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Rusófilo amateur
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Stalin, heroe o villano?

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Me considero un revolucionario porque creo que la revolucion, es el unico camino para conquistar los derechos unirversales que el hombre tendria que adquirir nada mas nacer.
Mis fantasias van mucho mas alla cuando creo las Naciones Unidas, tendrian que tener una ideologia revolucionaria marxista, para poder servir eficazmente a las gentes que moran este chiflado planeta. Cuando en la realidad lo unico que protegen es el desmesurado poder de los paises capitalistas sacrificando millones de vidas en dicho afan. Lo importante para la ONU y para EE.UU siempre ha sido moldear nuestras mentes manipilando y censurando los logros sociales, cientificos e industriales de la Union Sovietica, de la revolucion cubana y de todo lo que tiene que ver con el marxismo.
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Fue realmente un villano Iósif Stalin?

Vereis, todos conocemos y podemos visitar los famosos campos de concentracion nazis, incluso existen hoy en dia campos de concentracion en este mundo, que todos conocemos muy bien. No ha pensado nadie que los poquisimos documentos encontrados, han podido ser producto de la incesante lucha contra el Marxismo?

No existe ningun material, documento o informacion que pueda ser tomado en serio, no hay por donde cojerlo. Quiero nombres y apellidos, fechas, localizaciones, testimonios, denuncias, firmas, imagenes, fotos y procedencia de dichos documentos para que me lo pueda creer yo tambien. Faltan localizaciones, restos de fosas comunes. Por el otro lado, en la vida real, tenemos millones de documentos y testimonios que dejan muy claro el exterminio nazi ejercido en los numerosos campos de concentracion alemanes como en peliculas, documentales, libros y documentos archivados.

Todos conocemos que de los 150.000 soldados apresados en Stalingrado, solo consiguieron salir vivos alrededor de 5.000 muchos años mas tarde. Este dato no lo discute nadie y yo tampoco, porque me lo han demostrado numerosos documentos y mejor aun, el testimonio de los que consiguieron salir de esos campos de prisioneros. Los alemanes de los campos de prisioneros sovieticos no dan testimonio de ningun exterminio sistematico en la U.R.R.S contra los nazis capturados ni contra el resto de prisioneros fuera cual fuera su raza, cuando lo que tenian que haber hecho los sovieticos era fusilarlos para saldar la deuda por esos 22 millones de victimas rusas en los campos de exterminio instalados en toda europa por Hitler. Tambien podriamos llamar campos de concentracion a cualquier tipo de carcel en el mundo solo para hacer un poco de demagogia al estilo de la extreme-derecha. ¿Donde estan los hornos crematorios y las camaras de gas sovieticas?¿habeis oido hablar de fosas comunes en la union sovietica? porque yo en España veo como se descubren frecuentemente las fosas donde asesinaron a democratas, socialistas, comunistas, anarquistas, sindicalistas, trabajadores, artistas, poetas.

Los campos de concentracion y los experimentos con prisioneros son una creacion exclusiva del fascismo y no del comunismo, esto que quede bien clarito, no empecemos a confundir a la gente. El resto de datos pertenecen a una cadena de mentiras propagandisticas que el fascismo esta acostumbrado a difundir en sus medios de comunicacion. El fascismo ya no sabe lo que hacer y decir para contrarrestar el mal que ha hecho en el mundo a lo largo de los siglos.

En la URSS en 1940 existian 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran mas pequeñas y con un regimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demas trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podian resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debian recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no habia carceles como las que conocemos aqui, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligacion para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come.

En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5'5 millones de presos en total, es decir, un 2'8 por ciento de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos.


Se ha llegado a insinuar alegremente que Stalin metio en un campo de concentracion a su propio hijo y esta noticia me da la risa, ya no saben lo que decir del hombre ganador de la segunda guerra mundial, para satanizarlo constantemente con mentiras infames que la extrema-derecha se atreve a publicar ahora, despues de montones de años, cuando ya lo podian haber hecho antes. Si fuerais Stalin meteriais a vuestro hijo en un campo de concentracion ante los ojos de tu propio pueblo?...ja-ja-ja.

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Los alemanes exhiben a Yakov hijo de Stalin tras su captura en julio de 1941


Contra otras teorías, la hija del primer hijo de Stalin, Galina Dzhugashvili-Stalina, mantiene que su padre nunca estuvo en un campo de concentración y que todo fue una trama propagandística orquestada por las autoridades soviéticas y alemanas. "Mi madre se acercó un día y me dijo que mi padre había caído preso y había muerto en un campo alemán", relata, pero en su libro "Los secretos de la familia de un Caudillo" asegura que su padre murió en el campo de batalla en julio de 1941. Galina se muestra convencida de que la fotografía que recogieron los diarios soviéticos y extranjeros de la época y en la que su padre aparece cautivo, es un montaje y pone en duda los testimonios de los que presuntamente compartieron barracón con Yakov. "¿Cuántos hijos de Stalin había en Hammelburg? ¿Dónde acaba la realidad y dónde empieza la invención?", se pregunta. Galina asegura que criminalistas del Ministerio de Defensa ruso certificaron que la carta supuestamente enviada por su padre a Stalin el 20 de septiembre de 1941 no fue escrita de su puño y letra, y las fotos, un montaje.

Mentiras sobre la historia de la unión sovietica.

Capitulo 1
Mario Sousa

Hay una conexión histórica directa que arranca de Hitler y continúa con Hearst, Conquest y Solzhenitsyn. En 1933 ocurrieron una serie de cambios políticos en Alemania que iban a dejar su impronta sobre la historia mundial durante las siguientes décadas. El 30 de enero Hitler se convirtió en Primer Ministro, y una nueva forma de gobierno basada en la violencia y en la falta de respeto hacia las leyes comenzó a cobrar forma. Para consolidar su asalto al poder, los nazis convocaron nuevas elecciones el 5 de marzo, utilizando todos los medios de propaganda con los que contaban para asegurarse la victoria. Una semana antes de las elecciones, el 27 de febrero, los nazis incendiaron el parlamento y acusaron a los comunistas de ser los responsables. En las elecciones los nazis consiguieron 17,3 millones de votos y 288 diputados, aproximadamente el 48 % del electorado (en noviembre habían conseguido 11,7 millones de votos y 196 diputados). Una vez que el Partido Comunista fue prohibido, los nazis empezaron a perseguir a los socialdemócratas y al movimiento sindical, y los primeros campos de concentración comenzaron a llenarse con hombres y mujeres de izquierdas. Mientras tanto, el poder de Hitler en el parlamento siguió creciendo con la ayuda de las fuerzas de la derecha. El 24 de marzo, Hitler hizo que el parlamento aprobara una ley que le confería el poder absoluto para gobernar el país durante 4 años sin consultar a la cámara. A partir de entonces comenzó la persecución abierta de los judíos, que comenzaron a ser internados en los campos de concentración donde ya estaban internados los comunistas y socialdemócratas de izquierdas. Hitler siguió adelante con su intento de acaparar el poder absoluto, rechazando los acuerdos internacionales de 1918 que habían impuesto restricciones a la fabricación de armas y a la militarización de Alemania. El rearme de Alemania ocurrió a gran velocidad. Ésta era la situación en el escenario político internacional, cuando los mitos sobre los muertos de la Unión Soviética comenzaron a aparecer.

1. Ucrania como territorio alemán

Codo a codo con Hitler en el mando alemán se hallaba Goebbels, Ministro de Propaganda, el hombre responsable de inculcar el sueño nazi al pueblo alemán. Se trataba del sueño de un pueblo racialmente puro que viviría en la Gran Alemania, un país con un amplio lebensraum, un amplio "espacio vital". Una parte de este lebensraum, un territorio al este de Alemania que era, en realidad, mucho más grande que la misma Alemania, aún debía ser conquistado e incorporado a la nación alemana. En 1925, en su obra Mein Kampf, Hitler ya había señalado que Ucrania era una parte esencial del "espacio vital alemán". Ucrania y otras regiones de la Europa Oriental debían pertenecer a la nación alemana para poder ser utilizadas de manera "apropiada". Según la propaganda nazi, la espada nazi liberaría este gran territorio para dejar espacio libre a la raza alemana. Con la tecnología y la iniciativa alemanas, Ucrania sería transformada en una región que produciría cereales para Alemania. Pero primero los alemanes tenían que liberar a Ucrania de su población de "seres inferiores" que, de acuerdo con la propaganda nazi, serían puestos a trabajar como mano de obra esclava en las casas, las fábricas y los campos alemanes --en todos los lugares donde fueran necesarios para la economía alemana.

La conquista de Ucrania y de otras zonas de la Unión Soviética haría necesaria la guerra contra la Unión Soviética, y esta guerra hubo de ser preparada con mucha antelación. Con este objetivo el Ministerio de Propaganda Nazi, encabezado por Goebbels, inició una campaña de mentiras sobre un supuesto genocidio cometido por los bolcheviques en Ucrania, un período terrible de hambre catastrófica que habría sido deliberadamente provocada por Stalin para obligar al campesinado a aceptar la política socialista. El objetivo de la campaña nazi era preparar a la opinión pública mundial para la "liberación" de Ucrania por las tropas alemanas. A pesar de los enormes esfuerzos y de que algunos textos de propaganda alemanes se publicaron en la prensa inglesa, la campaña nazi sobre el supuesto "genocidio" de Ucrania no tuvo mucho éxito a nivel mundial. Estaba claro que Hitler y Goebbels necesitaban ayuda para extender sus rumores difamatorios sobre la Unión Soviética. Y esa ayuda la encontraron en los EEUU.

2. William Hearst - Amigo de Hitler

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William Randolph Hearst es el nombre de un multimillonario que ayudó a los nazis en su guerra psicológica contra la Unión Soviética. Hearst era un famoso magnate de la prensa estadounidense, conocido por ser el "padre" de la llamada "prensa amarilla", esto es, la prensa sensacionalista. William Hearst comenzó su carrera como redactor en 1885, cuando su padre, George Hearst, un millonario de la industria minera, senador y también magnate de la prensa, le puso al frente del San Francisco Daily Examiner.

Éste fue también el inicio del imperio mediático de Hearst, un imperio que influyó enormemente en las vidas y en el pensamiento de los norteamericanos. Tras la muerte de su padre, William Hearst vendió todas las acciones de la industria minera que había heredado y comenzó a invertir su capital en el mundo periodístico. Su primera compra fue el New York Morning Journal, un periódico tradicional que Hearst transformó por completo en una bazofia sensacionalista. Compraba sus historias a cualquier precio y, cuando no había ninguna atrocidad o crimen sobre los que hacer un reportaje, pedía a sus periodistas y fotógrafos que "amañaran" algún caso. De hecho, es esto lo que caracteriza a la prensa amarilla: mentiras y atrocidades "amañadas", servidas como si fueran ciertas.

Estas mentiras de Hearst le hicieron millonario y le convirtieron en un personaje muy importante dentro del mundo periodístico. En 1935 era uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 200 millones de dólares americanos. Tras la adquisición del Morning Journal, Hearst siguió comprando y creando diarios y semanarios por todos los rincones de los EEUU. En los años 1940, William Hearst poseía 25 diarios, 24 periódicos semanales, 12 emisoras de radio, 2 agencias de prensa internacionales, un negocio de publicidad cinematográfica, la empresa de cine Cosmopolitan, y muchos negocios más. En 1948 compró una de las primeras estaciones de televisión de los EEUU, la BWAL --la TV de Baltimore. Los periódicos de Hearst vendían 13 millones de copias al día y tenían cerca de 40 millones de lectores. Casi un tercio de la población adulta de los EEUU leía los periódicos de Hearst cada día. Además, muchos millones de personas en todo el mundo recibían la información de la prensa de Hearst a través de sus agencias de prensa, sus películas y una serie de periódicos que eran traducidos y publicados en cantidades ingentes en todo el mundo. Las anteriores cifras demuestran cómo el imperio de Hearst fue capaz de influir en la política americana e incluso en la política mundial durante muchos años --sobre cuestiones que incluían la oposición a que los EEUU entraran en la Segunda Guerra Mundial en el bando de la Unión Soviética, y el apoyo a la caza de brujas anticomunista del senador McCarthy en los años 1950.

La postura de William Hearst era ultra-conservadora, nacionalista y anticomunista. Su política era la de la extrema derecha. En 1934 viajó a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo. Tras este viaje los periódicos de Hearst se volvieron aún más reaccionarios, siempre con artículos en contra del socialismo, contra la Unión Soviética y sobre todo contra Stalin. Hearst también intentó utilizar sus periódicos para servir abiertamente a los objetivos de la propaganda nazi, publicando una serie de artículos escritos por Goering, el brazo derecho de Hitler. Las protestas de numerosos lectores, sin embargo, le obligaron a dejar de publicar tales artículos y a retirarlos de la circulación.

Tras su visita a Hitler, los periódicos sensacionalistas de Hearst estuvieron llenos de "revelaciones" sobre los terribles acontecimientos de la Unión Soviética --asesinatos, genocidio, esclavitud, lujo para los jefes y hambre para el pueblo, éstas eran las grandes noticias que se publicaban casi a diario. El material le era proporcionado a Hearst por la Gestapo, la policía política de la Alemania nazi. En las primeras páginas de sus periódicos aparecían a menudo caricaturas y fotos falsificadas de la Unión Soviética, con Stalin retratado como un asesino sosteniendo un puñal en la mano. ¡No debemos olvidar que estos artículos eran leídos cada día por 40 millones de personas en los EEUU y por varios millones más en todo el mundo!

3. El mito de la hambruna de Ucrania

Una de las primeras campañas de la prensa de Hearst contra la Unión Soviética propagó la cifra de varios millones de muertos que supuestamente habían fallecido a consecuencia del hambre en Ucrania. Esta campaña comenzó el 18 de febrero de 1935 con un titular de primera página en el Chicago American: "6 millones de muertos a causa del hambre en la Unión Soviética". Usando el material suministrado por la Alemania nazi, William Hearst, magnate de la prensa y simpatizante nazi, comenzó a publicar historias inventadas sobre un genocidio que, supuestamente, había sido deliberadamente cometido por los bolcheviques y había causado varios millones de muertos a consecuencia del hambre en Ucrania. La verdad del asunto era totalmente diferente. De hecho, lo que ocurrió en la Unión Soviética al principio de los años 1930 fue una gran lucha de clases en la que los campesinos pobres y sin tierra se levantaron contra los terratenientes ricos, los kulaks, y comenzaron una lucha por la colectivización, una lucha para crear los koljoses.

Esta gran lucha de clases, que implicó directa o indirectamente a unos 120 millones de campesinos, ciertamente dio lugar a una inestabilidad en la producción agrícola y a una escasez de alimentos en algunas regiones. La carencia de alimentos debilitó de hecho a la gente, lo que a su vez llevó a un incremento del número de víctimas de enfermedades epidémicas. Estas enfermedades eran, en aquel tiempo, algo lamentablemente común en todo el mundo. Entre 1918 y 1920, una epidemia de gripe española causó la muerte de 20 millones de personas en EEUU y en Europa, pero nadie acusó a los gobiernos de estos países de asesinar a sus propios ciudadanos. Lo cierto es que no había nada que el gobierno soviético --ni ningún otro gobierno-- pudiera hacer ante epidemias de este tipo. Fue sólo el desarrollo de la penicilina durante la Segunda Guerra Mundial lo que hizo posible la contención de tales epidemias. La penicilina no se hizo generalmente disponible hasta finales de los años 1940.

Los artículos de la prensa de Hearst que hablaban de millones de muertos a causa del hambre en Ucrania --una hambruna supuestamente provocada de modo deliberado por los comunistas-- entraban en detalles gráficos espeluznantes. La prensa de Hearst utilizó todos los medios posibles para hacer que sus mentiras parecieran verdaderas, y consiguió que la opinión pública de los países capitalistas se volviera bruscamente en contra de la Unión Soviética. Éste fue el origen del primer gigantesco mito fabricado, según el cual millones de personas morían de hambre en la Unión Soviética. ¡En la oleada de protestas desatadas por la prensa occidental contra la hambruna supuestamente provocada por los comunistas, nadie estuvo interesado en escuchar los desmentidos oficiales de la Unión Soviética ni la completa revelación de las mentiras de la prensa de Hearst, una situación que prevalecería desde 1934 hasta 1987! Durante más de 50 años, varias generaciones de personas en el mundo entero se han criado con esta dieta de difamaciones, cuyo objetivo era fomentar una visión muy negativa del socialismo en la Unión Soviética.


4. El imperio mediático de Hearst en 1998

William Hearst murió en 1951 en su casa de Beverley Hills, California. Hearst dejó tras de sí un imperio mediático que al día de hoy sigue extendiendo su mensaje reaccionario por todo el mundo. La Corporación Hearst es una de las empresas más grandes del mundo, que incluye a más de 100 empresas y da empleo a 15.000 personas. El imperio de Hearst comprende actualmente periódicos, revistas, libros, cadenas de radio, TV, televisión por cable, agencias de noticias y multimedia.

5. 52 años para que la verdad saliera a la luz.

La campaña de desinformación nazi sobre Ucrania no desapareció con la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La mentira nazi fue asumida por la CIA y el MI5, y siempre tuvo garantizado un lugar primordial en la guerra de propaganda contra la Unión Soviética. La caza de brujas anticomunista de McCarthy tras la Segunda Guerra Mundial también prosperó en base a los cuentos sobre los millones de muertos a causa del hambre en Ucrania. En 1953 se publicó en los EEUU un libro sobre este tema. El libro se tituló Black Deeds of the Kremlin [Los Hechos Negros del Kremlin]. Su publicación fue financiada por exiliados ucranianos en los EEUU, individuos que habían colaborado con los nazis en la Segunda Guerra Mundial y a los que el gobierno americano concedió asilo político, presentándolos al mundo como "demócratas".

Cuando Reagan fue elegido presidente de los EEUU y comenzó su cruzada anticomunista de los años 1980, la propaganda sobre los millones de muertos de Ucrania volvió a reactivarse. En 1984 un profesor de Harvard publicó un libro llamado Human Life in Russia [La Vida Humana en Rusia], que repitió toda la información falsa fabricada por la prensa de Hearst en 1934. En 1984, por lo tanto, nos encontramos con que se recuperaron a bombo y platillo las mentiras nazis y las falsificaciones que databan de los años 1930, pero esta vez bajo el manto "respetable" de una universidad americana. Pero éste no fue el final de la historia. En 1986 todavía apareció otro libro sobre el tema, titulado The Harvest of Sorrow [La Cosecha del Dolor], escrito por un antiguo miembro del servicio secreto británico, Robert Conquest, a la sazón profesor en la Universidad Stanford de California. Para su "trabajo" en la redacción del libro, Conquest recibió 80.000 dólares de la Asociación Nacional de Ucrania (UNA). Esta misma organización también financió una película realizada en 1986 titulada Harvest of Despair [La Cosecha de la Desesperación], en la que, entre otras cosas, se utilizó el material del libro de Conquest. ¡En este momento, en los EEUU, el cómputo del número de personas muertas a causa del hambre en Ucrania se había elevado a 15 millones!

