea promovieran un cambio de régimen sobre la ola de una gran protesta popular que derribó al gobierno legítimo de Ucrania, y cuyo momento determinante fue el oscuro y mortal tiroteo de civiles en Kíev, probablemente a cargo de los golpistas y sus padrinos occidentales.

Occidente, que nunca ha movido un dedo por la anexión de Jerusalén Este y los Altos del Golán por parte de Israel, por la ocupación del Sahara occidental a cargo de Marruecos, o por la ocupación de la mitad de Chipre por Turquía, operaciones todas ellas realizadas contra la voluntad de la mayoría de la población, impuestas mediante la represión y la limpieza étnica, monta un gran escándalo por la anexión rusa de Crimea, incruenta y que contó con el aplastante apoyo de su población.


Nuestros periodistas y expertos tampoco quieren situar la actual crisis en su perspectiva de treinta años y prefieren omitir las escenas en las que Putin lo explica con meridiana claridad. A cambio, nos ofrecen diariamente la pormenorizada crónica de los desmanes y fechorías del régimen de Putin, o de Xi Jinping, la mayoría de ellas completamente reales, sin cotejarla con los mucho peores crímenes y fechorías de las potencias occidentales. La eliminación de adversarios con polonio en Londres, la infame negación de responsabilidad en el derribo del vuelo de Malaysia Airlines del 17 de julio de 2014, con sus 300 muertos y las demás flores de Moscú coincidieron mas o menos con el tiempo en que un presidente de Estados Unidos galardonado con el Premio Nobel de la Paz se desayunaba cada día en la Casa Blanca firmando las listas de la gente que su ejército eliminaba con drones por doquier en el mundo. Centenares de asesinatos extrajudiciales.

Brutal está siendo la ilegalización de la organización rusa “Memorial”, dedicada a la memoria de los crímenes del estalinismo en los terribles años treinta soviéticos. El escándalo por el trato a esta organización de furibundos liberales anticomunistas, cuyos promotores siempre han considerado las masacres de Stalin y su régimen como una consecuencia lógica de la Revolución de Octubre, está más que justificado, pero siempre será un escándalo ambiguo e incompleto sin atender al holocausto de las guerras de Washington posteriores al 11-S de 2001. ¿A qué memoria tendrán derecho en Occidente los 38 millones de desplazados que esas guerras han producido desde Afganistán a Libia, pasando por Yemen, Pakistán, Irak, Somalia, Siria o Filipinas?

Es posible que a causa de su estupidez estratégica y de la mano de Estados Unidos, Europa se meta en una fase peligrosa y turbulenta con Rusia. Desde el punto de vista de los intereses europeos, nada sería más sencillo que renunciar a armas nucleares en la parte oriental del continente y establecer un estatuto de neutralidad para los países del Este de Europa, o como mínimo para Georgia, Ucrania y los países bálticos. La histeria con la que se replica a ese tipo de escenarios, diciendo que cualquier concesión en esa dirección supondría un “nuevo Yalta” (Borrell) o hacer de esos países, “satélites de Rusia”, es absurda. No fueron satélites Austria (cuyo Staatsvertrag de 1955 le dio la plena soberanía, sin militares extranjeros a cambio de un estatus de neutralidad), ni Finlandia, en una época en la que el poder de Moscú era infinitamente superior, y no lo serán ahora. No es el sometimiento a Moscú de ningún país lo que está en juego. Es la seguridad de Rusia, país frágil que no conviene agitar por su alto potencial de inestabilidad interna. Es la paz y la soberanía bien entendida, en Europa.
https://rebelion.org/la-invasion-de-ucrania/

Discrepo con Poch en la fragilidad rusa. De los tres grandes es el más débil, pero creo que el que padece una mayor fragmentación interna y mayor riesgo de una guerra civil es, con mucho, EEUU

Saludos
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(G. Zhukov)

Kozhedub
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Re: ¿Volvemos a la Guerra Fría?

Mensaje por Kozhedub »

¿Croacia desmarcándose de EEUU?

Vivir para ver...
El presidente de Croacia asegura que "no solo no enviará soldados sino que retirará hasta el último" en caso de escalada entre Rusia y Ucrania

25 ene 2022 18:13 GMT


Zoran Milanovic opinó que Kiev "no tiene lugar" en la Alianza Atlántica.



El presidente de Croacia, Zoran Milanovic, declaró este martes que la OTAN no es lugar para Ucrania, agregando que en caso de un conflicto entre Moscú y Kiev, Zagreb se distanciaría lo más posible de los acontecimientos.