Sin embargo, la cifra de millones que habían muerto de hambre en Ucrania según la prensa americana de Hearst, repetida en libros y películas, era completamente falsa. El periodista canadiense Douglas Tottle expuso meticulosamente las falsificaciones en su libro Fraud, famine and fascism - the Ukrainian genocide myth from Hitler to Harvard [Fraude, hambre y fascismo: El mito del genocidio ucraniano de Hitler a Harvard], publicado en Toronto en 1987. Entre otras cosas, Tottle demostró que el material fotográfico utilizado, las horrorosas fotografías de niños hambrientos, había sido extraído de publicaciones de 1922, una época en la que millones de personas murieron de hambre a causa de las terribles condiciones de la guerra, puesto que ocho ejércitos extranjeros habían invadido la Unión Soviética durante la Guerra Civil de 1918-1921. Douglas Tottle da cuenta de los hechos que rodearon al informe sobre la hambruna de 1934, y expone las diversas mentiras publicadas en la prensa de Hearst. Un periodista que había enviado durante mucho tiempo informes y fotografías de las supuestas zonas de la hambruna era Thomas Walker, que en realidad nunca puso el pie en Ucrania y sólo había estado cinco días en Moscú. Este hecho fue revelado por el periodista Louis Fisher, corresponsal en Moscú de The Nation, periódico americano. Fisher también reveló que el periodista M. Parrott, el auténtico corresponsal de Hearst en Moscú, había enviado a Hearst reportajes que nunca fueron publicados sobre la excelente cosecha conseguida por la Unión Soviética en 1933 y sobre los progresos de Ucrania. ¡Tottle también demuestra que el periodista que escribió los informes sobre la presunta hambruna ucraniana, "Thomas Walker", se llamaba en realidad Robert Green y era un presidiario que se había escapado de una prisión estatal de Colorado! Este tal Walker, o Green, fue detenido cuando regresó a los EEUU, y cuando compareció ante el tribunal admitió que nunca había puesto el pie en Ucrania. ¡Toda la mentira acerca de los millones de muertos a causa del hambre en Ucrania en los años 1930, en una hambruna supuestamente provocada por Stalin, sólo pudo ser desenmascarada en 1987! El nazi Hearst, el agente policial Conquest y varios más habían estafado a millones de personas con sus mentiras y falsos informes. Todavía hoy las historias del nazi Hearst son repetidas en una infinidad de libros recién publicados, escritos por autores a sueldo de la derecha.


Continuara.....


21 Feb 2009 14:54
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Capitulo 2

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desfile del 17 de julio de 1944 en las calles de Moscú, en el que participaron 57.000 prisioneros alemanes

La prensa de Hearst, con una posición monopolista en muchos Estados de los EEUU, y con agencias de noticias en todo el mundo, fue el gran megáfono de la Gestapo. En un mundo dominado por el capital monopolista, fue posible para la prensa de Hearst transformar las mentiras de la Gestapo en "verdades" emitidas desde docenas de periódicos, emisoras de radio y más tarde canales de TV en el mundo entero. Cuando la Gestapo desapareció, esta guerra sucia de propaganda contra el socialismo en la Unión Soviética continuó de forma invariable, aunque con la CIA como nuevo patrón. Las campañas anticomunistas de la prensa americana no disminuyeron ni un ápice. El negocio continuó como siempre, primero bajo el control de la Gestapo y luego bajo el control de la CIA. (Nota: la CIA, como ha salido a la luz, tenía como informadores principales a ex-agentes de las SS a las órdenes de Reinhard Gehlen; ver Stalin and Yezhov, an Extra-Paradigmatic View [Stalin y Yezhov, una Visión Extra-paradigmática], de Philip E. Panaggio).




6. Robert Conquest en el corazón de los mitos

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Este hombre, tan extensamente citado por la prensa burguesa, este oráculo de la verdad de la burguesía, merece alguna atención específica por nuestra parte. Robert Conquest es uno de los dos autores que más han escrito sobre los millones de muertos de la Unión Soviética. Verdaderamente, él es el creador de todos los mitos y mentiras acerca de la Unión Soviética que se han propagado desde la Segunda Guerra Mundial. Conquest es conocido sobre todo por sus libros The Great Terror [El Gran Terror] (1969) y Harvest of Sorrow [La Cosecha del Dolor] (1986). Conquest habla de millones de muertos a causa del hambre en Ucrania, en los campamentos de trabajo del Gulag y durante los Procesos de 1936-38, utilizando como fuentes de información a exiliados ucranianos que vivían en los EEUU y pertenecían a partidos derechistas, gente que había colaborado con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los héroes de Conquest eran conocidos por haber sido criminales de guerra que dirigieron y participaron en el genocidio de la población judía de Ucrania en 1942. Uno de estos individuos era Lebed Mykola, condenado como criminal de guerra tras la Segunda Guerra Mundial. Lebed había sido el jefe de seguridad de Lvov durante la ocupación nazi y había acaudillado las terribles persecuciones de los judíos que ocurrieron en 1942. En 1949 la CIA llevó a Lebed a los Estados Unidos, donde trabajó como fuente de desinformación.

El estilo de los libros de Conquest es de un anticomunismo virulento y fanático. En su libro de 1969, Conquest nos dice que el número de los que murieron de hambre en la Unión Soviética entre 1932-1933 fue de entre 5 y 6 millones de personas, la mitad de ellas en Ucrania. ¡Pero en 1983, durante la cruzada anticomunista de Reagan, Conquest había ampliado la hambruna de 1937 y había aumentado el número de víctimas a 14 millones! Tales afirmaciones resultaron muy bien recompensadas: ¡en 1986 fue contratado por Reagan para escribir el material de su campaña presidencial, dirigida a la preparación del pueblo americano frente a una invasión soviética! El texto en cuestión se tituló What to do when the Russians come - a survivaists' handbook [Qué hacer cuando lleguen los rusos. Manual de supervivencia]. ¡Extrañas palabras en boca de un profesor de historia!

El hecho es que no hay nada de extraño en todo esto, viniendo de un hombre que se ha pasado toda la vida viviendo a costa de la mentira y de los inventos sobre la Unión Soviética y Stalin --primero como agente del servicio secreto y luego como escritor y profesor en la Universidad Stanford de California. El pasado de Conquest fue revelado por The Guardian el 27 de enero de 1978, en un artículo que lo identificó como un antiguo agente del departamento de desinformación del Servicio Secreto Británico, esto es, el Departamento de Investigación de Información (Information Research Department o IRD). El IRD era una sección creada en 1947 (al principio se llamó Oficina de Información Comunista) cuya tarea principal consistía en combatir la influencia comunista en todo el mundo, propagando historias entre políticos, periodistas y otras personas que estuvieran en posición de influir en la opinión pública. Las actividades del IRD eran muy amplias, tanto en Gran Bretaña como en el extranjero. Cuando el IRD tuvo que ser disuelto formalmente en 1977, al revelarse sus conexiones con la extrema derecha, se descubrió que sólo en Gran Bretaña más de 100 de los periodistas más conocidos tenían contactos con el IRD, que regularmente les suministraba material para sus artículos. Esto era algo rutinario en varios de los principales periódicos británicos, como Financial Times, The Times, The Economist, Daily Mail, Daily Mirror, The Express, The Guardian y otros. Los hechos revelados por The Guardian, por lo tanto, nos dan una indicación sobre la forma en que los servicios secretos eran capaces de manipular las noticias que llegaban al gran público.

Robert Conquest trabajó para el IRD desde su creación hasta 1956. El "trabajo" de Conquest tenía por fin contribuir a la llamada "leyenda negra" de las historias falsificadas sobre la Unión Soviética, expuestas como hechos probados y distribuidas entre los periodistas y otras personas capaces de influir en la opinión pública. Después de abandonar formalmente el IRD, Conquest siguió escribiendo libros por sugerencia del IRD y con el apoyo del servicio secreto. Su libro The Great Terror [El Gran Terror], un texto básico de la derecha sobre la lucha por el poder que tuvo lugar en la Unión Soviética en 1937, era de hecho una recopilación de textos que había escrito trabajando para los servicios secretos. El libro fue terminado y publicado con la ayuda del IRD. Un tercio de la publicación fue comprado por la prensa de Praeger, habitualmente asociada con la publicación de literatura proveniente de fuentes de la CIA. El libro de Conquest fue presentado a los "tontos útiles" --una serie de profesores de universidad y de personas que trabajaban en la prensa, la radio y la TV--, con el fin de asegurarse de que las mentiras de la extrema derecha siguieran extendiéndose entre amplios sectores de la población. Al día de hoy, Conquest sigue siendo para los historiadores de la derecha una de las fuentes más importantes de información sobre la Unión Soviética.




7. Alexander Solzhenitsyn

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Otra persona a la que siempre se asocia con libros y artículos sobre los millones de personas que supuestamente perdieron sus vidas o su libertad en la Unión Soviética es el autor ruso Alexander Solzhenitsyn. Solzhenitsyn se hizo famoso en todas partes del mundo capitalista, a finales de los años 1960, gracias a su libro Archipiélago Gulag. Él mismo había sido condenado en 1946 a 8 años de internamiento en un campo de trabajo, por desempeñar actividades contrarrevolucionarias consistentes en la distribución de propaganda antisoviética. Según Solzhenitsyn, la lucha contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial pudo haberse evitado si el gobierno soviético hubiera llegado a un compromiso con Hitler. Solzhenitsyn también acusaba al gobierno soviético y a Stalin de ser aún peores que Hitler desde el punto de vista, según él, de los terribles efectos de la guerra en el pueblo de la Unión Soviética. Solzhenitsyn no ocultó sus simpatías nazis. Fue condenado por traición.

Solzhenitsyn comenzó a publicar sus libros en 1962 en la Unión Soviética, con el consentimiento y la ayuda de Nikita Jruschev. El primer libro que publicó fue Un Día en la Vida de Ivan Denisovich, sobre la vida de un preso. Jruschev utilizaba los textos de Solzhenitsyn para combatir la herencia socialista de Stalin. En 1970 Solzhenitsyn ganó el Premio Nobel de literatura por su libro Archipiélago Gulag. Sus libros comenzaron a publicarse en cantidades ingentes en los países capitalistas, convirtiéndose su autor en uno de los instrumentos más valiosos del imperialismo para combatir al socialismo en la Unión Soviética. Sus textos sobre los campos de trabajo se añadieron a la propaganda sobre los millones de personas que supuestamente habían muerto en la Unión Soviética, y fueron presentados por los medios de comunicación capitalistas como auténticos. En 1974, Solzhenitsyn renunció a la ciudadanía soviética y se exilió en Suiza y luego en EEUU. En aquel tiempo era considerado por la prensa capitalista como el mayor luchador por la libertad y la democracia. Sus simpatías nazis fueron ocultadas para no interferir con la guerra de propaganda contra el socialismo.

En los EEUU, con frecuencia Solzhenitsyn era invitado a hablar en reuniones importantes. ¡Fue, por ejemplo, el principal conferenciante en el congreso del sindicato FAL-COI en 1975, y el 15 de julio de 1975 fue invitado a dar una conferencia sobre la situación mundial en el Senado de los EEUU! Sus conferencias buscaban la provocación y la agitación violenta, dando argumentos y haciendo propaganda en favor de las posiciones más reaccionarias. Entre otras cosas, pidió que Vietnam fuera atacado nuevamente tras su victoria sobre los EEUU. Más aún: ¡después de 40 años de fascismo en Portugal, cuando los oficiales izquierdistas del ejército asumieron el poder en la revolución popular de 1974, Solzhenitsyn comenzó a hacer propaganda en favor de la intervención militar estadounidense en Portugal, país que, según él, se uniría al Pacto de Varsovia si EEUU no intervenía! En sus conferencias, Solzhenitsyn siempre lamentaba la liberación de las colonias africanas de Portugal.

¡Pero está claro que la motivación principal de los discursos de Solzhenitsyn era siempre la guerra sucia contra el socialismo --desde la presunta ejecución de varios millones de personas en la Unión Soviética hasta las decenas de miles de americanos supuestamente encarcelados y esclavizados, según Solzhenitsyn, en Vietnam del Norte! Esta idea de Solzhenitsyn de los americanos que eran utilizados como fuerza de trabajo esclava en Vietnam del Norte dio lugar a las películas de Rambo sobre la guerra del Vietnam. Los periodistas americanos que osaban escribir en favor de la paz entre EEUU y la Unión Soviética eran acusados por Solzhenitsyn en sus discursos de traidores potenciales. Solzhenitsyn también hizo propaganda en favor del aumento de la capacidad militar estadounidense contra la Unión Soviética, que según él era más poderosa en "tanques y aviones, de cinco a siete veces más, que los EEUU", así como en armas atómicas : aseguró que las armas de corto alcance de la URSS eran "dos, tres y hasta cinco veces más potentes que las de EEUU". Las conferencias de Solzhenitsyn sobre la Unión Soviética representaban la voz de la extrema derecha. Pero él mismo llegó más allá incluso que la derecha en su apoyo público al fascismo.

8. Apoyo al fascismo de Franco

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Tras la muerte de Franco en 1975, el régimen fascista español comenzó a perder el control de la situación política y, a principios de 1976, los acontecimientos de España atrajeron la atención de la opinión pública mundial. Había huelgas y manifestaciones para exigir la democracia y la libertad, y el heredero de Franco, el rey Juan Carlos, se vio obligado a introducir con mucha cautela algunas medidas liberalizadoras para calmar la agitación social.

En este momento crucial de la historia política española, Alexander Solzhenitsyn apareció en Madrid y concedió una entrevista al programa Directísimo un sábado por la noche, el 20 de marzo, en horario de máxima audiencia (ver los periódicos españoles ABC y Ya del 21 de marzo de 1976). Solzhenitsyn, a quien habían enseñado las preguntas antes de la entrevista, aprovechó la ocasión para hacer toda clase de declaraciones reaccionarias. Su intención no era apoyar las supuestas medidas de liberalización del Rey. Al contrario, Solzhenitsyn se mostró contrario a la reforma democrática. En su entrevista en televisión, declaró que 110 millones de rusos habían muerto a consecuencia del socialismo, y comparó "la esclavitud a la que el pueblo soviético ha estado sometido con la libertad que se disfruta en España". Solzhenitsyn también acusó a los "círculos progresistas" de "utópicos", por pensar que España era una dictadura. Por "progresista" entendía a cualquiera que estuviera en la oposición democrática --es decir, liberales, socialdemócratas, comunistas, etc. "El otoño pasado", dijo Solzhenitsyn, "la opinión pública mundial estaba preocupada por la suerte de los terroristas españoles [esto es, los anti-fascistas españoles condenados a muerte por el régimen de Franco]. Continuamente la opinión pública progresista exige la reforma política democrática apoyando los actos de terrorismo". "Los que buscan la rápida reforma democrática, ¿comprenden qué pasará mañana o al día siguiente? En España puede haber democracia mañana, pero después de mañana ¿serán capaces de evitar que la democracia se convierta en totalitarismo?". A una pregunta cautelosa de los periodistas sobre si tales declaraciones no podían interpretarse como un apoyo a los regímenes de países donde no existía ninguna libertad, Solzhenitsyn contestó: "Sólo conozco un lugar donde no existe ninguna libertad, y ése es Rusia".

Las declaraciones de Solzhenitsyn en la televisión española apoyaban directamente al fascismo español, una ideología que Solzhenitsyn ha continuado defendiendo hasta el día de hoy. Éste fue uno de los motivos por los que Solzhenitsyn desapareció de la vista del público en sus 18 años de exilio en EEUU, y una de las razones por las que comenzó a perder el apoyo incondicional de los gobiernos capitalistas. Para los capitalistas fue un regalo del cielo poder utilizar a un hombre como Solzhenitsyn en su guerra sucia contra el socialismo, pero todo tiene sus límites. En la nueva Rusia capitalista, lo que determina el apoyo de Occidente a los grupos políticos es simple y llanamente la capacidad de hacer buenos negocios con suculentas ganancias a la sombra de tales grupos. El fascismo, como régimen político alternativo para Rusia, no se considera bueno para los negocios. Por esta razón, los proyectos políticos de Solzhenitsyn para Rusia son letra muerta por lo que respecta al apoyo de Occidente. ¡Lo que Solzhenitsyn quiere como futuro político para Rusia es la vuelta al régimen autoritario de los Zares, de la mano de la Iglesia Ortodoxa Rusa tradicional! Incluso los imperialistas más arrogantes no están interesados en apoyar una estupidez política de semejante magnitud. Para encontrar a alguien que apoye a Solzhenitsyn en Occidente hay que buscar entre la gente más extrema de la extrema derecha.

9. Los nazis, la policía y los fascistas

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Así pues, éstos son los más dignos proveedores de los mitos burgueses acerca de los millones de personas que, supuestamente, murieron y fueron encarceladas en la Unión Soviética: el nazi William Hearst, el agente secreto Robert Conquest y el fascista Alexander Solzhenitsyn. Conquest desempeñó el papel principal, ya que fue su información la que utilizaron los medios de comunicación capitalistas de todo el mundo, e incluso fue la base para la creación de escuelas enteras en numerosas universidades. El trabajo de Conquest es, sin duda alguna, un ejemplo de desinformación policial de primer orden. En los años 1970, Conquest recibió una gran ayuda por parte de Solzhenitsyn y de una serie de personajes secundarios como Andrei Sajarov y Roy Medvedev. Además, aparecieron aquí y allá por todo el mundo una serie de personas que se dedicaban a especular sobre el número de muertos y encarcelados en la URSS, y que siempre veían sus cuentas engrosadas por los emolumentos de la prensa burguesa. Pero la verdad del asunto fue expuesta finalmente, y reveló el verdadero rostro de estos falsificadores de la historia. Las órdenes de Gorbachev de abrir los archivos secretos del partido a la investigación histórica tuvieron unas consecuencias que nadie podía haber previsto.

10. Los archivos demuestran la falsedad de la propaganda

La especulación sobre los millones de personas que murieron en la Unión Soviética es parte de la guerra sucia de propaganda contra la Unión Soviética, y por esta razón las refutaciones y explicaciones expuestas por la Stalin Society no fueron tomadas en serio y nunca encontraron ningún espacio en la prensa capitalista. Por el contrario, fueron totalmente ignoradas, mientras los "especialistas" comprados por el capital disponían de todo el espacio que querían para propagar sus ficciones. ¡Y qué ficciones! El cómputo de millones de muertos y encarcelados difundido por Conquest y otros "críticos" era el resultado de falsas aproximaciones estadísticas y de métodos de evaluación carentes de cualquier base científica.

11. Métodos fraudulentos dan lugar a millones de muertos

Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y otros utilizaron la estadística publicada por la Unión Soviética, como los censos demográficos nacionales, a los que añadieron un supuesto aumento demográfico sin tener en cuenta la situación del país. De este modo llegaron a sus conclusiones sobre la población que debía haber en el país al final de cada año. La diferencia entre la cantidad de población estimada según este método y el censo real se suponía que eran las personas que habían sido encarceladas o asesinadas por el socialismo. El método es sencillo, pero también completamente fraudulento. Este tipo de "revelación" de acontecimientos políticos importantes nunca habría sido aceptado si la "revelación" en cuestión afectara al mundo occidental. En tal caso es seguro que los profesores e historiadores hubieran protestado airadamente contra tales falsificaciones. Pero, puesto que era la Unión Soviética el objeto de las falsificaciones, entonces éstas eran aceptables. Uno de los motivos es, seguramente, que los profesores e historiadores anteponen su ascenso académico a su integridad profesional.

En cifras concretas, ¿cuáles fueron las conclusiones finales de los "críticos"? Según Robert Conquest (en una estimación que hizo en 1961) 6 millones de personas murieron de hambre en la Unión Soviética en los primeros años 1930. Conquest amplió este número a 14 millones en 1986. En cuanto a los campos de trabajo del Gulag, estuvieron internados allí, según Conquest, 5 millones de presos en 1937, antes de comenzar las purgas del partido, el ejército y el aparato estatal. ¡Tras el inicio de las purgas, según Conquest, es decir, durante 1937-38, habría habido 7 millones de prisioneros adicionales, dando lugar a un total de 12 millones de presos en los campos de trabajo en 1939! ¡Y estos 12 millones de Conquest sólo habrían sido presos políticos! En los campos de trabajo también había delincuentes comunes que, según Conquest, eran bastante más numerosos que los presos políticos. Esto significa, según Conquest, que 25-30 millones de presos estuvieron internados en los campos de trabajo de la Unión Soviética.

De nuevo según Conquest, 1 millón de presos políticos fueron ejecutados entre 1937 y 1939, y otros 2 millones murieron de hambre. Así pues, la cuenta final resultante de las purgas de 1937-39, según Conquest, fue de 9 millones de muertos, de los que 3 millones habrían muerto en prisión. Estas cifras fueron sometidas inmediatamente a un "ajuste estadístico" por Conquest, para permitirle llegar a la conclusión de que los bolcheviques mataron nada menos que a 12 millones de presos políticos entre 1930 y 1953. Añadiendo estas cifras al número de los que supuestamente habían muerto por hambre en los años 1930, Conquest llegó a la conclusión de que los bolcheviques causaron la muerte de 26 millones de personas. En una de sus últimas manipulaciones estadísticas, Conquest afirmó que en 1950 la Unión Soviética contaba con 12 millones de presos políticos.

Alexander Solzhenitsyn utilizó más o menos los mismos métodos estadísticos que Conquest. Pero utilizando estos métodos pseudocientíficos sobre la base de premisas diferentes, llegó a conclusiones aún más extremas. Solzhenitsyn aceptó la estimación de Conquest de 6 millones de muertos a causa de la hambruna de 1932-33. Sin embargo, en lo que respecta a las purgas de 1936-39, pensaba que al menos 1 millón de personas habría muerto cada año. Solzhenitsyn llegó a sostener que, desde la colectivización de la agricultura hasta la muerte de Stalin en 1953, los comunistas habrían matado a 66 millones de personas en la Unión Soviética. Por si fuera poco, afirmó que el gobierno soviético fue responsable de la muerte de 44 millones de rusos que, según él, murieron en la Segunda Guerra Mundial. La conclusión de Solzhenitsyn es que "110 millones de rusos fueron víctimas del socialismo". Por lo que respecta a los presos, Solzhenitsyn dijo que el número de personas internadas en campos de trabajo en 1953 era de 25 millones.

12. Gorbachev abre los archivos

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La colección de cifras fantásticas y cada vez más excesivas, producto de una invención sumamente bien remunerada, apareció en la prensa burguesa en los años 1960, siempre presentada como hechos auténticos descubiertos mediante la utilización del método científico.

Detrás de estas falsificaciones se escondían los servicios secretos occidentales, principalmente la CIA y el MI5. El impacto de los medios de comunicación sobre la opinión pública es tan grande que, incluso hoy en día, grandes sectores de la población de los países occidentales siguen creyendo esas cifras fabulosas.

Esta vergonzosa situación no ha hecho más que empeorar. En la misma Unión Soviética, donde Solzhenitsyn y otros conocidos "críticos" como Andrei Sajarov y Roy Medvedev no podían encontrar a nadie que apoyase sus innumerables fantasías, se produjo un cambio significativo en 1990. En la nueva "prensa libre" creada a la sombra de Gorbachev, todo lo que se opusiera al socialismo era aclamado como positivo, con resultados desastrosos. Una inflación especulativa sin precedentes comenzó a disparar las cifras de las personas que supuestamente habían muerto o habían sido encarceladas bajo el socialismo, todas ellas mezcladas en un único grupo de decenas de millones de "víctimas" de los comunistas.

Ahora yo cuento lo que tú no cuentas:
Solzhenitsyn, a la sazón capitán de artillería, es detenido en 1945, en pleno frente, acusado de actividades contrarrevolucionarias. No tuvo cuidado al escribir cartas a unos amigos. La consecuencia: inmersión en un mundo paralelo de torturas, procesos ridículos, confesiones firmadas libremente, estancias en celdas y vagones increíblemente abarrotados, hambre, sed, frío, pillajes por parte de los presos comunes. Solzhenitsyn se ha ocupado de contar al mundo que la terrible salvajada de la que el Gulag sólo era una parte no es solamente atribuible a la dictadura de Stalin, sino que era algo íntimamente ligado a la revolución bolchevique, entre cuyos principios estaba el desprecio total a los derechos individuales, sobre todo si entraban en conflicto con una revolución dirigida por una pequeña "vanguardia" que no permitía disensión alguna. De ahí la temprana aparición de la Cheká (luego NKVD y KGB) y el inmenso aparato represor, necesitado de víctimas para justificar su existencia.


21 Feb 2009 15:05
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No me he fijado mucho pero creo que ya hay algún hilo por aquí abierto hablando más o menos del mismo tema.

Se ha hablado larguísimo y tendido en multitud de foros sobre la villanía o heroicidad del personaje. Lógicamente, más bien en contra que a favor. Se han orquestado infinidad de variopintas historias y cada uno puede hacer su propia composición. Hay versiones para todos los gustos por parte del trotskismo, anarquismo, la CIA, Orwell, Solzhenijstin, Zemskov (uno de los que procedió al visionado de los archivos de la KGB, tras la perestroika), Mario Sousa, Conquest, intelectuales anticomunistas o simplemente marxistas de nuevo cuño...etc...

Mi opinión, siguiendo a Zemskov, y por hablar de uno de los hechos por los que se le adjudica esa villanía a Stalin, es que se engordaron las cifras de las famosas purgas represivas de los años treinta en la URSS. hasta límites que para cualquier historiador riguroso medianamente serio resultarían sonrojantes...En Occidente la única referencia que hubo en la llamada guerra fría (y la que ha calado muy hondo) sobre Stalin procedía de la intelligentsia anticomunista (fuesen historiadores de ideología socialdemócrata, de derechas o de extrema derecha) sin posibilidad de confrontar sus, a menudo, fabulaciones, con otras teorías más independientes. La deformación consistió en equiparar a Hitler con Stalin. Es más, Stalin era, para Occidente, muchísimo peor en términos políticos que el dictador nazi. La campaña comenzó en Estados Unidos (con la caza de brujas anticomunista) y se propagó al resto del mundo. Había que poner en marcha la maquinaria antistalinista como fuese. Inventar y mentir era la consigna. Y resultó muy eficaz de la mano de una propaganda retorcida y elaborada, al mismo tiempo. A ella, entiendo, se abonaron como corifeos los países satélites de Estados unidos y toda esa intelectualidad cosmopolita antes mencionada.

Excesos claro que los hubo, pero en Occidente los magnificaron hasta la náusea, siempre con la voz prestada de otros, mintiendo a sabiendas y, por supuesto, sin contrastar fuentes porque no les interesaba. Sólo les importaba liquidar el comunismo como fuese..y a cualquier precio. Cuando se procedió a la apertura de los archivos del KGB a nadie le interesó el tema en Occidente porque veían que sus teorías conspiracionistas, de los "millones" de muertos y su anticomunismo primario... se venían abajo como un castillo de naipes. Preferían seguir (y lo siguen haciendo) abrazando las patochadas de Robert Conquest, Solzhenijstin y Courtois y su Libro negro del comunismo.


21 Feb 2009 15:32
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QUE GRANDISIMO POST,

MUchisimas GRACIAS, alucinante y vergonzoso, para que despues digan de la propaganda Sovietica. Al amigo Hearst, ya el conocia, pero lo de lso demas,
Es alucinante, como los demas medios, repetian esas informaciones, en USA lo entiendo, pro que eso es la "libertad" controlada, pero lo de España y los demas paises...
Esto se lo tendria que leer nuestro amigo , Jaglegon o como se llame, que muy buena falta le haria.

muchas gracias denuevo

3a Stalina!
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21 Feb 2009 21:20
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En 1929 hubo un estado que no conoció la gran crisis económica mundial, y todo ello gracias a la planificación estatal soviética. En estos tiempos que corren no vendría mal un estalinillo.

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21 Feb 2009 23:23
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!Qué carteles más chulos! De cabeza al disco duro que van...igual que la foto esa primera que ha puesto AsturCon (!gracias!)

Citar:
En 1929 hubo un estado que no conoció la gran crisis económica mundial, y todo ello gracias a la planificación estatal soviética.


exacto, buen apunte. Solemos tener muy mala memoria. Yo recuerdo haber leído libros de economía escritos en los años 50, claro está, eran anticomunistas radicales, pero ninguno decía por ejemplo que la URSS funcionara mal. Todo lo contrario, avisaban de que si seguían las cosas así, en poco tiempo la URSS se convertiría en la economía más fuerte del planeta. Por supuesto lo ponían como algo negativo y que había que evitar. Es curioso, porque hablaban muy mal del comunismo, pero daban por hecho que funcionaba mejor (al menos desde el punto de vista de la administración de la sociedad y de la economía). Recuerdo que me quedé a cuadros al leer esos libros (los conseguí en alguna biblioteca, que no soy tan viejo).

Por cierto, muy interesante el artículo de AsturcOn.

!Saludos!


22 Feb 2009 13:22
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He querido que tambien tengais acceso a este otro articulo que podria ser un buen complemento al tema de "Stalin Heroe o villano?".


El mito del gulag
R. Andreu
Antorcha, núm. 10, enero de 2001

La imagen actual de Stalin y de su etapa al frente de la URSS ha sido objeto de una deformación sistemática, primero a iniciativa de la propaganda hitleriana y luego al amparo de la guerra fría. Indudablemente esa campaña, por más que se haya probado su inconsistencia y absoluta falta de rigor histórico, ha calado: Stalin es hoy sinónimo de terror, persecución, genocidio y campos de trabajo.
No cabe duda: la burguesía tiene pánico a Stalin y ese temor nos lo transmite a diario por todos los medios de intoxicación. Las razones son obvias: el movimiento comunista internacional alcanzó su fase de máxima pujanza precisamente bajo Stalin; la situación llegó a ser tan crítica para el imperialismo que realmente llegaron a temer su desplome. Había que hacer algo, borrar la imagen gloriosa de la Revolución de Octubre y de los bolcheviques e imponer una nueva imagen de diseño, plagada de tergiversaciones, mentiras y falsificaciones históricas de lo más burdas.

Los imperialistas nos insistieron durante décadas que la apertura de los archivos secretos del KGB demostraría sus afirmaciones; Gorbachov ordenó abrir esos archivos en 1989 y los primeros informes completos con las conclusiones se publicaron en 1993. Estas conclusiones no han tenido el eco mediático que merecían, sin duda porque refutan plenamente la campaña intoxicadora que hemos padecido durante tantos años.

El proceso contra Dimitrov

La primera campaña propagandística contra la URSS y el movimiento comunista internacional se inició con la quema del Reichstag en 1933, nada más subir los nazis al poder en Alemania. Estaba perfectamente preparada: Dimitrov, dirigente de la Internacional Comunista, fue acusado del incendio y los nazis desataron un ofensiva publicitaria de dimensiones hasta entonces desconocidas. Hoy está probado que fueron los propios nazis quienes quemaron un Parlamento que ya no les servía para nada, pero la primera campaña de intoxicación demostró que la técnica funcionaba. El legendario Partido Comunista alemán fue perseguido, su secretario general Thälmann encarcelado junto con otros miles de camaradas que inauguraron los primeros campos de concentración y, como luego escribió Bertold Brecht, tras los comunistas fueron los antifascistas y, finalmente, los judíos y muchas otras víctimas del terror imperialista.
Era el primer ejemplo histórico de la nueva propaganda imperialista, basada en la estrecha unión de la policía política (la famosa Gestapo) y los medios de comunicación. Los nazis inventaron la figura del periodista-policía, una nueva estirpe de siniestros funcionarios al servicio de las más burdas mentiras. Göbbels resumió esta nueva técnica en una frase hoy conocida: Una mentira que se repite un millón de veces acaba convirtiéndose en una verdad. Pero nadie reconoce que los comunistas fueron los primeros en padecer la infamia sistemática de los nazis.

Los trotskistas salen a escena

A aquella primera campaña de propaganda anticomunista le siguió otra, con la leyenda de un supuesto genocidio cometido en Ucrania contra los campesinos por la colectivización socialista. Según aquellas informaciones difundidas por la Gestapo, la colectivización habría supuesto una terrible catástrofe en la que millones de campesinos murieron de hambre.
La colectivización del campo, un episodio más de la lucha de clases bajo el socialismo en la URSS, como no podía ser de otra forma, corría paralela a una fuerte polémica -también otra más- en el interior del Partido bolchevique entre dos corrientes políticas opuestas. Triunfó la línea marxista-leninista de continuar la construcción del socialismo que encabezaba Stalin, y las posiciones derrotistas y claudicadoras que bullían en su seno fueron depuradas y expulsadas del Partido.

La más conocida -pero no la más importante- de esas corrientes es la trotskista, un movimiento insignificante inflado hasta la saciedad por la propaganda imperialista. En realidad Trotski nunca formó parte del Partido bolchevique, hasta pocos días antes de la revolución, cuando en plena efervescencia del movimiento de masas, se incorporó -como tantos otros- a las filas bolcheviques a las que antes había combatido sin cesar.

Trotski fue admitido en la dirección del Partido y asumió importantes funciones tras la Revolución como responsable del Ejército Rojo, en el que tuvo que ser destituido pocos meses después, tras sus reiterados fracasos en la dirección de la guerra con los contrarrevolucionarios. Fue sustituido en esa función por Stalin y a partir de ahí sus desvaríos no cesaron. A pesar de ello, los bolcheviques demostraron una paciencia más propia de los franciscanos que de los revolucionarios. Tuvo que ser destituido de la dirección del Partido, luego expulsado de él, luego expulsado de la URSS y, finalmente, ejecutado en México.

La burguesía imperialista siempre ha presentado esta lucha como una pugna personal por el poder entre Stalin y Trotski y no como un aspecto más de la lucha de clases contra la burguesía en el seno del Partido. Porque mientras Trotski volvió finalmente al lugar del que había salido, a las filas de la reacción, Stalin siguió también donde siempre había estado: entre los bolcheviques. Así que la inmensa mayoría del Partido estaba por un lado, y Stalin con él, mientras por el otro estaban Trotski y un reducido número de militantes que se podían contar con los dedos de las manos.

Por tanto, la fama de Trotski proviene de su obstinada lucha contra los bolcheviques, prolongada durante varias décadas, y del apoyo que a esa lucha le proporcionó la burguesía. Trotski proporcionó al imperialismo algo muy valioso que éste no tenía: información de primera mano, del mismo interior de las filas revolucionarias en las que se había infiltrado.

Esto dio un tono distinto a la campaña de infamias contra Stalin y el comunismo a través de un cúmulo de grupúsculos trotskistas que no eran más que el caballo de Troya del imperialismo camuflado entre algunos sectores estudiantiles o intelectuales. El nazismo nunca desperdició esta ayuda de los trotskistas en su guerra psicológica contra el movimiento comunista internacional. A su vez, los trotskistas se beneficiaron de los altavoces que el imperialismo les proporcionó en la prensa y la radio.

De Göbbels a Hearst

La característica común de las dos primeras campañas de guerra psicológica es que, no obstante su amplitud, no trascendieron de las fronteras de la Alemania nazi, salvo un cierto eco en la prensa reaccionaria inglesa.
Es aquí donde surge la figura del magnate de la prensa amarilla estadounidense Hearst, que en 1934 viajó a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo leal. A partir de entonces, comenzó a abrir espacios en sus periódicos para difundir artículos firmados por Göring. El descrédito y las presiones populares le obligaron rápidamente a suspender la difusión de tales artículos, pero continuó informando acerca de la URSS con materiales más refinados que la Gestapo le remitía directamente desde Berlín, alusivos a masacres, esclavitud, presidios, etc.

Entonces la noticia estrella era el genocidio en Ucrania a causa de las colectivizaciones, campaña iniciada el 18 de febrero de 1935 en el periódico sensacionalista de Hearst Chicago American. A través de Hearst la Gestapo avanzó las primeras cifras: 6 millones de muertos por hambre en Ucrania.

¿Qué hay de cierto en ello?

Ucrania era conocido como el granero de Europa, un país agrícola muy rico, ambicionado por Alemania y otras potencias imperialistas rivales como despensa alimenticia en sus preparativos de guerra. Cuando en 1935 el PCUS promovió la colectivización, 120 millones de campesinos pobres se levantaron contra los kulaks, unos 10 millones de terratenientes que a través de los koljoses se habían enriquecido con el socialismo.

Se abrió un periodo de fuertes luchas en el campo, en toda la URSS. Los kulaks reaccionaron armándose y creando bandas que asaltaban a los campesinos pobres, incendiaban los graneros y destruían las cosechas. Surgió la escasez de grano y el hambre, lo que finalmente desembocó en epidemias, un fenómeno muy común en aquella época, ya que la penicilina no se inventó hasta la segunda mitad de los años cuarenta. Por ejemplo, en Europa occidental una epidemia de la llamada gripe española causó 20 millones de muertos entre 1918 y 1920.

La colectivización, por tanto, no causó ningún estrago especial entre la población ucrania, más que la propia del aplastamiento de la reacción kulak. Por el contrario, fue la colectivización la que permitió el aprovisionamiento del Ejército Rojo y de los obreros soviéticos en la guerra mundial que estallaría sólo seis años después. En la guerra mundial, los kulaks supervivientes de la colectivización volvieron a Ucrania y colaboraron en la invasión nazi, privatizando las tierras de nuevo y asesinando a los campesinos por millones. Pero de estas matanzas nada ha difundido el imperialismo.

Robert Conquest toma el relevo de la Gestapo
La guerra mundial no acabó con la URSS como pretendieron las grandes potencias imperialistas. Por el contrario, el socialismo salió reforzado de la misma, obligando a una nueva ofensiva de guerra psicológica para encubrir su tremendo fracaso. Incapaces de derrotar por la guerra al socialismo, desataron una forma singular de agresión permanente y larvada: la guerra fría.
En Estados Unidos el senador McCarthy inició una violenta campaña de persecución contra los comunistas y cualquier asomo de movimiento progresista que acabó extendiendo por todo el mundo como una fiebre de histeria. Desempolvaron los viejos argumentos de la Gestapo y Hearst. En 1953, financiado por los exiliados ucranios en Estados Unidos, se publicó el libro Los sucesos negros del Kremlin (1) en el que se inventaban toda una serie de matanzas truculentas en la URSS.

Pero el personajillo que se especializaría en esta tarea fue Robert Conquest, ex-agente de la policía británica elevado unos años más tarde a profesor de la Universidad de Stanford en California, que escribió en 1969 El gran terror y en 1986 Cosecha de amarguras (2). Aquel mismo año escribió por encargo de Reagan un libro inolvidable cuyo título lo dice todo acerca de su talla universitaria: ¿Qué hacer cuando los rusos vengan? Manual de supervivencia.

La fuente de información de Conquest eran los kulaks ucranios que habían colaborado con el Ejército hitleriano en la ocupación de la URSS y que los Estados Unidos acogieron después como exiliados políticos. La mayor parte de esos ucranios eran criminales de guerra, como Mykola Lebed, jefe de seguridad en Lvov durante la ocupación nazi que colaboró en la persecución contra los judíos en aquella ciudad en 1942. En 1949 Estados Unidos le acogió como desinformador y comenzó a trabajar para la CIA.

Las siniestras conexiones de Conquest no fueron conocidas hasta que el periódico británico The Guardian las desveló en un artículo publicado el 27 de enero de 1978. Los servicios secretos ingleses habían creado en 1947 para la guerra fría un departamento especial dedicado en exclusiva a la intoxicación periodística que se llamaba IRD (Information Research Department), aunque su nombre originario era también bastante ilustrativo: Communist Information Department. Su tarea era combatir la influencia comunista entre el proletariado británico con noticias e informaciones inventadas, por medio de contactos en las redacciones de los periódicos y en las emisoras de radio, comprando noticias, sobornando a los periodistas, etc. Cuando en 1977 se disolvió por sus escandalosos contactos con los fascistas británicos, se comprobó que unos 100 periodistas conocidos de la prensa, radio y la televisión cobraban de sus presupuestos y que regularmente recibían informes para su difusión.

Conquest fue agente del IRD desde los comienzos hasta 1956 y su tarea era escribir noticias siniestras de la URSS para difundirlas en la prensa y la radio. Su libro El gran terror no es más que una recopilación de los artículos sensacionalistas que como agente del IRD escribió durante años sobre la URSS. Una tercera parte de los libros fueron comprados por la editorial Praeger que es la que habitualmente distribuye los libros de intoxicación de la CIA. Y por su libro Cosecha de amargura Conquest cobró 80.000 dólares de los exiliados fascistas ucranios.

Las cifras del gulag

Según Conquest (y tras él toda la propaganda imperialista) los bolcheviques mataron a 26 millones de personas, con el siguiente desglose: 12 millones de presos ejecutados entre 1930 y 1953 y otros 14 millones muertos de hambre en la década de los años veinte. También siguiendo sus cálculos, en 1950 había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo soviéticos, de los que 12 de ellos eran presos políticos, o sea contrarrevolucionarios. Añade que en las depuraciones de 1936 a 1939 fueron ejecutadas un millón de personas y otros dos millones murieron de hambre. El resultado de estas depuraciones serían 9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos.
Soljenitsin, un fascista-zarista que recibió el Premio Nobel de Literatura (3) en pago a sus servicios, infló todavía más las cifras de Conquest. Según él, los bolcheviques mataron a 110 millones de personas: 44 millones en la II Guerra Mundial y otros 66 millones desde la colectivización hasta la muerte de Stalin en 1953. Finalmente, calculaba que en 1953 en los campos de trabajo había 25 millones de presos.