"Estoy seguro de que hay una manera de complacer a Ucrania para que esté segura, como Austria, Suecia, Finlandia, que no están en la OTAN. Seamos claros, Ucrania no tiene lugar en la OTAN", afirmó durante una conferencia de prensa, recogen medios locales.


El mandatario señaló que ocho años después del derrocamiento del entonces presidente ucraniano, Víktor Yanukovich, el país "sigue siendo uno de los más corruptos del mundo, estancado económicamente y sin recibir nada de la Unión Europea". "El cuento era así: Ucrania se va a Occidente, sin pedir nada a Rusia, [...] con la miel y la leche esperándola en la UE", añadió.

Milanovic señaló que se trata de una situación "sin un verdadero culpable" pero con "una imagen muy clara de quién podría verse perjudicado". "Esta es una situación en la que Croacia no participará", agregó.
"En caso de escalada, Croacia retirará hasta el último soldado"
(...)

El presidente declaró que su país retirará de la región su contingente militar de la OTAN en caso de un conflicto entre Rusia y Ucrania.

"Estoy observando las declaraciones según las cuales la OTAN está aumentando su presencia y enviando algunos barcos de reconocimiento. No tenemos nada que ver con eso y no tendremos nada que ver, se lo garantizo", dijo el mandatario, citado por el canal RTL. "Croacia no solo no enviará, sino que, en caso de escalada, retirará hasta el último soldado croata", subrayó
.

Asimismo, declaró que la actual crisis, "no tiene nada que ver con Ucrania o Rusia, tiene que ver con la dinámica de la política interna estadounidense de Joe Biden y su administración". Milanovic enfatizó que "ve una inconsistencia y un comportamiento peligroso en el gobierno de EE.UU. en cuestiones de seguridad internacional".
Rechazo del primer ministro

El primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovic, ha refutado las declaraciones de Milanovic.

"Pensé que era una sesión informativa y que era un funcionario ruso. No tenemos soldados en Ucrania, así que no sé a qué soldados se refiere", comentó Plenkovic durante una rueda de prensa, según el portal Index.hr.

"En nombre del Gobierno, pido disculpas a los ucranianos, actualmente están ocupados. [Milanovic] dice que son corruptos, esa afirmación no tiene nada que ver con el Gobierno", aseguró el primer ministro, agregando que la "posición fundamental" de Zagreb consiste en "reducir las tensiones, prevenir conflictos y apoyar la integridad de Ucrania".

Rechazo de Ucrania

Horas después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania ha anunciado que convocó a la embajadora croata en Kiev, Anica Djamic. La Cancillería ucraniana rechazó las declaraciones de Milanovic.

"Se expresó una profunda decepción por las declaraciones del presidente croata sobre el ingreso de Ucrania en la OTAN y la inadecuación de la asistencia a nuestro país en el contexto de una agresión rusa. Se enfatizó que esto está especialmente reñido con los valores universales, dada la amarga experiencia de guerra del pueblo croata", señala la Cancillería ucraniana, aseverando que las palabras de Milanovic "transmiten las narrativas de la propaganda rusa".

"El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania exige la refutación pública de estas declaraciones insultantes del presidente de Croacia y que no se repitan en el futuro", enfatiza el comunicado.

También el martes, Milanovic apareció nombrado en el sitio web Mirotvórets, que enumera a las personas consideradas una amenaza para la seguridad nacional de Ucrania.


En el web se afirma que Milanovic está implicado en "actos de agresión humanitaria contra Ucrania" y que es "cómplice de los invasores rusos".
Otras de las actividades que el sitio le atribuye al presidente croata son "difusión de propaganda del Kremlin, participación en operaciones especiales de información del Kremlin" y "apoyo y justificación de la agresión rusa contra Ucrania".

Fundado en 2014 por Antón Gueráschenko, entonces asesor del presidente ucraniano y viceministro del Interior entre 2019 y 2021, Mirotvórets ha sido ampliamente criticado por publicar datos personales en detrimento de las propias leyes ucranianas. Pese a que en mayo de 2016 se anunció su cierre, actualmente el sitio aún está activo.
https://actualidad.rt.com/actualidad/41 ... te-militar

Va a acabar como cierto almirante aleman.

Saludos
"Nadie tiene derecho a disfrutar de la vida a expensas del trabajo ajeno"
(G. Zhukov)

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