Estas son las cifras que luego la prensa imperialista ha reproducido millones de veces por todo el mundo, por supuesto de fuentes fidedignas.

Los archivos del KGB

Naturalmente, las conclusiones de la apertura de los archivos secretos por Gorbachov en 1993 no han recibido la misma dimensión informativa y sólo han alcanzado a las publicaciones científicas restringidas. Las conclusiones del estudio se han compendiado en 9.000 páginas redactadas por tres académicos rusos (Zemskov, Dougin y Xlevnjuk) nada sospechosos de simpatías stalinistas. Estas conclusiones han sido reproducidas también por Nicolas Werth del CNRS (Instituto Francés de Investigaciones Científicas) en la revista L'Histoire en setiembre de 1993, y por J. Arch Getty profesor de Historia de la Universidad de River Side en California en la revista American Historical Review.
Todos los informes académicos son unánimes en desmentir la campaña tergiversadora.

En la URSS en 1940 existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come.

En 1939 en los campos y colonias había un total de 2 millones de presos, de los que 454.000 eran contrarrevolucionarios. De ellos murieron 160.000 por causas diversas, especialmente epidemias, enfermedades contagiosas y falta de medicinas. Después de la guerra, en 1950, el número de contrarrevolucionarios presos subió a 578.000, pero el porcentaje de presos que en total purgaban sus condenas nunca pasó del 2'4 por ciento de la población adulta de aquella época.

¿Qué significan estas cifras? Hagamos comparaciones...

En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5'5 millones de presos en total, es decir, un 2'8 por ciento de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos.

En cuanto a las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5'2 por ciento en 1934 al 0'3 por ciento en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos.

En la URSS existió la pena de muerte, que se ejecutaba sólo en los casos más graves de levantamientos armados contra el socialismo. Dimitri Volkogonov, nombrado por Yeltsin jefe de los antiguos archivos soviéticos, ha calculado en 30.514 el número de fusilados entre 1936 y 1938 y, según cifras actuales del KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos.

Pero esta última cifra no parece convincente y puede referirse al total de ejecuciones entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Quizá pueda deberse también a que el KGB contabilizó todas las sentencias de muerte, incluso aquellas que luego no se ejecutaban y se conmutaban por otras. En todo caso, puede decirse que los fusilamientos en una de las fases más aguda de la lucha de clases en la URSS entre 1936 y 1939, la época llamada del gran terror entre los imperialistas, serían de unos 100.000. Por tanto, muy lejos de los millones de la propaganda con la que nos han bombardeado durante años.

Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82 por ciento de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España.

Los comentarios, una vez más, sobran.

Los convictos del gulag

Pero todas esas cifras expuestas no nos daría una imagen ni siquiera aproximada de la URSS en los años treinta y las durísimas condiciones en las que se desarrollaba la lucha de clases de los obreros y los campesinos pobres. Pese a la colectivización, los kulaks no desistieron en su empeño de doblegar a los campesinos pobres, asesinando a los militantes comunistas, a los funcionarios del Estado y a los cooperativistas, incendiando las cosechas, provocando plagas, matando a los animales de trabajo y provocando el hambre. El Partido Comunista y los campesinos pobres tuvieron que luchar en las condiciones más adversas porque los kulaks contaban con importantes apoyos exteriores y tenían experiencia de años en el control de todos los resortes del poder en el campo. Sin duda la represión debió ser dura y los kulaks más destacados por sus crímenes fueron justamente ejecutados o condenados a los campos de trabajo. No obstante, de los 10 millones de kulaks existentes antes de la colectivización sólo resultaron condenados 1'8 millones de ellos a diversas penas.
Es seguro que cuando la lucha es tan encarnizada y de tan vastas proporciones, se produjeron errores, injusticias y venganzas particulares. Pero en su conjunto, la lucha fue acertada, permitió subsistir a la URSS y salvó aún muchas mas vidas de las que costó. Y sobre todo: esas vidas que se salvaron eran las de los obreros, los campesinos pobres, los cooperativistas y la población en general de todos los pueblos de la URSS.

Además, la situación no se ceñía exclusivamente al campo. También en las fábricas y en el Ejército ocurría algo parecido. Numerosos cuadros y técnicos provenían de las filas de la burguesía, ya que eran cuadros cualificados de los que no se pudo prescindir inicialmente. La mayor de parte de ellos colaboraron lealmente con los obreros en los planes quinquenales, pero otros saboteaban la producción, retrasaban los suministros, destruían la maquinaria y boicoteaban las tareas, causando un extraordinario perjuicio a la producción, en unos momentos clave en que la amenaza exterior del imperialismo acechaba.

La revolución, cabe concluir, no es un camino de rosas, desgraciadamente. Pero no será porque los revolucionarios estén sedientos de sangre. Es seguro que si los capitalistas renunciaran voluntariamente a sus privilegios, todo resultaría más fácil. La Historia demuestra que eso no ha sucedido nunca y que los que lo tienen todo no dudan en masacrar a los que no tienen nada para salvaguardar sus prebendas. Y luego encima nos vuelven la historia del revés.

Encantado de conocerles a todos. Gracias por haber trabajado tanto en esta gran comunidad, aportando todo lo que tratan de ocultarnos los medios de comunicacion, sobre la antigua Union Sovietica y la actual Russia.


22 Feb 2009 14:14
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Están muy bien los artículos "Astur", es difícil encontrar con el motor de búsqueda de Google algún alegato a favor de Stalin, ni siquiera es fácil encontrar un libro en alguna librería que se acerque lo más mínimo a estas argumentaciones. Hay muchas afirmaciones que se defienden por sí solas, otras se pueden deducir y otras ya las había escuchado en otros lugares, hay algún dato que a simple vista puede ser dudoso; y no es que pretenda criticarte: el número de presos en los EEUU consta que es de 2´5 millones aproximadamente en lugar de los 5'5 millones que se dice en el artículo; tampoco se cita el demoledor informe de Nikita en el 20 congreso del PCUS por el cual no queda muy bien parado el Stalinismo. Por otro lado de ser cierto lo que se comenta con algunas salvedadas, es para cagarse, y en cierto modo me ha creado cierto grado de ansiedad, pues no hay autor hoy en día; ya sea comunista, izquierdistas, socialistas o del amplio abanico que existe hacia la derecha que comparta ni lo más mínimo el contenido de esos artículos. De ser cierto un 50% de lo dicho, ya es suficiente como para hacerse preguntas trascendentales. Si tienes más material no dudes en colgarlo....

Un Saludo¡¡¡

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O comemos todos¡¡¡¡ o patada a la olla¡¡¡¡¡¡¡


22 Feb 2009 16:45
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"... En los llamados errores de Stalin está la diferencia entre una actitud revolucionaria y una actitud revisionista. Se debe ver a Stalin en el contexto histórico en el que se desarrolló, no debe vérselo como una especie de bruto, sino que se lo debe apreciar en ese contexto histórico particular... Yo he llegado al comunismo por papá Stalin y nadie puede decirme que no lea su obra. Lo he leído aun cuando era considerado muy malo leerlo, pero ese era otro tiempo. Y como no soy una persona no demasiado brillante y además testaruda continuare leyéndolo...."
Ernesto "Che" Guevara.


Encantado de conocerte camarada, seguramente tengas razon en lo citado a tu comentario sobre el numero de presos y quizas ninguna de esas cifras sea la real, teniendo en cuenta que de EE.UU no sale una verdad cada 100 años. Lo interesante son los datos que segun tu Nikita Kruschev desclasifico y que desde mi punto de vista (solo eso) pudo haber manipulado para dejar patas arriba al constructor del mayor imperio del mundo, archivos que no han querido usar los periodistas e historiadores para poder tener una cercana referencia a sus conocidas criticas solo basadas en el famoso Ministro de Propaganda Goebbels, William Hearst, Robert Conquest, Alexander Solzhenitsyn y toda la pandilla de chupatintas pagados por la CIA para mitificar millones de topicos y demonizar a Stalin. Aveces el sentido comun es la mejor ciencia y por esta primitiva metodologia podria pensar que todo lo que ha salido de la boca del fascismo, es por norma general mentira y montaje. Pero en este caso la cosa es muy dificil de demostrar, no es como el holocausto Nazi en el que tenemos millones de documentos y archivos que certifican la existencia de una exterminacion en terminos industriales, exterminacion totalmente sistematica que ha dejado una gran huella en el pasado.

Donde si que habria que hacer una profunda reflexion es en las famosas purgas de Stalin, en las que podriamos mirarlo todo con lupa y quizas llegariamos a la conclusion de que sino hubiera sido por esas dichosas purgas, Stalin habria muerto de un tiro en la cabeza. No hay que olvidar que Europa tenia reaccionarios infiltrados con el objetivo de asesinar a Stalin. No seria bueno, que nos olvidemos de que Stalin no era una amenaza para los propios ciudadanos sovieticos, la verdadera amenaza era muy visible en los paises europeos, Alemania y EE.UU eran los mas interesados en la destruccion de la URSS en la segunda guerra mundial. Los EE.UU entraron en esta guerra porque ya tenian claro que Stalin habia ganado la contienda al ejercito mas moderno y poderoso de aquellos años.

Aqui dejo unos mapas muy interesantes sobre la localizacion de los campos de exterminio Nazi durante la segunda guerra mundial, en los que se muestran tanto los campos de exterminio como los campos de trabajo y guetos de confinamiento judio.

Me gustaria puntualizar que al contrario de lo que la mayoria de gente cree, las primeras victimas del exterminio sistematico e industrial fueron los comunistas alemanes y miembros de la oposicion al partido nazi, comunistas que antes del comienzo de la guerra fueron acusados falsamente de haber quemado el famoso Reichstag, del que los alemanes ya tenian planes de demolicion, pero por lo que se ve quisieron aprovechar la circustancia para moldear por aquel entonces las mentes del pueblo germano. Hoy erroneamente la mayoria de la gente tiende a creer que las primeras victimas del holocausto eran judios cuando aun no les habian confinado en los famosos guetos.

El primer objetivo de los Alemanes no era el exterminio judio, pues la prioridad de Hitler era la exterminacion de los sovieticos como amenaza comunista a los intereses Nazis. El mayor exterminio de victimas del holocausto fue contra los hombres, mujeres y niños sovieticos, los cuales englosaron nada menos que mas de 20 millones inocentes, frente a los 6 millones de los que existen dudas de que incluso fueron menos.

Los principales campos nazis de Europa, enero de 1944
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Los principales campos nazis de la Gran Alemania, 1944
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Los campos nazis de la Polonia ocupada, 1939-1945
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Los principales campos nazis de Austria
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Los campos nazis en los Países Bálticos, 1941-1945
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Los campos nazis en los Países Bajos, 1940-1945
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Los principales campos nazis y del Eje en la Europa meridional
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Los campos de Francia, 1944
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Última edición por AsturcOn el 24 Feb 2009 01:21, editado 2 veces en total



24 Feb 2009 00:26
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Editado por el compañero evfstorm

EL MAYOR HOLOCAUSTO ¿JUDIO O RUSO?

En homenaje a al cerca de millón y medio de personas asesinadas en aquel campo nazi de exterminio Auschwitz. También a los más de 20 millones de rusos victimados por los nazis.


La ingratitud de Ariel Sharon de la ayuda del ejercito rojo

El primer ministro israelí, Ariel Sharón, en su discurso ante el Parlamento reunido en sesión especial, la concurrencia de 50 dignatarios de diversos países con motivo del 60 aniversario de la liberación del campo de exterminio Auschwitz, expresó: La lección del Holocausto, la de Auschwitz es que "aquellos que estaban en el poder y se declaraban amigos no movieron ni un dedo".

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"Los aliados sabían de la aniquilación de los judíos. Lo sabían y no hicieron nada... Todas las sugerencias de operaciones de rescate presentadas por organizaciones judías fueron rechazadas. Simplemente no quisieron enfrentarse a ello", dijo.

¿Falta de desconocimiento de Sharon o Falta de agradecimiento de Sharon?. ¿Entonces quién liberó a los judíos en Auschwitz?
Auschwitz, situado a unos 60 kilómetros de la ciudad polaca de Cracovia fue liberado el 27 de enero de 1945 por el Ejército Rojo. Auschwitz fue la mayor fábrica de la muerte montada por Hitler en Europa, cerca de millón y medio de judíos asesinados en aquel campo nazi de exterminio.

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Debería Sharon reconocer que no fueron los aliados los que liberaron Auschwitz fueron los soldados rusos los que liberaron a los judíos de los hornos del infierno nazi. Debería reconocer y dar las gracias al sacrificio, el heroísmo del ejército comunista soviético conformado en su mayor parte por obreros, campesinos y estudiantes rusos que puso fin al tormento judío. En este mundo hay que ser agradecidos.

¿Qué es lo que busca Sharon al hacer a las víctima del holocausto solamente a los judíos?¿alguna recolección de limosna?¿ Porque no realiza un homenaje y agradece a los soldados rusos que les liberó de la insania de los nazis en Auschwitz?. Y todavía se lamenta Sharon de que nadie hizo nada por ellos. Puede ser cierto que los aliados no hicieron nada por los judíos pero el ejército rojo si estuvo presente. Además si los aliados no hubieran hecho frente a huestes de Hitler cuando los rusos ya prácticamente habían derrotado a los nazis en Stalingrado los judíos hubieran sido barridos sin contemplaciones por el ejército demencial de Adolfo Hitler.

Aunque Sharon pretenda desconocer la ayuda que le brindaron diversas naciones a fin de que los judíos no sufran las consecuencias nefastas de la política hitleriana, la historia demuestra que si recibieron todo el apoyo material para su liberación.

¿Y que hacían los judíos durante la agresión nazi contra ellos?.
Según las estadísticas se dice que 6 millones de judíos fueron exterminados en los campos de concentración nazi. ¿Cómo pudiera ser que tantas personas se dejaron conducir a los campos de concentración sin ofrecer menor resistencia, sin tomar las armas y morir como mansas palomas?

El mayor holocausto de la segunda guerra mundial no fue de los judíos fue la de los rusos 20 millones de rusos entre hombres y mujeres, niños y ancianos fueron victimados por defender su país y liberar a los demás países europeos de manos de los nazis. Y no es pues de los judíos que de según datos nada claros con 6 millones de personas.
Entonces ¿quien debería verdaderamente recibir de la comunidad mundial los homenajes y los honores por el mayor holocausto de la segunda guerra mundial?.

Según Willing Executioners (p. 290), da una asombrosa cifra de "2.8 millones de jóvenes y saludables prisioneros de guerra PDG soviéticos" asesinados por los Alemanes, "principalmente por inanición ... en menos de ocho meses" de 1941-42. Hay una buena razón para pensar que ese número de asesinatos excede aún el peor periodo del Holocausto en contra de los Judíos.

Veamos que dicen otros investigadores:
Peter Calvocoressi y Guy Wint escriben en Total War que "El número total de prisioneros tomados por las armadas Alemanas en la URSS estuvo entre los 5.5 millones. De esto, el asombroso número de 3.5 millones o más había sido perdido a mediados de 1944 y la suposición tiene que ser que fueron o asesinados deliberadamente o dejados morir por negligencia criminal.

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Que nos dice otro investigador:
Alexander Werth escribe que "Junto a los Judíos en Europa, seis millones de quienes murieron en manos de los Alemanes ... el crimen alemán más grande fue indudablemente el exterminio por hambre, exposición y en otras formas de ... prisioneros de guerra Rusos"
Goering, manifestaba acerca del canibalismo en los campos, diciéndole a un diplomático que "en los campos de los prisioneros de guerra Soviéticos, después de haberse comido todo lo que era posible, incluyendo las suelas de sus botas, ellos han empezado a comerse unos a otros, y lo que es aún más serio, se han comido también a un guardia Alemán" (Dallin, German Rule in Russia, p. 415).
Lo que confirma que el holocausto judío está sobredimensionado, a fin de aparecer como víctimas y echar tierra sobre el holocausto ruso que verdaderamente es un holocausto infernal sin precedentes en la historia de la guerras.

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¿Porque Ariel Sharon no realiza un homenaje al holocausto de Sabra y Chatila?
Entre el 16 y 18 de septiembre de 1982, las tropas israelíes, que en ese momento ocupaban Beirut y eran comandadas por Ariel Sharon como ministro de Defensa. La derechista fuerzas falangistas libanesas aliadas de los israelíes masacraron a la población palestina en los campamentos de Sabra y Chatila., Sharon permitió la entrada a los campamentos de las milicias derechistas. La operación de irrupción comenzó mientras el ejército israelí, que cercó ambos campamentos, impedía la entrada y salida de ellos y lanzaba proyectiles de iluminación nocturna para facilitar la tarea de las milicias. Los soldados sionistas ofrecieron ayuda a las milicias maronitas durante la matanza.
De las 20 mil personas que se encontraban dentro de esos dos campamentos en el momento en que comenzó la carnicería, tres mil 297 hombres, mujeres y niños fueron asesinados en menos de dos días. Algunas fuentes estiman la muerte de más de cinco mil, entre ellos niños, mujeres, incluso embarazadas, y ancianos que fueron vejados de las peores maneras y algunos apuñalados, pasados por las bayonetas y destrozados antes o después de ser asesinados.
El General Rafael Etan, Jefe del Estado Mayor General del Ejército Israelí en aquel momento, en su testimonio afirmó que el ingreso de las milicias falangistas a los campamentos se hizo sobre la base de un acuerdo entre él y Sharon. Más tarde el ministro de Defensa se dirigió a la Sede Central de las milicias falangistas donde se reunió con un grupo de personas, entre ellas varios dirigentes falangistas. La oficina de Ariel Sharon, un día antes de los acontecimientos, emitió un documento que contiene un resumen del ministro de Defensa donde aparece un señalamiento: Para ejecutar la operación de los dos campamentos hay que enviar a las milicias falangistas; y agrega dicho documento que las Fuerzas de Defensa israelíes asumirán la tarea de conducirlas en la zona.
Un testigo directo, el periodista estadounidense Thomas Fredman, del diario The New York Times, dijo: He visto frecuentemente grupos de jóvenes en la edad de entre veinte y treinta años que fueron alineados junto a las paredes, atados de manos y pies y exterminados a posteriori con ráfagas de ametralladoras al estilo de las bandas profesionales de gangsters.

Así es que Sharon piensa que el mundo todavía vive en la ignorancia y puede sorprender a cualquiera. De razón se queja y dijo lo que dijo: "Los aliados sabían de la aniquilación de los judíos. Lo sabían y no hicieron nada?. ¿Entonces quien les liberó de las garras de los nazis?


24 Feb 2009 00:30
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Stalin y la lucha por la reforma democrática

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GROVER FURR
Universidad Estatal de Montclair, Nueva Jersey

Traducido y difundido por:

Primera Parte

Capítulo 1º

Introducción
 Este artículo destaca los intentos de José Stalin, desde los años 30 hasta su muerte, para democratizar el gobierno de la Unión Soviética.
 Esta afirmación, y el artículo, sorprenderá a muchos, y escandalizará a algunos. De hecho, mi sorpresa ante los resultados de esta investigación me llevó a escribir este artículo. He sospechado durante mucho tiempo que la versión tipo "guerra fría" de la historia soviética tenía serios agujeros. Pero así todo, no estaba preparado para la magnitud de las falsedades de las que he tenido conocimiento.
 Esta historia es bien conocida en Rusia, en donde el respeto e incluso la admiración de Stalin es común. Yuri Zhukov, el principal historiador ruso que avanzó el paradigma de "Stalin, demócrata", y cuyos trabajos son la mas importante fuente individual aun cuando no la única para este artículo, es una figura principal, relacionada con la Academia de Ciencias. Sus trabajos son ampliamente conocidos.
 Sin embargo, esta historia, y los hechos que la apoyan, son virtualmente desconocidos fuera de Rusia, en donde el paradigma de la Guerra Fría "Stalin, malvado" domina tanto lo publicado que los trabajos aquí citados aún están escasamente nombrados.
Por ello, muchas de las fuentes secundarias usadas en el artículo, así como las fuentes secundarias, desde luego, sólo son accesibles en la lengua rusa.
 Este artículo no solamente informa a los lectores de nuevos hechos, y de sus interpretaciones sobre la historia de la U.R.S.S. Es más bien un intento de llevar a los lectores no-rusos el resultado de nuevas investigaciones, basadas en los archivos soviéticos, sobre el periodo de Stalin y sobre el mismo Stalin. Los hechos discutidos en el mismo son compatibles con determinado rango de paradigmas históricos soviéticos, en la medida en que ayudan a desechar un determinado número de otras interpretaciones. Serán inaceptables por completo (e incluso escandalosos) para aquellos cuyas perspectivas políticas e históricas se basan en unas nociones erróneas y basadas en la Guerra Fría sobre el "totalitarismo" soviético y el "terror" estalinista.
 La interpretación kruscheviana de Stalin como un ser hambriento de poder, traidor al legado de Lenin, se creó para que se ajustara a las necesidades de la nomenklatura del Partido Comunista en los años 50. Pero enseña parecidos muy cercanos y comparte muchas premisas con el discurso canónico sobre Stalin heredado de la Guerra Fría, que estuvo al servicio del deseo de las elites capitalistas de presentar las luchas por el comunismo, o cualquier lucha de la clase obrera por el poder, como un camino que dirige necesariamente a algún tipo de horror.
 Se ajusta también a la necesidad del troskismo de argumentar que la derrota de Trotsky, el "revolucionario auténtico", sólo pudo venir de la mano de un dictador que, se supone, violó cada uno de los principios por los que lucho la Revolución. Kruschevistas, anti-comunistas de la Guerra Fría, y los paradigmas trostkistas sobre la historia soviética son similares en su dependencia de una demonización de Stalin, de su liderazgo, y de la URSS durante su mandato.
 La visión sobre Stalin presentada en este ensayo es compatible con otros paradigmas históricos contradictorios. Las interpretaciones comunistas anti-revisionistas y post-maoístas de la historia soviética contemplan a Stalin como un heredero lógico y creativo del legado de Lenin, si bien fracasado en ciertos aspectos. Igualmente muchos nacionalistas rusos, que difícilmente aprobarían los logros de Stalin en tanto comunista, le respetan como el responsable de convertir a Rusia en una potencia industrial y militar. Stalin es para todos ellos una figura esencial, si bien en formas muy distintas.
 Este trabajo no intenta "rehabilitar" a Stalin. Estoy de acuerdo con Yuri Zhukov cuando escribe:
"Debo sinceramente decir que me opongo a la rehabilitación de Stalin, porque me opongo a las rehabilitaciones en general. Nada ni nadie en la historia debe de ser rehabilitado, sino que debemos descubrir la verdad, y decirla. Sin embargo, desde los tiempos de Kruschev las únicas víctimas de las represiones de Stalin de las que habremos oído hablar son aquellos que tomaron parte en ellas, o que las facilitaron, y quien no se opuso a ellas". (Zhukov, KP Nov. 21 02)
Tampoco deseo yo sugerir que, en el caso de que Stalin hubiera conseguido todas las metas, los muchos y variados problemas de la construcción del socialismo y del comunismo hubieran sido resueltos.
 A lo largo del periodo que este ensayo analiza, el liderazgo de Stalin se preocupó no solo de potenciar la democracia en el gobierno del estado, sino de favorecer también la democracia interna en el Partido. Este punto, importante y relacionado, requiere un estudio por separado, y no es el punto central de este ensayo. A pesar de que el concepto de "democracia" es conocido, pudiera tener un significado diferente en el contexto de un partido guiado por el centralismo democrático, formado por miembros voluntarios, que en el contexto de un gran estado de ciudadanos en el cual no pueden darse por supuestas bases de consenso político.
 Este artículo se ha basado en fuentes de primera mano siempre que ha sido posible. Pero descansa mas sólidamente en los trabajos académicos de historiadores rusos que tienen acceso a documentos no publicados, ó muy recientemente publicados, de los archivos soviéticos. Muchos documentos soviéticos de gran importancia solo son accesibles a académicos con acceso privilegiado. Muchos otros permanecen completamente secuestrados y "clasificados", incluyendo mucho del archivo personal de Stalin, los materiales pre-judiciales de investigación de los procesos de Moscú de 1936-1938, los materiales de investigación sobre el affaire Tukhachevskii de 1937, y muchos otros.
 Yuri Zhukov describe la situación archivística de la siguiente manera:
Con el principio de la perestroika, uno de cuyos slogans era glasnost... el archivo del Kremlin, antes cerrado a los investigadores, se liquidó. Sus contenidos empezaron a ser trasladados [a varios archivos públicos G.F.]. Este proceso comenzó, pero no se completó. Sin ninguna publicidad o explicación de ningún tipo, en 1996 los materiales más importantes y esenciales fueron reclasificados otra vez, escondidos en el archivo del Presidente de la Federación Rusa. Pronto quedaron claras las razones para esta operación a escondidas: permitió la resurrección de uno de los dos viejos y lamentables mitos (6).
Zhukov se refiere con esto a "Stalin el malvado" y "Stalin el gran líder". Solo el primero de estos mitos es familiar a los lectores de la historiografía occidental y anti-comunista. Pero ambas escuelas están bien representadas en Rusia y la Comunidad de Estados Independientes.
 Uno de los libros de Zhukov, base de mucho contenido de este artículo, se titula Inoy Stalin "Un Stalin diferente", "diferente" de los mitos, más cerca de la verdad, basado en los recientemente documentos de archivo desclasificados. Su cubierta presenta una fotografía de Stalin y frente a ella, la misma fotografía en negativo: su opuesto. Solo en raras ocasiones usa Zhukov fuentes de segunda mano. En su mayoría cita documentos de archivo no publicados, o recientemente desclasificados y publicados. El cuadro que describe de la política del Politburo de 1934 a 1938 es muy diferente de todo aquello que tenga que ver con los mitos que rechaza.
 Zhukov acaba su Introducción con estas palabras:
“No alardeo de haber dado final a la tarea, o de incontrovertibilidad. Intento solo una tarea, evitar puntos de vista preconcebidos, evitar los dos mitos; intentar reconstruir el pasado, una vez muy conocido, pero ahora olvidado intencionalmente, deliberadamente no nombrado, ignorado por todos.”
Siguiendo a Zhukov, este artículo también intenta mantenerse al margen de ambos mitos.
 Bajo estas condiciones cualquier conclusión debe quedar como un intento. He probado a usar de una manera sensata todos los materiales, ya fueran de primera mano o secundarios. A fin de procurar no interrumpir el texto he colocado las fuentes de referencia al final de cada párrafo. He utilizado las clásicas notas numeradas a pié de página cuando he creído que se necesitaban notas mas largas y aclaratorias.
 La investigación que este artículo resume tiene importantes consecuencias para aquellos de nosotros que queremos llevar adelante un análisis de clase de la historia, incluyendo la historia de la Unión Soviética.
 Uno de los mejores investigadores norteamercianos del periodo de Stalin en la URSS, J. Arch Getty, ha denominado la investigación histórica realizada durante el periodo de la Guerra Fria "productos propagandísticos", "investigación" que no merece ni la crítica ni la corrección de algunas de sus partes, pero que debe de ser hecha de nuevo desde el principio (4). Coincido con Getty, pero debiera añadirse que esta investigación tendenciosa, "política" y deshonesta se sigue produciendo hoy en día.
 El paradigma Guerra Fría-Khruschevita ha sido el punto de vista dominante de la historia de los "años de Stalin". La investigación que tratamos aquí puede ayudar a una aclaración de la materia, "un principio desde el mismo principio". La verdad que al final surge tendrá también un gran significado para el proyecto marxista de comprender el mundo para cambiarlo, de la construcción de una sociedad sin clases de justicia económica y social.
 En la sección final del ensayo he subrayado algunas áreas para posterior investigación sugerida por los resultados del artículo.

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Una nueva Constitución

 En Diciembre de 1936 el 8º Congreso Extraordinario de los Soviets aprobó el borrador de la nueva constitución soviética. Convocó una votación secreta y unas elecciones abiertas. (Zhukov, Inoy 307-9)
 Se admitieron candidatos no solo del Partido Bolchevique -denominado entonces Partido Comunista de la Unión (bolchevique)- sino también de otros grupos de ciudadanos, basados en la residencia, afiliación (tales como grupos religiosos), u organizaciones de empresa. Esto nunca se llevó a cabo. Nunca hubo elecciones abiertas.
 Los aspectos democráticos de la Constitución se incluyeron ante la expresa insistencia de Joseph Stalin. Junto a sus más cercanos colaboradores en el Politburó del Partido Bolchevique, Stalin luchó tenazmente para mantener este proyecto (Getty, "State"). El, y ellos, cedieron sólo cuando se enfrentaron al rechazo total por parte del Comité Central del Partido, y ante el pánico que rodeó el descubrimiento de serias conspiraciones, en colaboración con el fascismo alemán y japonés para derrocar el gobierno soviético.
 En Enero de 1935 el Politburó asignó el trabajo de delinear los contenidos de una nueva constitución a Avel Ynukidze (6) quien, algunos meses mas tarde, volvió con una sugerencia de elecciones abiertas. Casi inmediatamente, el 25 de Enero de 1935, Stalin expresó su desacuerdo con la propuesta de Yenukidze, insistiendo en elecciones secretas (Zhukov, Inoy 116-21).
 Stalin hizo público este desacuerdo de una manera muy notoria en Marzo de 1936, durante una entrevista con el magnate de la prensa americana Roy Howard. Stalin declaró que la Constitución soviética que todas las votaciones serian secretas. El voto tendría una base de igualdad, teniendo el mismo valor el voto de un campesino que el de un obrero (7); una base territorial, como en Occidente, en vez de acuerdo con el status, como en la época zarista, o lugar de empleo.; y directo: todos los Soviets se elegirian por los ciudadanos, no por representantes indirectos. (Entrevista Stalin-Howard, Zhukov, Repressii" 5-6).
Stalin: "Adoptaremos probablemente nuestra nueva constitución a finales de este año. La comisión encargada de redactarla esta trabajando y terminará pronto su trabajo. Como ya se ha anunciado, de acuerdo con la nueva constitución, el sufragio será universal, igual, directo y secreto". (Entrevista Stalin-Howard 13).
 Y lo más importante es que Stalin declaró que en todas las elecciones participarían diferentes fuerzas políticas:
“Usted ahora está confundido por el hecho de que solo un partido se presentará a las elecciones. Y no puede ver como una contienda electoral puede tener lugar en estas condiciones. Evidentemente, los candidatos serán presentados no solo por el Partido Comunista, sino por toda clase de organizaciones públicas, ajenas al Partido. Y tenemos centenares de ellas. No tenemos partidos en liza más que en la medida en que tenemos una clase capitalista en lucha con una clase trabajadora que es explotada por los capitalistas. Nuestra sociedad consiste exclusivamente de trabajadores libres del campo y de la ciudad; trabajadores, campesinos e intelectuales. Cada una de estas capas tienen sus especiales intereses y los expresan a través de las numerosas organizaciones que existen.” (13-14)
Diferentes organizaciones ciudadanas presentarían candidatos que competirían con los candidatos del Partido Comunista. Stalin declaró a Howard que los ciudadanos tacharían los nombres de todos los candidatos excepto de aquellos a quienes votaran.
 También apoyó la importancia de unas elecciones en competencia para luchar contra la burocracia:
“Usted podría pensar que no se darán elecciones. Pero las habrá, y preveo campañas muy movidas. No son pocas las instituciones en nuestro país que funcionan mal. Se dan casos en que este o aquel gobierno local no son capaces de satisfacer esta o aquella de las variadas y crecientes necesidades de los trabajadores de la ciudad y del campo. ¿Ha construido una buena escuela o no? ¿Ha mejorado las condiciones de vivienda? ¿Es usted un burócrata? ¿Ha contribuido usted a hacer más eficaz nuestro trabajo y nuestras vidas mas cultivadas? Así serán los criterios con los que millones de electores medirán lo adecuado de los candidatos, rechazarán los no aptos, suprimirán sus nombres de las listas de candidatos y favorecerán y elegirán a los mejores. Si, las campañas electorales serán reñidas, y girarán en torno a numerosos y agudos problemas, sobre todo de naturaleza práctica, de primera importancia para el pueblo. Nuestro nuevo sistema electoral reforzará todas las instituciones y organizaciones y las obligará a mejorar su trabajo. El sufragio universal, igualitario, directo y secreto será un látigo en manos del pueblo contra los órganos gubernamentales que funcionen mal. En mi opinión, la nueva constitución soviética será la constitución más democrática del mundo” (15).
 A partir de este punto, Stalin y los miembros del Politburó más cercanos a él, Vyacheslav Molotov y Andrei Zhadanov se declararon a favor de elecciones abiertas y secretas en todas las discusiones dentro del liderazgo del Partido. (Zhukov, Inoy, 207-10; Entrevista Stalin-Howard).
 Stalin también insistió en el hecho de que muchos ciudadanos soviéticos, que habían sido privados de sus derechos, los recuperarían. Esto incluía miembros de las clases explotadoras tales como terratenientes, y aquellos que habían luchado contra los bolcheviques durante la Guerra Civil de 1918-1921, los conocidos como "guardias blancos", así como aquellos condenados por algunos crímenes (como hoy en día en los EEUU). Los grupos mas importantes y probablemente mas numerosos entre los lishentsy ("despojados") fueron dos: los "kulaks", los principales objetivos durante los movimientos por la colectivización, unos años antes, y los que habían violado la "ley de los tres oídos" (8) que habían robado propiedades estatales, a menudo cereal, a veces simplemente para evitar el hambre. (Zhukov, Inoy 187)
 Estas reformas electorales hubieran sido innecesarias, excepto si la dirección estalinista quería cambiar los modos en que era gobernada la Unión Soviética. Lo que perseguían era sacar al Partido Comunista de la dirección directa de la Unión Soviética.
 Durante la Revolución Rusa y los críticos años que siguieron, la URSS había sido gobernada por una jerarquía electa de "soviets" ("consejos"), del nivel local hasta el nacional, con el Soviet Supremo como la sección legislativa, el Consejo de Comisarios del Pueblo como el ejecutivo, y el Secretario de este Consejo como cabeza del Estado. Pero en realidad, a todos los niveles, la elección de estos había estado en manos del Partido bolchevique. Hubo elecciones, pero el nombramiento directo por parte de los líderes del Partido, denominada "cooptación" era también habitual. Incluso las elecciones fueron controladas por el Partido, ya que nadie podía optar a presentarse a menos que contara con la aprobación de los dirigentes del Partido.
 Esto para los bolcheviques era lógico. Era la forma que la dictadura del proletariado tomaba en las condiciones históricas específicas en la Unión Soviética revolucionaria y post-revolucionaria. Bajo la Nueva Política Económica, o NEP, (9), el trabajo y las capacidades de los explotadores se necesitaron. Pero solamente en orden a ponerse al servicio de la dictadura del proletariado, del socialismo. No se permitió reconstruir las relaciones capitalistas mas allá de ciertos límites, ni recuperar poder político.
 Durante los años 20 y principios de los 30 el Partido bolchevique reclutó miembros entre la clase trabajadora de forma intensa. Hacia el fin de los años 20 la mayoría de los miembros del Partido eran trabajadores y un alto porcentaje de los trabajadores estaban en el Partido. Este reclutamiento masivo y los grandes proyectos de educación política tuvieron lugar simultáneamente a las tremendas tensiones del primer Plan quinquenal, la industrialización a marchas forzadas, y la colectivización en gran medida forzada de granjas individuales, a colectivas (kolkhoz) o soviéticas (sovkhoz). La dirección bolchevique fue tan sincera en su intento de proletarizar el Partido como exitosa en los resultados (Rigby, 167-8; 184; 199).
 Stalin y sus seguidores dentro del Politburó dieron determinados motivos para respaldar su voluntad de democratizar la Unión Soviética. Esas razones refuerzan la creencia de esa dirección de que un nuevo estado de socialismo se había alcanzado.
 La mayor parte de los campesinos estaban en granjas colectivas. Con un descenso mensual de granjas individuales, la dirección estalinista pensó que, objetivamente, los campesinos ya no constituían una clase socio-económica independiente. Los campesinos eran más parecidos que diferentes a los trabajadores.
 Stalin argumentaba que, con el rápido crecimiento de la industria soviética, y sobre todo con la clase obrera controlando el poder político a través del Partido bolchevique, la palabra "proletariado" ya no era adecuada. "Proletariado", declaró Stalin, define la clase trabajadora bajo una explotación capitalista, o trabajando bajo relaciones capitalistas de producción, tales como las existentes durante los primeros doce años de la Unión Soviética, especialmente durante la NEP. Pero una vez abolida la explotación directa de los trabajadores por los capitalistas para beneficio, la clase trabajadora no debiera de ser llamada "proletariado".
 Según este punto de vista, los explotadores de trabajo ajeno ya no existían. Los trabajadores, que ahora dirigían el país en su propio interés a través del Partido Bolchevique, no eran ya el clásico proletariado. Por tanto, la "dictadura del proletariado" ya no era un concepto pertinente. Esas condiciones nuevas suponían un nuevo tipo de estado. (Zhukov, Inoy, 231; 292; Stalin, "Borrador" 800-1).

Notas
1 La versión de León Trotsky de la historia soviética precedió a la de Khruschev, y se ensambla con esta última como una especie de versión "izquierdista", a pesar de su falta de prestigio fuera de los círculos trotskistas. Tanto la versión trotskista como la khruchevista vierten una imagen extremadamente negativa de Stalin; el término "demonizar" no es ninguna exageración. Sobre Trotsky, ver McNeal.
2 El extendido uso del término "terror" para caracterizar el periodo de historia soviética desde más o menos mediados de 1937 hasta 1939-40 puede achacarse a una aceptación acrítica del tendencioso y poco fiable trabajo de 1973 "El Gran Terror". El término es tan inexacto como polémico. Ver "Fear and Belief in the URSS's Gran Terror: Response a Arrest, 1935-1939, Slavic Reviw 45 (1986), 213-214. Thurston replicó y criticó el intento de Conquest de defender el término en "On Desk-Bound Parochialism, Commonsense Perspectives, and Lousy Evidence: A Reply to Robert Conquest." Slavic Review 45 (1986), 238-244. Ver también "Social Dimensions of Stalinist Rule: Humor and Terror in the USSR, 1935-1941." de Thurston,"Social Dimensions of Stalinist Rule: Humor and Terror in the USSR, 1935-1941." Journal of Social History 24, No. 3 (1991) 541-562; Life and Terror Ch. 5, 137-163.
3 El pensamiento marxista-leninista rechaza la "democracia representativa" capitalista por constituir esencialmente una cortina de humo para el control de las élites. Muchos pensadores políticos no-marxistas están de acuerdo con ello. Por ejemplo, ver Lewis H. Lapham (editor de Harper's Magazine), "Lights, Camera, Democracy! On the conventions of a make-believe republic," Harper's Magazine, Agusto 1996, 33-38.
4 Citado por Yuri Zhukov "Zhupel Stalina", Komsomolskaia Pravda Nov. 5 2002. El profesor Getty me ha confirmado esto en un e-mail.
5 El nombre del Partido fue cambiando en 1952 a Partido Comunista de la Unión Soviética.
6 Yenukidze, un viero revolucionario, paisano georgiano y amigo de Stalin, ocupo durante largo tiempo una posición preeminente en el Gobierno soviético, y nunca ha sido relacionado con ninguno de los grupos de oposición en los años 20. En esta época estaba al mando de la Guardia del Kremlin. Al cabo de unos pocos meses fue uno de los primeros en ser denunciado como miembro de un plan para un "golpe de mano" contra el liderazgo de Stalin. Zhukov (KP, 14 de Nov. 2002) indica que esto debió de ser especialmente irritante para Stalin.
7 La II Parte, Capítulo 3, Artículo 9 de la Constitución soviética de 1924, vigente en este momento, dio a los habitantes de las ciudades una elevadísima influencia social; un delegado soviético por cada 25.000 votantes urbanos, y un delegado por cada 125.000 votantes del campo. Esto estaba de acuerdo con el muy superior apoyo al socialismo por parte de los trabajadores, y con el concepto marxista del estado como dictadura del proletariado.
8 Esto, de hecho, no es una ley, sino "una decisión del Comité Ejecutivo, y el Consejo de Comisarios Populares", y, por lo tanto, de las áreas legislativa y ejecutiva del gobierno. El hecho de que sea llamada "ley" incluso en el ámbito académico demuestra que la mayoría de los que se refieren a ella ni siquiera lo han leído. Está impreso en Tragediia Sovetskoy Derevni. Kollektivizatsiia I Raskulachivanie. Documenty I Materialy. 1927-1939. Tom 3. Konets 1930-1933 (Moscow: ROSSPEN, 2001), No. 160, pp. 453-4, y en Sobranie zakonov i rasporiazhenii Raboche-Krest'ianskogo Pravitel'stva SSSR, chast' I, 1932, pp. 583-584. Mis agradecimientos al Dr. G•bor T. Rittersporn por esta última cita.
9 Para reconstruir la economía lo más rápidamente posible tras la devastación de la Guerra Civil y la consiguiente hambruna, los bolcheviques permitieron cierto florecimiento del capital y favorecieron ciertos negocios privados, siempre bajo el control gubernamental. Es lo que se denominó la Nueva Política Económica (NEP)

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Capítulo 2 º

La lucha contra la burocracia
El liderazgo estalinista también estaba preocupado por el papel del Partido en este nuevo estadio del socialismo. El mismo Stalin planteó la lucha contra el "burocratismo" con gran fuerza desde una fecha tan temprana como su Informe al 17ª Congreso del Partido en Enero de 1934. (*10). Stalin, Molótof y otros denominaron al nuevo sistema electoral un "arma contra la burocratización".
Los líderes del Partido controlaban el gobierno, tanto decidiendo quien entraba en los Soviets como ejerciendo diversas formas de fiscalización o revisión sobre lo que los ministerios hacían. Dirigiéndose al 7º Congreso de los Soviets el 6 Febrero de 1935, Molotov dijo que las elecciones secretas "golpearán con gran fuerza a los elementos burocráticos y les propinarán un util shock". El informe de Yenukidze no recomendaba, ni indicaba, elecciones secretas ni la ampliación de los derechos civiles. (Stalin, Informe al 17º Congreso del P.C.; Zhukov, Inoy 124).
 Los ministros y sus gabinetes tenían que saber sobre los asuntos de los que se encargaban, si querían ser eficaces en la producción. Esto significaba educación, y también conocimientos técnicos en su campo. Pero los líderes del Partido a menudo hicieron sus carreras solamente mediante una ascensión por los escalones del Partido. No se necesitaba ningún conocimiento técnico para esta clase de ascenso. Más bien se requerían criterios políticos. Estos funcionarios del Partido ejercieron el control, pero les faltaban los conocimientos prácticos que en teoría les hubieran facilitado una buena supervisión. (Stalin-Howard Entrevista, Zhukov, Inoy, 305; Zhukov, "Represii" 6.
Esto es, en apariencia, lo que la dirección de Stalin entendía por "burocratismo". A pesar de contemplarlo como algo peligroso -en lo que coincidían con toda la corriente marxista- no lo consideraban inevitable. Más bien pensaron que podría ser derrotado modificando el papel del Partido en una sociedad socialista.
El concepto de democracia que Stalin y sus seguidores en la dirección del Partido deseaban aplicar en la Unión Soviética incluía un cambio cualitativo en el papel del Partido bolchevique en el seno de la sociedad.
Aquellos documentos que fueron puestos a disposición de los investigadores nos permiten comprender que ya hacia el fin de la década de los 30 se llevaron a cabo algunos intentos de separación entre el Partido y el Estado, y de poner límites de una forma sustancial al papel del Partido en la vida del país. (Zhukov, Tayny 8)
Stalin y los suyos continuaron la lucha contra la oposición de otros elementos en el Partido bolchevique, resueltamente, pero con cada vez menos posibilidades de victoria, hasta la muerte de Stalin en 1953. La decisión de Lavrentii Beria de continuar esta lucha parece ser la auténtica causa de su muerte a manos de Khruschev y otros, bien en forma judicial, mediante un proceso basado en acusaciones inventadas en Diciembre de 1953 , o bien -como muchas pruebas sugieren- mediante el simple asesinato, en Junio de ese mismo año.
El Artículo 3 de la Constitución de 1936 manifiesta: "En la URSS todo el poder pertenece a los trabajadores de la ciudad y del campo, representado por los Soviets de Diputados Obreros". El Partido Comunista se menciona en el Artículo 126 como " la vanguardia de la clase obrera en la lucha por reforzar y desarrollar el sistema socialista, y es el núcleo dirigente de todas las organizaciones de trabajadores, tanto estatales como públicas". En otras palabras, El Partido dirigía 'organizaciones', pero no los órganos legislativos o ejecutivos del Estado. (Constitución de 1936; Zhukov, Tayny 29-30).
Parece ser que Stalin creyó que una vez apartado el Partido del control directo sobre la sociedad, su papel debiera quedar limitado a la agitación y a la propaganda, y a la participación en la selección de cuadros. ¿Qué hubiera significado esto? Tal lo vez algo como lo siguiente.
- El Partido regresaría a su función esencial de ganar a la gente para los ideales del comunismo.
- Esto significaría el fin de las sinecuras y de los chollos, y la vuelta al estilo de trabajo duro y dedicación desprendida que caracterizó a los bolcheviques durante el zarismo, la Revolución y la Guerra Civil, el período de la NEP y el durísimo período de los planes de industrialización y colectivización. Durante estos períodos la militancia en el Partido, para la mayoría, significó trabajo duro y sacrificios, a menudo entre gente ajena al Partido, mucha de la cual era hostil a los bolcheviques. Era tarea necesaria para obtener una base real entre las masas. (Zhukov, KP Nov. 13 02; Mukhin, Ubiytvo).
Stalin insistía en que los comunistas tenían que ser gente acostumbrada al trabajo duro, cultos, capaces de hacer una contribución positiva a la producción y a la creación de la sociedad comunista. Así mismo Stalin fue un infatigable estudioso. (*11).
Resumiendo, las pruebas indican que Stalin consideraba al nuevo sistema electoral apropiado para cumplir los siguientes objetivos:
- Asegurar que la dirección de la producción y en general de la sociedad soviética estaba en manos de gente técnicamente preparada;
- Detener la degeneración del Partido bolchevique, y hacer regresar a los militantes del Partido, especialmente a sus líderes, a sus funciones primarias: protagonizar el liderazgo en lo político y en lo moral, mediante el ejemplo y la persuasión al resto de la sociedad;
- Reforzar el trabajo del Partido entre las masas;
- Ganar el apoyo de los ciudadanos para el gobierno;
- Crear las bases para una sociedad sin clases y comunista.

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La derrota de Stalin

A lo largo de 1935, bajo el mandato de Andrei Vyshinski, Fiscal Jefe de la URSS, muchos ciudadanos que se habían exiliado, habían sido encarcelados y -lo más importante para nuestro propósito- privados del derecho de voto, volvieron a recuperar sus derechos. Centenares de miles de antiguos kulaks, granjeros ricos que eran la diana de la colectivización, y aquellos que habían sido encarcelados o se habían exiliado por oponerse a la colectivización de una u otra forma, fueron liberados. Vyshinski criticó duramente a la NKVD (Comisariado Popular para Asuntos Internos), incluyendo la seguridad interior, por "la cantidad de toscos errores y equivocaciones" en la deportación de casi 12.000 personas de Leningrado tras el asesinato de Kirov en Diciembre de 1934. Declaró que en adelante el NKVD no podría detener a nadie sin la previa autorización del fiscal. La población con derecho a voto aumentó en centenares de miles de personas que tenían motivos para pensar que el Estado y el Partido les había tratado injustamente (Thurston 6-9; Zhukov, KP Nov 14. 19 02 Zhukov, Inoy 187; Zhukov, "Represii" 7)
Originalmente, la intención de Stalin para la nueva Constitución no incluía elecciones con participación de todas las fuerzas políticas. Lo declaró en su entrevista con Roy Howard el 1 de Marzo de 1936. En el Pleno del Comité Central de Junio de 1937, Yakovlev -uno de los miembros del C.C. que, junto con Stalin, más había trabajado en el borrador de la nueva Constitución (Zhukov, Inoy 223)- dijo que la sugerencia de elecciones abiertas fue hecha por el mismo Stalin. Esta sugerencia parece haber encontrado con una amplia, si bien si bien no expresa, oposición por parte de los líderes regionales del Partido, los Primeros Secretarios, o la "partitocracia", como Zhukov los llama. Tras la entrevista con Howard no existió ni siquiera un apoyo nominal para la declaración de Stalin sobre elecciones abiertas en los principales periódicos, la mayoría de los cuales bajo el control directo del Politburó. Pravda publicó sólo un artículo, el 10 de Marzo, y no mencionó el tema de las elecciones.
De lo anterior deduce Zhukov:
Ésto solo podía significar una cosa. No solamente el "amplio liderazgo" (los Primeros Secretarios regionales) sino por lo menos una parte del aparato del Comité Central, la Agitprop bajo Stetskii y Tal, no aceptaron las innovaciones de Stalin, y no quisieron aprobar, ni siquiera de una manera puramente nominal, las elecciones, un peligro para muchos que, como se deducía de aquellas palabras de Stalin que Pravda subrayó, amenazaba la posición y el poder de los Primeros Secretarios, los Comités Centrales de los partidos comunistas de las nacionalidades, y los comités regionales, de ciudad, de óblast, y de áreas. (Inoy 211)
Los Secretarios del Partido mantenían los cargos, de los cuales no hubieran podido ser despojados por derrotas en cualesquiera elecciones en las que participasen. Pero el inmenso poder local del que disfrutaban procedía principalmente del control del Partido sobre cada uno de los aspectos del aparato económico y del aparato estatal: koljoses, fabricas, educación, ejército. El nuevo sistema electoral hubiera privado a estos Primeros Secretarios de sus posiciones automáticas como delegados en los Soviets, y de su posibilidad de elegir a su vez a otros delegados. Su derrota o la de "sus" candidatos (los candidatos del Partido) en las elecciones a los soviets serían, efectivamente, un referéndum sobre su labor. Un Secretario cuyos candidatos fuesen derrotados en las elecciones por candidatos no pertenecientes al Partido sería evidenciado como alguien con débiles lazos con las masas. Durante las campañas, los candidatos opositores iban a hacer con toda seguridad temas centrales de cualquier corrupción, autoritarismo o incompetencia que observaran entre los cargos del Partido. Los candidatos derrotados demostrarían tener serias debilidades como comunistas, y esto les llevaría probablemente a ser reemplazados. (Zhukov KP Nov. 13 02; Inoy 226; cf. Getty, "Excesses" 122-3)
 Los líderes veteranos del Partido eran usualmente militantes con muchos años a sus espaldas, veteranos de los peligrosos días del zarismo, de la Revolución, de la Guerra Civil y de la colectivización, cuando ser comunista estaba cargado de peligros y dificultades. Muchos tenían una escasa educación académica. En contraste con Stalin, Kirov o Beria, parece que la mayoría de ellos no tenían muchas ganas o les era imposible el "rehacerse a si mismos" a través de la autoeducación. (Mukhin, Ubiystvo 37; Dimitrov 33-4; Stalin, Zastol'nye 235-6).
Todos aquellos hombres eran desde antiguo los apoyos de las políticas de Stalin. Habían llevado a cabo la dura colectivización del campesinado, durante la cual centenares de miles habían sido deportados. Durante los años 1932 y 1933 mucha gente, tal vez tres millones de personas, murieron por una hambruna que no fue responsabilidad de nadie, pero que hizo más severa para el campesinado la expropiación y la colectivización de cereal, a fin de alimentar a las ciudades, o murieron en las rebeliones armadas campesinas (que también causaron muchas víctimas entre los bolcheviques). Estos líderes del Partido habían estado al frente de la industrialización acelerada, también bajo unas duras condiciones de vivienda, insuficiente alimentación y falta de cuidados médicos, una paga escasa y pocas cosas para comprar con ese dinero. (Tauger; Anderson & Silver; Zhukov, KP Nov. 13 02).
Ahora, llegaban unas elecciones, en las cuales aquellos privados del derecho a voto por haberse posicionado en el lado equivocado de las políticas soviéticas volvían a disponer de ese derecho. Es probable que muchos temieran que esa gente votara contra sus candidatos, o contra cualquier candidato bolchevique. En ese caso, iban a ser degradados, o algo peor. Iban a conseguir algún puesto en el Partido, o -peor aún- algún trabajo. La nueva Constitución "de Stalin" garantizaba a cada soviético el derecho a un trabajo, con atención médica, pensiones, educación, etc. Pero estos hombres (prácticamente, todos eran hombres) estaban acostumbrados al poder y a los privilegios, todo ello amenazado por una derrota de sus candidatos en las elecciones. (Zhukov, KP Nov. 13 02; 1936 Const., Ch. X; cf. Getty, "Excesses" 125, sobre la importancia del sentimiento religioso en el país)


Última edición por AsturcOn el 24 Feb 2009 04:41, editado 3 veces en total



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Juicios, conspiraciones, represión

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Los planes para la nueva Constitución y las elecciones habían sido tratados en el Pleno del Comité Central de Junio de 1936. Los delegados aprobaron por unanimidad el borrador constitucional. Pero ninguno habló en su favor. Este fracaso en dar al menos un apoyo con la boca pequeña a una propuesta de Stalin indicaba ciertamente una "oposición latente de la dirección ampliada", una "evidente falta de compromiso" (Zhukov, Inoy 232, 236; "Repressii" 10-11).
Durante el 8 º Congreso de los Soviets de todas la Rusias, en los meses de Noviembre y Diciembre de 1936, Stalin y Molótov insistieron de nuevo en la importancia de ampliar el derecho a voto y de unas elecciones secretas y abiertas. Siguiendo el espíritu de la entrevista de Stalin con Howard, Molótov nuevamente resaltó los efectos beneficiosos, para el Partido, de permitir candidatos no comunistas a los Soviets:
Este sistema...no puede sino golpear a aquellos que han caído en el burocratismo, alienado de las masas... facilitará la promoción de nuevas fuerzas... debe potenciarse para reemplazar a los elementos mas atrasados o burocratizados (ochinovnivshimsya). Bajo esa nueva forma de elecciones, es posible la elección de elementos enemigos. Pero incluso este peligro, en último término, debe de servirnos, en tanto en cuanto servirá de látigo para aquellas organizaciones que lo necesiten, y para los trabajadores (del Partido) que se han quedado dormidos. (Zhukov, "Repressii" 15).
El mismo Stalin fue más allá:
Algunos dicen que esto es peligroso, ya que los elementos hostiles al poder soviético podrían fisgar a los niveles más altos, algunos de los antiguos guardias blancos, kulaks, sacerdotes, etc. Pero realmente ¿que hay que temer? 'Si tienes miedo de los lobos, no camines por el bosque'. Por un lado, no todos los antiguos kulaks, guardias blancos y curas son hostiles al poder soviético. Por otro, si el pueblo elige aquí o allí fuerzas hostiles, esto significará que nuestro trabajo de agitación está pobremente organizado, y que hemos merecido esta desgracia. (Zhukov, Inoy 293; Stalin, "Proyecto").
Nuevamente, los Secretarios primeros demostraron una tácita hostilidad. El Pleno del Comité Central de Diciembre de 1936, cuyas sesiones se solaparon con las del Congreso, se reunió el 4 de Diciembre. Pero no hubo ninguna discusión del primer punto en el orden del día, el borrador de la Constitución. El informe de Yezhov, "Sobre las organizaciones antisoviéticas de derecha y troskistas" estaba mucho más cerca de las preocupaciones de los miembros del Comité Central. . ("Fragmenty" 4-5; Zhukov, Inoy 310-11).
El 5 de Diciembre de 1936 el Congreso aprobó el borrador de la nueva Constitución. Pero no existió realmente discusión. Por el contrario, los delegados (líderes del Partido) enfatizaron las amenazas de los enemigos exteriores e interiores. Más que discursos de aprobación de la Constitución, (tema principal sobre el que informó Stalin) los delegados Molótov, Zhdanov, Litvinov y Vyshinski lo ignoraron virtualmente. Se nombró una comisión para el posterior estudio del borrador constitucional, sin decidir nada sobre elecciones abiertas. (Zhukov, Inoy 294; 298; 309).
La situación era efectivamente muy tensa. La victoria de los fascistas en la Guerra civil española era solo cuestión de tiempo. La Unión Soviética estaba rodeada de potencias hostiles. En la segunda mitad de la década de los años 30 absolutamente todos esos países eran regímenes abiertamente autoritarios, militaristas, anti-comunistas y anti-soviéticos. En Octubre de 1936 Finlandia hizo fuego hacia la frontera soviética. Ese mismo mes se forma el eje Berlin-Roma por Hitler y Mussolini. Un mes más tarde, Japón se une a la Alemania nazi y a la fascista Italia para formar el Pacto Anti-Komitern. Los esfuerzos soviéticos para formar alianzas militares contra la Alemania nazi encontró el rechazo de las capitales occidentales. (Zhukov, Inoy 285-309).
Mientras el Congreso trataba la nueva Constitución, la dirección soviética estaba a caballo de los dos principales juicios de Moscú. Zinoviev y Kamenev fueron juzgados junto a otros en Agosto de 1936. El segundo juicio, en Enero de 1937, afectaba a algunos de los principales seguidores de Trotsky, dirigidos por Yuri Piatakov, que hasta hacía poco fue el Comisario delegado de Industria Pesada. [*12].
El Pleno del Comité Central de Febrero-Marzo de 1937 puso de manifiesto las contradicciones dentro de la dirección del Partido: la lucha contra los enemigos internos, y la necesidad de preparar elecciones abiertas y secretas bajo la nueva Constitución para finales de año. El descubrimiento paulatino de más y más grupos conspirando para derrocar el gobierno soviético demandó acciones policiales. Pero la preparación de elecciones auténticamente democráticas, y la mejora en la democracia interior del Partido (tema continuamente apoyado por los mas cercanos a Stalin dentro del Politburó) requería precisamente lo contrario: apertura a la crítica y a la autocrítica, elecciones secretas de los líderes del Partido, y poner fin a la "cooptación" por parte de los Secretarios primeros.
Este Pleno, el más largo en la historia de la URSS, se prolongó dos semanas. Pero casi nada se supo de ello hasta 1992, cuando la voluminosa transcripción del Pleno empezó a publicarse en Voprosy Istorii, publicación que le llevó a este periódico cuatro años.
El informe de Yezhov respecto a continuar las investigaciones sobre las conspiraciones en el país fue diluido por Nikolai Bukharin, quien, mediante elocuentes intentos de confesar pasadas fechorías, se distanciaba de sus antiguos asociados, asegurando su actual lealtad, que sólo sirvió para culparse él mismo posteriormente. (Thurston, 40-42; Getty y Naumov lo confirman.563).
Tres días mas tarde, Zhadanov habló sobre la necesidad de una mayor democracia tanto en el país como en el Partido, invocando la lucha contra la burocracia y la necesidad de lazos mas fuertes con las masas, tanto del Partido como de fuera del Partido.
El nuevo sistema electoral dará un poderoso impulso hacia la mejora en el trabajo de los organismos soviéticos, la liquidación de instituciones burocráticas, la eliminación de defectos burocráticos y la deformación en el trabajo de las organizaciones soviéticas. Esos defectos, como usted sabe, son muy importantes. Los organismos de nuestro Partido deben estar preparados para la lucha electoral. En las elecciones tendremos que tratar con la agitación de los enemigos y con candidatos enemigos. (Zhukov, Inoy 343).
No hay ninguna duda, como portavoz de la dirección estalinista, preveía contiendas electorales con candidatos no pertenecientes al Partido y opuestos a los procesos que se daban en la Unión Soviética. Este hecho por si mismo es totalmente incompatible con las versiones de la Guerra Fría y con las explicaciones khruschovistas.
Zhdanov también recalcó durante largo tiempo la necesidad de desarrollar normas democráticas dentro del mismo Partido bolchevique.
"Si queremos ganarnos el respeto de los trabajadores soviéticos y del Partido a nuestras leyes, de las masas a la Constitución soviética, debemos garantizar la reestructuración (perestroika) del Partido sobre la base del total establecimiento de las bases de la democracia interna, como se refleja en los reglamentos de nuestro Partido."
Enumeró a continuación las medidas esenciales, ya contenidas en el proyecto de resolución en su informe: la eliminación de la cooptación, la prohibición de las votaciones a mano alzada; garantizar "el derecho ilimitado de los miembros del Partido de apartar a los candidatos elegidos y el derecho ilimitado para criticar a estos candidatos". (Zhukov, Inoy 345)
Pero el informe de Zhdanov se hundió entre las discusiones de otros puntos del orden del día, principalmente discusiones sobre los "enemigos". Cierto número de Primeros secretarios respondieron alarmados que se preparaban o se suponía que se preparaban para las elecciones soviéticas eran contrarios al poder soviético: social-revolucionarios, el sacerdocio, y otros "enemigos". [*13]
Molótov replicó con una aportación resaltando, una vez más, "el desarrollo y el reforzamiento de la autocrítica", y se opuso directamente a la "búsqueda de enemigos":
"No tiene sentido buscar culpables, camaradas. Si lo preferimos, todos somos culpables, empezando por lo órganos centrales del Partido y acabado con las organizaciones de base". (Zhukov, Inoy 349)
Pero las intervenciones posteriores ignoraron su informe, y continuaron machacando con la "búsqueda de enemigos", de denunciar a los "saboteadores", y la lucha contra el "sabotaje". (352). Cuando volvió a intervenir, Molótov se asombró de que no se hubiera prestado al fondo de su intervención, que volvió a repetir, tras resumir lo que se estaba haciendo contra los enemigos internos.
El discurso de Stalin del 3 de Marzo estuvo también dividido en dos partes, volviendo hacia el final a la necesidad de mejorar el trabajo del Partido, suprimiendo a los incapaces y reemplazándolos con nuevos camaradas. Como el de Molótov, el discurso de Stalin fue virtualmente ignorado.
Desde el principio de las discusiones los temas de Stalin fueron comprensibles. Parecía estar rodeado de una pared sorda de incomprensión, de la falta de voluntad de los miembros del Comité Central, que oyeron en el informe sólo lo que querían oír, y discutir sólo lo que querían discutir. De las 24 personas que participaron en las discusiones, 15 hablaron principalmente sobre "los enemigos del pueblo", es decir, los troskistas. Hablaron con convicción, con agresividad, como lo hicieron tras los informes de Zhdavon y Molótov. Redujeron todos los problemas a uno: la necesaria búsqueda de "enemigos". Y ninguno recogió el principal punto de Stalin, sobre el mal funcionamiento del trabajo en las organizaciones del Partido y la preparación para las elecciones del Soviet supremo. (Zhukov, Inoy, 357)



Notas
*11 Esto no es comúnmente conocido, ni su significado comprendido. Nuestra opinión sobre Stalin ha sido muy moldeada por aquellos que le odiaron (McNeal 87). Stalin fué un excelente estudiante en el seminario de Iblisi (Georgia) donde su madre le había enviado. Dedicando su vida desde sus años de adolescencia al movimiento revolucionario de la clase obrera, nunca tuvo oportunidades para una educación superior. Pero era muy inteligente y un voraz lector cuyo aprendizaje oscilaba desde la filosofía hasta cuestiones técnicas como la metalurgia. Los registros de la época dan fe de su atención a los detalles y profundo conocimiento de muchas áreas técnicas. Un académico ruso que ha estudiado la biblioteca de Stalin ofrece unas cifras impresionantes: 20.000 volúmenes en la dacha tras la guerra; muchos de los 5.500 trasladados al Instituto de Marxismo-Leninismo tras su muerte está anotados y subrayados (Ilizarov). Roy Medvedev, que odia a Stalin, admite a regañadientes las considerables lecturas de Stalin (Medvedev, "Lichnaia").
Muchas de los colaboradores más cercanos que escogió reflejan esta misma tendencia a la superación personal. Sergei Kirov, el líder del Partido en Leningrado y estrecho aliado de Stalin que fue asesinado en 1934, destacó por su amplias lecturas literarias (Kirlina 175). "Cuando Kirov fue asesinado, los investigadores fotografiaron todo lo que pudiera ayudar a la investigación, incluyendo la superficie de su mesa de trabajo. A su derecha estaba un manual de ingeniería de Hutte, a la izquierda un montón de publicaciones científicas y técnicas, leyéndose en el título superior "Combustible Shale". Efectivamente, era muy amplia la esfera de intereses de este trabajador del Partido, como lo era la de Stalin. (Mukhin Ubiystvo 625)
En 1924 Lavrenty Beria, tras varios años de trabajo revolucionario y clandestino muy peligroso, parte del cual era la infiltración en los grupos violentos de anti-comunistas caucásicos, escribió su currículum en el Partido. El propósito de enumerar sus méritos era una petición, no para un trabajo cómodo, como pedían la mayoría de "viejos bolcheviques", sino que fuera permitida su vuelta a sus estudios de ingeniería, para poder contribuir así a la construcción de una sociedad comunista. (Beria: Konets Kar'ery, 320-325)
*12 Thurston, en los Capítulos 2 hasta el 4, es el mejor resumen, en los primeros años 90, de las pruebas relacionadas con los juicios de Moscú. Este artículo no tratará directamente de estos juicios, ni del juicio y ejecución del mariscal Tukhachevsky y otros líderes militares en Junio de 1937, o sobre las relaciones entre todas las conspiraciones antisoviéticas en esos juicios alegadas. Como aclaran los documentos de los archivos soviéticos, Stalin y otros dirigentes soviéticos estaban convencidos de que las conspiraciones existían, y de que las acusaciones en los juicios de Moscú, incluyendo aquellas contra líderes militares, eran, al menos en su mayor parte, acertadas.
*13 Getty subraya que los miembros del Comité Central rehusaron responder al discurso de Zhdanov, llevando la confusión al secretario Andreev. ("Excesos" 124). Zhukov pone menos énfasis en esto, ya que Eikhe y otros primeros secretarios respondieron en la siguiente sesión, destacando la lucha contra "los enemigos". (Inoy 345).


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Capítulo 3º

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En su discurso final del 5 de Marzo, el día final del Pleno, Stalin minimizó la necesidad de descubrir enemigos, incluso trotskistas, muchos de los cuales, según dijo, habían regresado al Partido. Su punto principal fue la necesidad de impedir a los funcionarios del Partido dirigir todos y cada uno de los aspectos económicos, combatir la burocracia, y elevar el nivel político. En otras palabras, Stalín apostó por elevar el nivel de crítica a los secretarios.
"Algunos camaradas entre nosotros piensan que si ellos son Narkom (Comisario Popular), saben todo lo que hay que saber. Piensan que el grado, por si mismo, garantiza grandes e inagotables conocimientos. O bien piensan: "si soy un miembro del Comité Central, no lo soy por accidente, luego significa que sé todo". Eso no es así. (Stalin, Zakliuchitel'noe; Zhukov, Inoy 360-1)
Algo que sonaba amenazante para todos los dirigentes del Partido, incluyendo a los primeros secretarios, es la afirmación de Stalin de que deberían elegir dos cuadros que les sustituyeran, mientras asistían a un curso de educación política de seis meses de duración, que se implantarían muy pronto. Esa sustitución era peligrosa para los secretarios del Partido, que temían que durante ese espacio de tiempo fuesen destinados a otro lugar, rompiendo así la estructura de su "clan" (otros dirigentes a su servicio), una causa principal de burocracia. (Zhukov, Inoy 362).
Thurston define el discurso de Stalin como "notablemente suave", apoyando "la necesidad de aprender de las masas, y prestar atención a las críticas de abajo". Incluso la resolución basada en el informe de Stalin tocaba sólo levemente el tema de los "enemigos", y trataba principalmente de fallos en la organización del Partido y en su dirección. Según Zhukov, que menciona esta resolución no publicada, ni uno sólo de sus 25 puntos estaba relacionado principalmente con los "enemigos". (Thurston, 48-9; Zhukov, Inoy 362-4)14
Tras el Pleno, los Primeros Secretarios protagonizaron virtualmente una rebelión. Primero Stalin, y más tarde el Politburó, emitieron mensajes recordando la necesidad de efectuar votaciones secretas en el seno del Partido, oponerse a las conductas de cooptación favoreciendo las elecciones, y la necesidad de generalizar la democracia interna en el Partido. Los primeros secretarios siguieron haciendo las cosas al viejo estilo, independientemente de las resoluciones del Pleno.
En los meses siguientes, Stalin y sus más próximos intentaron que la caza de los "enemigos" no fuera el foco principal, la principal preocupación de los miembros del Comité Central, insistiendo en la lucha contra la burocracia en el Partido, y en preparar las elecciones al Soviet. Mientras "los líderes locales del Partido hicieron todo lo que la disciplina del Partido les permitía, y a veces más, para suspender o retrasar las elecciones". (Getty, "Excesses" 126; Zhukov, Inoy 367-71)
El súbito descubrimiento en Abril, Mayo y principios de Junio de 1937 de lo que aparentemente era un extenso complot militar y policial hizo que el pánico cundiese en el gobierno de Stalin. Genrikh Yagoda, director de la seguridad y Ministro de Asuntos Interiores, fue arrestado a finales de Marzo de 1937, y empezó a confesar en Abril. En Mayo y principios de Junio de 1937, militares de alto rango confesaron su conjura con el alto mando alemán para derrotar al Ejército Rojo en el caso de una invasión por parte de Alemania y de sus aliados, y sus relaciones conspirativas con políticos, incluídos muchos que ocupaban aún posiciones destacadas. (Getty, "Excesses" 115, 135; Thurston, 70, 90, 101-2; Genrikh IAgoda)15
Esta situación era mucho mas seria que cualquiera en momentos anteriores. Durante los juicios de Moscú de 1936 y 1937 el gobierno se tomó tiempo para preparar los procesos y organizar unos juicios públicos dotados de la máxima publicidad. Pero la conjura militar fue tratada de forma muy diferente. Poco más de tres semanas transcurrieron desde la fecha de la detención de Mikhail Tukhachevsky a finales de Mayo hasta el juicio y ejecución de este y de otros siete militares de alta graduación los días 11 y 12 de Junio. Durante este periodo, centenares de militares de alta graduación fueron requeridos en Moscú para escuchar las pruebas contra sus colegas -sus superiores, para la mayoría de ellos- y para escuchar los alarmantes análisis de Stalin y del Mariscal Voroshilov, Comisario del Pueblo para la Defensa, y el militar de más alta graduación del país.
En las fechas del Pleno, febrero o marzo, ni Yagoda ni Tukhachevsky habían sido aún arrestados. Stalin y el Politburó tenían como objetivo que la Constitución fuera el punto principal de su agenda, y se pusieron a la defensiva ante el hecho de que la mayoría de los miembros del Comité Central ignoraran este punto, prefiriendo insistir en la batalla contra los "enemigos". El Politburó planeó que las reformas constitucionales fueran también el punto esencial del siguiente pleno a celebrar en Junio de 1937. Pero la situación en Junio era muy diferente. El descubrimiento de complots en la cúpula del NKVD y muchos destacados líderes militares para derribar el gobierno y matar a sus dirigentes, cambió por completo la atmósfera política.
Stalin se colocó a la defensiva. En su discurso del 2 de Junio a la sesión ampliada del Soviet del Ejército (reunido del 1 al 4 de Junio), describió la serie de conspiraciones recientemente [16] descubiertas como "limitadas", y afrontadas en forma ampliamente exitosa. También en el Pleno de Febrero-Marzo, él y sus apoyos en el Politburó minimizaron las exageradas preocupaciones de los primeros secretarios sobre los "enemigos internos". Pero, como Zhukov subraya, la situación "lenta, pero decisivamente, se iba de las manos (de Stalin)". (Stalin, "Vystuplenie"; Zhukov, Inoy Ch. 16, passim; 411).
El pleno del Comité Central de Junio de 1937 (17) empezó con propuestas de exclusión, en primer lugar, de siete miembros del Comité Central y candidatos por "falta de confianza política", y después con la de otros 19 miembros y candidatos por "traición y actividad contrarrevolucionaria". Estos últimos diecinueve fueron arrestados por el NKVD incluyendo los diez miembros expulsados por parecidas acusaciones antes del pleno por un grupo de miembros del Comité Central (incluyendo los mandos militares ya juzgados, culpados y ejecutados), significaba que 36 de los 120 miembros y suplentes del Comité Central habían sido destituidos antes del 1 de Mayo.
Yakovlev y Molótov criticaron el fracaso de los dirigentes del Partido en organizar elecciones independientes a los Soviets. Molótov apoyó incluso la medida de apartar del camino a revolucionarios distinguidos si no estuviesen preparados para las tareas del momento. Insistió en que los dirigentes de los Soviets no eran "trabajadores de segunda fila". Evidentemente, los dirigentes del Partido les estaban tratando como tales.
Yakovlev expuso y criticó el fracaso de los primeros Secretarios a la hora de efectuar elecciones secretas para los puestos del Partido, apoyándose por el contrario en los nombramientos ("cooptación"). Destacó el hecho de que los miembros del Partido que fueran elegidos delegados en los Soviets no estuvieran bajo la disciplina de grupos del Partido, fuera de los Soviets, que les dijesen como tenían que votar. Que su voto no fuera el que les indicaran sus superiores en el Partido, tales como los Primeros Secretarios. Tenían que ser independientes de ellos. Y Yakovlev se refirió en los más duros términos a la necesidad de "reclutar de la muy rica reserva de nuevos cuadros para reemplazar a aquellos que se han corrompido o burocratizado". Todas estas afirmaciones constituyen un ataque explícito a los primeros secretarios. (Zhukov, Inoy 424-7; Tayny, 39-40, citando documentos de archivo).
La Constitución fue finalmente contemplada, y la fecha de las primeras elecciones se fijó para el 12 de Diciembre de 1937. Los dirigentes cercanos a Stalin nuevamente expusieron las ventajas de la lucha contra la burocracia y de crear lazos con las masas. Sin embargo -una vez más- todo esto fue posterior a la igualmente expulsión sumaria y sin precedentes de los 26 miembros del Comité Central, 19 de los cuales fueron acusados directamente de traición y actividades contrarrevolucionarias. (Zhukov, Inoy 430)
Tal vez lo más revelador sea el siguiente comentario de Stalin, comentado por Zhukov:
"Finalizando las discusiones, cuando el tema era la búsqueda de un método de contar papeletas mas fiable, [Stalin] comentó que en Occidente, gracias a un sistema multipartidista, este problema no existía. Inmediatamente después, murmuró una frase que sonó muy extrañamente en un encuentro de ese tipo: "Nosotros no tenemos partidos políticos diferentes. Afortunadamente o desgraciadamente, tenemos solo un partido." [Subrayado por Zhukov]. Para pasar a proponer, aún cuando sólo provisionalmente, utilizar para el recuento y supervisión a miembros de todas las organizaciones sociales existentes, menos las del Partido Bolchevique... El desafío a la autocracia en el Partido estaba planteado. ( Zhukov, Inoy 430-1; Tayny 38)


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El Partido Bolchevique sufría una severa crisis, y era imposible suponer que las cosas se desarrollaran con suavidad. Era la peor situación posible para organizar unas elecciones democráticas (secretas, universales, abiertas). El plan de Stalin de reformar el gobierno soviético y el papel en ello del Partido Bolchevique estaba condenado.

Finalizando el Pleno, Robert Eikhe, Primer Secretario de la región del Krai, Oeste Siberiano, se reunió privadamente con Stalin. Posteriormente otros Primeros Secretarios se reunieron con él. Probablemente, pedían los poderes que muy poco después obtuvieron: la autorización de formar troikas, grupos de tres dirigentes, para combatir la posibilidad de conjuras extendidas contra el gobierno soviético en sus regiones.[18] Estas troikas recibieron el poder de ejecución sin apelación. Se exigieron límites en el número de ejecutados y prisioneros basándose en el poder de estas troikas, y fueron concedidos. Cuando esos límites estaban agotados, los Primeros Secretarios pidieron, y recibieron, límites superiores. Zhukov piensa que Eihke podía estar representando a un grupo informal de Primeros Secretarios. (Getty, "Excesses" 129; Zhukov, Inoy 435)

¿Quienes fueron los objetivos de estos draconianos juicios a cargo de esas troikas? Zhukov piensa que deben haber sido los lishentsy, aquellos cuyos derechos de ciudadanía, incluyendo el derecho a voto, habían sido recientemente restaurados, y cuyos votos planteaban potencialmente el peligro mayor para la continuidad en el poder de los Primeros Secretarios. Zhukov descarta ampliamente la existencia de conspiraciones reales. Pero los documentos de archivo recientemente publicados en Rusia evidencian que, como mínimo, la dirección central estaba continuamente recibiendo verosímiles informes de conspiraciones, incluyendo transcripciones de confesiones. Ciertamente que Stalin y otros en Moscú creyeron en la existencia de estas conspiraciones. Mi opinión a este respecto, es que al menos algunas de las conspiraciones existieron de hecho, y que los Primeros Secretarios creían en ellas. (Zhukov, KP Nov. 13 02; Inoy, Ch. 18; "Repressii" 23; Lubianka B).

Otra hipótesis es que cualquiera que estuviera o hubiese estado relacionado con cualquier clase de movimiento de oposición era clemente contemplado como "enemigo", y sujeto a detención e interrogatorio por parte de la NKVD, uno de cuyos miembros era siempre parte de la troika. Otro grupo eran aquellos que expresaron abiertamente desconfianza u odio hacia el sistema soviético en su conjunto. Thurston cita pruebas de que tales individuos eran a menudo inmediatamente arrestados. Sin embargo, aquellos que manifestaban críticas de los líderes locales del Partido, no eran molestados, mientras aquellos a los que criticaban, incluyendo miembros del Partido, a veces lo fueron. (Thurston, 94-5).

Por tanto, contra aquellos que argumentan que las conjuras fueron fantasmas en la mente paranoica de Stalin, o, peor aún, mentiras destinadas a reforzar su obsesión megalómana con el poder, hay cantidad de pruebas que demuestran la existencia de conspiraciones reales. Los relatos de los conspiradores que consiguieron salir mas tarde de la URSS lo afirman. El amplio volumen de documentación policial sobre tales conspiraciones, muy poco del cual ha sido publicado, es un potente argumento contra la teoría de que todo pudiera haber sido un montaje. Además, las anotaciones de Stalin en estos documentos reafirman el hecho de que pensaba que eran ciertas. (Getty, "Excesses" 131-4; Lubianka B).

Getty resume esta contradicción de la siguiente manera:
Stalin aún no era partidario de retirar las elecciones, y el 2 de Julio de 1937 Pravda desautorizó claramente a los secretarios regionales publicando el primer decreto de las nuevas reglas electorales, animando y apoyando las elecciones secretas y universales. Pero Stalin planteó un compromiso. El mismo día que se publicó la ley electoral, el Politburó aprobó lanzar una campaña masiva contra, precisamente, los elementos de los que se habían quejado los líderes locales, y horas más tarde Stalin envió su telegrama a los lideres provinciales del Partido, ordenando la operación kulak. [contra los lishentsy, G.F.]. Es difícil evitar la conclusión de que a cambio de obligar a los líderes locales del Partido a participar en las elecciones, Stalin eligió ayudarles a ganar dándoles licencia para eliminar o deportar a centenares o miles de "elementos peligrosos". ("Excesses" 126).
Cualquiera que sea la historia de estas purgas, ejecuciones extra-judiciales y deportaciones, parece que Stalin creía que estaban creándose condiciones para unas elecciones libres y abiertas. Sin embargo, estas acciones sabotearon cualquier posibilidad para unas elecciones de cualquier tipo.

El Politburó intentó en un principio limitar la campaña de represión ordenando que fuese terminada en cinco días. Algo les convenció, o les obligó a permitir que el NKVD extendiera el periodo por cuatro meses, de la primera quincena de Agosto a la primera quincena de Diciembre. ¿Fue el alto número de detenidos? ¿El convencimiento de que el Partido se enfrentaba a un amplio número de conjuras y a una gran amenaza interna? .No sabemos los detalles de como y porque esta represión masiva se desarrolló como lo hizo.

Este fue exactamente el periodo durante el que iba a tener lugar la campaña electoral. Incluso a pesar de que el Politburó continuó la organización de estas elecciones, con reglamentos acerca de como los votantes iban a indicar sus preferencias, y de como los funcionarios debieran actuar, los jefes locales controlaban la represión. Podrían determinar que oposición, si había alguna, al Partido -lo cual significaba a ellos mismos- se podría considerar "leal", y cual era merecedora de represión y encarcelamiento o muerte. (Getty, "Excesses," passim.; Zhukov, Inoy 435).

Hay documentos originales que demuestran que Stalin y el liderazgo alrededor del Politburó central estaban convencidos de que los conspiradores anti-soviéticos estaban activos, y de que se tenían que enfrentar a ellos. Esto es lo que los líderes regionales del Partido han afirmado durante el pleno de Febrero-Marzo. A estas alturas la dirección de Stalin ha minimizado este peligro, y mantiene centrando la atención en la Constitución, la necesidad de preparar elecciones y el recambio del burocratizado y viejo liderazgo con otros nuevos líderes.

Para el Pleno de Junio, los secretarios regionales estaban en una posición desde la que podían decir:

"Te lo advertimos. Teníamos razón y tú estabas equivocado. Además, aún tenemos razón; hay peligrosos conspiradores activos, preparados para utilizar la campaña electoral en su intento de provocar revueltas contra el Gobierno soviético".

¿Fué así como sucedieron los hechos? Parece, plausible, pero no podemos estar seguros.

Stalin y la dirección central no tenían ninguna idea sobre la extensión de estas conspiraciones. No sabían lo que podrían hacer los nazis alemanes o los fascistas japoneses. El 2 de Junio Stalin dijo en el Encuentro ampliado del Soviet militar que el grupo de Tukhachevsky había proporcionado al Alto Mando alemán los planes operativos del Ejército Rojo. Esto significaba que los japoneses, unidos por una alianza militar (el Eje) y una alianza política anti-comunista (el Pacto Anti-Komitern; en realidad, un pacto antisoviético) con la Italia fascista y la Alemania nazi, lo tendrían también, sin duda alguna.

Stalin dijo a los líderes militares que los conjurados querían convertir a la URSS en "otra España", es decir una Quinta Columna coordinada con un ejército fascista invasor. Dado este terrible peligro, la dirección soviética estaba decidida a reaccionar con una determinación brutal. (Stalin, "Vystuplenie").

Simultáneamente, muchas pruebas sugieren que el mando central (Stalin) quería tanto reducir la represión de las troikas impulsada por los Primeros Secretarios y continuar implementando en la nueva Constitución las elecciones. Del 5 al 11 de Julio la mayoría de secretarios siguió la iniciativa de Eikhe de comunicar cifras precisas de aquellos que se iba a suprimir, mediante ejecución (categoría 1) o encarcelamiento (categoría 2). De repente, el 12 de Julio, El comisario delegado del NKVD M.P. Frinovskii envió un telegrama urgente a todas las agencias de policía locales:

"No inicien operaciones de represión contra antiguos kulaks. Repito, no inicien". (Getty, "Excesses" 127-8).

Los jefes locales del NKVD fueron llamados a Moscú para conferenciar, tras lo cual se emitió la orden nº 00447. Esta larga y detallada instrucción extendía el tipo de personas objeto de represión (incluyendo básicamente curas, los que con anterioridad se hubieran opuesto al sistema soviético, y criminales) y -por lo general- “disminuyó los límites o cifras requeridos por los secretarios provinciales”. [19]. Todas estas vacilaciones sugerían desacuerdos y luchas entre el "centro" -Stalin y el liderazgo central en el Politburó- y los Primeros Secretarios en las zonas de provincias. Stalin no estaba al mando, claramente. ( Order No. 00447; Getty, "Excesses" 126-9).

El pleno del Comité Central de Octubre de 1937 contempló la suspensión definitiva del plan para unas elecciones libres. Una muestra de candidaturas, presentando diversos candidatos, había sido ya diseñada. Bastantes de ellas han sobrevivido en varios archivos. [20] En sustitución de ello, las elecciones a los soviets de Diciembre de 1937 fueron establecidas sobre la base de que los candidatos del Partido compartirían las listas con un porcentaje de candidatos ajenos al Partido de entre un 20 y un 25 %. En otras palabras, una alianza variada, pero sin competición. Originalmente, las elecciones fueron pensadas sin listas, siendo el voto solo para candidatos individuales, un método mucho más democrático. Zhukov ha llegado a localizar en los archivos el documento auténtico que Molótov firmó, el 11 de Octubre a las 6 de la tarde, cancelando las elecciones abiertas. Esto representó una amplia pero inevitable derrota para Stalin y sus seguidores en el Politburó. (Zhukov, KP 19 Nov. 02; Zhukov, Tayny. 41; Inoy 443).

Fue también en el Pleno del Comité Central cuando se pronunció la primera protesta contra la represión masiva, por parte del Primer Secretario de Kursk, Peskarov:
"Ellos (el NKVD? ¿ las troikas? G.F.) condenan a la gente por tonterías... ilegalmente, y cuando nosotros... planteamos la cuestión al Comité Central, los camaradas Stalin y Molótov nos apoyan decididamente, y envían una brigada de funcionarios de la Corte Suprema y de la Oficina del Fiscal para revisar estos casos... Resultando que, al cabo de tres semanas de trabajo de esta brigada, el 56% de estas sentencias en 16 regiones se clasifica por parte de esta brigada como ilegal. Y lo que es mas, en el 45% de estas sentencias no hubo prueba de que se hubiera cometido ningún crimen". (Zhukov, Tayny, 43).
En el Pleno de Enero de 1938 Malenkov presentó una mordaz crítica sobre la gran cantidad de miembros del Partido expulsados y de ciudadanos juzgados, a menudo incluso sin proporcionar listas de nombres, sino solamente indicando los números de los expulsados. Postyshev, primer secretario de Kuybyshev, fue eliminado como candidato a miembro del Politburó por mantener que "no había ni un elemento honrado" entre todos los funcionarios del Partido.

Parece que el NKVD funcionaba a su aire, al menos en algunas zonas. Sin duda, los primeros secretarios también funcionaban a su aire. (Zhukov, KP 19 Nov. 02; Tayny, pp. 47-51; Thurston 101-2; 112). Sin embargo la preocupación de los líderes del Politburó era la existencia de conspiradores, a los que tenían que enfrentarse. La magnitud de los abusos del NKVD no fue reconocida. Como indica Zhukov, el informe de Malenkov (culpando a los "trepas" dentro del Partido de las expulsiones masivas y detenciones) fue continuado por Kaganovich y Zhadanov, quienes siguieron haciendo hincapié en la lucha contra los enemigos, y prestaron sólo una ligera atención a la "ingenuidad e ignorancia" en el trabajo de "bolcheviques honrados".

Pravda, que estaba bajo el control directo de la dirección de Stalín, aún hacía llamamientos para apartar al Partido del manejo directo de los asuntos económicos, y la necesidad de promover a gente no militante a puestos de liderazgo.(Zhukov, Tayny 51-2). Mientras Nikita Khruschev, que en 1937 había pedido competencias para poder ejecutar a 20.000 personas cuando era jefe del Partido en Moscú, fue trasladado a Ucrania, donde, en el plazo de un mes, exigió poderes para reprimir a 30.000 personas. (Zhukov, Tayny 64, ver n. 23 abajo).

Nicolai Yezhov, sustituto de Genrikh Yagoda en 1936 al mando del NKVD, parece haber estado en estrecha relación con los primeros secretarios. [21]. La masiva represión de los años 1937-1938 ha estado tan relacionada con su nombre que aún se la conoce como la "Yezhovshchina". Yezhov dimitió el 23 de Septiembre de 1938 [22], y en Noviembre de 1938 fue sustituido por Lavrentii Beria.

Bajo el mando de Beria, muchos de los mandos de la NKVD y primeros secretarios responsables de miles de ejecuciones y deportaciones fueron juzgados, y a menudo ellos mismos ejecutados por haber llevado a la muerte a gente inocente y haber hecho uso de la tortura contra los detenidos. Las transcripciones de los juicios de algunos de los funcionarios policiales que utilizaron la tortura han sido publicados. Numerosos presos y acusados, deportados, o enviados a los campos de trabajo fueron liberados. Beria mismo manifestó que había sido nombrado para "acabar con la Yezhovshchina”. Stalin declaró al ingeniero aeronáutico Yakovlev que Yezhov fue ejecutado por haber asesinado a muchos inocentes. (Lubianka B, Nos. 344; 363; 375; Mukhin, Ubiystvo 637; Yakovlev).

Se hizo un daño incalculable a la sociedad soviética, al gobierno soviético y al Partido bolchevique. Esto, desde luego, hace mucho que se sabe. Lo que no se ha sabido hasta ahora es que la implantación de las troikas y las cuotas de ejecuciones y deportaciones se deben a la insistencia de los primeros secretarios, y no se deben a Stalin. Zhukov piensa que la estrecha relación entre esto y la amenaza de elecciones abiertas, y el hecho de que el Comité central consiguió forzar a la dirección estalinista a cancelar esas elecciones, sugiere que la forma de evitar esa "amenaza electoral" puede haber sido un motivo esencial para las detenciones masivas y las ejecuciones de la "Yezhovshchina." (23) (Zhukov, KP).

Nada puede absolver a Stalin y a los que le apoyaron de las amplias responsabilidades que tuvieron en las ejecuciones, que fueron de bastantes centenares de miles. [24]. Si las víctimas hubieran sido encarceladas en vez de ser ejecutadas la mayoría hubiera sobrevivido. Muchos hubieran visto revisados sus casos, y liberados. Para nuestros objetivos aquí, la pregunta clave es la siguiente:
¿Porque cedió Stalin ante las demandas de los primeros secretarios, que les concedieron decisiones sobre la vida y la muerte? A pesar de que no hay excusas, pueden existir razones, a ciencia cierta.

Ningún gobierno está preparado para traiciones simultáneas por parte de altos mandos militares, figuras de primera fila del gobierno nacional y de gobiernos regionales, y de la dirección de la policía secreta y de fronteras.

Un grave conjunto de conspiraciones, que incluía tanto a líderes del partido, actuales y anteriores, con enlaces a través del vasto país acababa de ser descubierto. Lo más amenazante era la participación de destacados militares de los niveles más altos, con la revelación de los planes secretos militares a los enemigos fascistas. La conspiración militar tenía contactos a lo largo de toda la URSS, y en ella estaban también los mandos más elevados de la NKVD, incluyendo a Genrikh Yagoda, que lo dirigió entre 1934 y 1936, y el segundo de abordo durante algunos años, antes de 1934. En pocas palabras, no puede saberse la amplitud de la conjura, y cuanta gente estuvo implicada. El camino prudente era pensar lo peor. [25].

El Politburó y Stalin mismo estaban en la cima de dos amplias jerarquías, la del Partido Bolchevique y la gubernamental. Lo que sabían sobre el estado de cosas en el país era lo que sus subordinados les decían. En el transcurso de los siguientes doce meses reprimieron a muchos de los Primeros Secretarios, la mitad de los cuales fueron encarcelados. Para la mayor parte, los cargos concretos y los dossieres de sus interrogatorios y juicios siguen sin ser desclasificados, incluso en la Rusia post-soviética y anticomunista. Pero ahora disponemos de bastantes pruebas de las investigaciones que efectuaron Stalin y el Politburó para hacerse una idea de la alarmante situación a la que se enfrentaban. (Lubianka B).


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El Partido Bolchevique se regía por el centralismo democrático. A pesar de su status y popularidad a lo largo del país, Stalin (como cualquier otro líder del partido) podía ser derrotado por una mayoría del Comité Central. No estaba en situación de ignorar presiones y urgencias por parte de un amplio número de miembros del Comité Central.

Como ilustración de la incapacidad de Stalin para impedir a los primeros secretarios burlarse de los principios que inspiraban las elecciones democráticas, Zhukovmenciona un incidente, de la transcripción aún no publicada del Pleno del Comité Central de Octubre de 1937.I.A. Kravtsov, Primero Secretario del kraikom (Comité Regional G.F.) de Krasnodar fue el único en reconocer, detalladamente, lo que sus colegas habían estado haciendo furtivamente durante las semanas anteriores. Hizo un perfil de la selección de aquellos candidatos a diputados del Soviet Supremo que se ajustaban a los intereses del "liderazgo amplio".
"Presentamos nuestros candidatos al Soviet Supremo", manifestó con sinceridad Kravtsov.

"¿Quiénes son estos camaradas? Ocho son miembros del Partido; dos no son miembros ni del Partido ni del Komsomol. Así nos ceñimos al porcentaje de no .miembros del Partido que se indican en el borrador del Comité Central. Por su ocupación, estos camaradas se reparten de la siguiente manera: cuatro empleados del Partido, dos empleados en el Soviet, un secretario de kolkhoz, un conductor de combinado, un tractorista, un trabajador del sector del combustible...
Stalin: ¿Quien está, aparte de los conductores del combinado?
Kravtsov: Entre los diez está Yakovlev, Primer Secretario del kraikom, y el secretario del comité ejecutivo del krai.
Stalin: ¿Quién te aconsejo hacer eso?
Kravtsov: Tengo que decir, camarada Stalin, que me lo aconsejaron aquí en el aparato del Comité Central.
Stalin : ¿ Quién ?
Kravtsov: Aquí, en el Comité Central, designamos nuestro secretario del comité ejecutivo del krai, el camarada Simochkin, y tuvo la aprobación del aparato del Comité Central.
Stalín: ¿De quién?
Kravtsov: No lo sé, no puedo decir quién.
Stalin: Es una pena, que no puedas decirlo, porque te informaron muy mal." (Zhukov, Inoy 486-7).

Evidentemente, todos los Primeros Secretarios estaban haciendo lo que sólo Kravtsov afirmó, ignorando el principio de elecciones secretas al Soviet, principio que ellos mismos votaron en un Pleno anterior, pero que nunca aceptaron con claridad. Esto señala la derrota definitiva de Stalin en este tema, las reformas constitucionales y electorales que él y otros líderes centrales habían encabezado durante dos años.

La reforma democrática fue derrotada, y el antiguo sistema político quedó en su sitio. El plan de Stalin para elecciones abiertas desapareció para siempre.

"De esta manera, el intento de Stalin y su grupo de reformar el sistema político de la Unión Soviética terminó con un total fracaso". (Zhukov, Inoy 491).

Zhukov opina que si Stalin hubiera rechazado las exigencias de los Primeros Secretarios de poderes extraordinarios, pudiera haber sido destituído, detenido por contra-revolucionario y ejecutado…"

Hoy Stalin estaría entre las víctimas de la represión de 1937, y el "Memorial" y la comisión de A.N. Yakovlev estaría desde hace mucho tiempo pidiendo su rehabilitación". ." (Zhukov, KP 16 Nov. 02).

En Noviembre de 1938 Lavrentii Beria reemplazó a Yezhov como jefe del NKVD. Las "troikas” fueron abolidas. Las ejecuciones extra-judiciales cesaron, y los responsables de los terribles excesos fueron a su vez juzgados y ejecutados o encarcelados. [26] Pero la guerra se acercaba. El gobierno francés rehusó continuar con la ya muy débil versión de la alianza Franco-Soviética acordada (La URSS hubiera deseado una mucho mas fuerte). Los aliados cedieron Checoeslovaquia a Hitler y a los fascistas polacos, sin ningún tipo de lucha. La Alemania nazi llegó a una alianza con el gobierno fascista de Polonia con vistas a una invasión de la URSS. La guerra civil española, a la que los Soviets tanto apoyo habían dado, estaba perdida. Italia invadía Etiopía, y la Liga de Naciones no hizo nada. Francia e Inglaterra, con la mayoría de Europa Occidental, detrás, animaban a Hitler claramente para que invadiera la URSS. (Lubianka B, No. 365; Leibowitz).

Japón, Italia y Alemania tenían un tratado de mutua defensa, y un pacto "Anti-Komitern", los dos expresamente dirigidos contra la Unión Soviética. Todos los países europeos fronterizos (Polonia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Finlandia. Estonia, Latvia y Lituania) eran dictaduras militares de corte fascista. En 1938, un ataque japonés en Lago Khasan costó al ejército rojo unos 1.000 muertos. Al año siguiente, un ataque japonés de más envergadura fue rechazado por el Ejército Rojo en Khalkin-Gol. Las bajas soviéticas ascendieron a 17.000, incluyendo casi 5.000 muertos; en ningún caso era una pequeña guerra. Pero fue decisiva, y los japoneses no volvieron a importunar otra vez a los soviéticos. Pero el Gobierno soviético no podía saber esto en aquellas fechas. (Rossiia I SSSR v Voynakh).

Después de 1938, el gobierno de Stalin no hizo nuevos intentos de llevar a la práctica el sistema democrático electoral reflejado en la Constitución de 1936. ¿Fue este fracaso un reflejo del punto muerto al que se había llegado entre Stalin y los primeros secretarios en el Comité Central? ¿O mas bien se estimaba que con una guerra a las puertas, los esfuerzos hacia la democratización tendrían que esperar tiempos mas pacíficos? Las pruebas disponibles no permiten una conclusión firme.

Sin embargo, una vez que Beria hubiera reemplazado a Yezhov como jefe del NKVD (formalmente en Diciembre de 1938; en la práctica, unas semanas antes) tuvo lugar un continuo proceso de rehabilitaciones. Beria puso en libertad a unos 100.000 prisioneros de campos y cárceles. A esto siguieron los juicios contra los hombres del NKVD acusados de torturas y ejecuciones extrajudiciales. (Thurston 128-9)

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Fin de la Primera Parte

Notas
Para la Resolución, ver Zhukov, Inoy 362-3; Stalin, Zakliuchitel'noe. Al igual que la resolución (que permanece inédita), el discurso de Stalin toca solo de pasada el tema de los "enemigos", e incluso entonces para precaver al C.C. de "golpear" que alguna vez hubiera sido trostkista. Stalin insiste en que se da "gente muy apreciable" entre los antiguos troskistas, y nombra concretamente a Felix Dzerzhinsky.
Este volumen (Genrikh Yagoda) consiste esencialmente de interrogatorios efectuados a Yagoda y los suyos, y la confesión de Yagoda de implicación en una conspiración para dar un golpe contra el Gobierno soviético.; el liderazgo de la conspiración por Trotsky, y, en general, todo lo que Yagoda confesó en el juicio de 1938. No hay indicaciones que indiquen que las confesiones no eran auténticas. Los editores del volumen niegan la exactitud de los hechos citados en los interrogatorios, y define los mismos interrogatorios como "falsos". Pero no dan ninguna prueba de que asi sea. Jansen y Petrov, P. 226 n.9, a pesar de su anti-estalinismo, citan este volumen como prueba y sin ningún comentario. Y además se dan buenas pruebas de que así fue en realidad; que estas conspiraciones existieron, que las confesiones dadas en los juicios públicos fueron verídicas y no forzadas, y que las principales acusaciones eran ciertas. Otro extenso volumen de documentos primarios publicado en 2004 contiene un gran número de informes del NKVD sobre conspiraciones y textos de interrogatorios. (ver Lubianka B). La explicación más plausible de la existencia de este volumen de evidencias es que alguna al menos es cierta.
Llamado el klubok ("enredo"), por los investigadores del NKVD de la época y por los historiadores rusos hoy.
No se ha publicado transcripción alguna del Pleno de Junio de 1937. Algunos autores afirman que no se conservó ninguna. Sin embargo, Zhukov menciona extensamente algunas transcripciones archivadas no accesibles a otros.
La orden de establecer una troika en la región del Oeste siberiano de Eikhe existe. La petición de Eihke no ha sido encontrada, pero debió de efectuar alguna petición, bien verbal bien por escrito. Ver Zhukov, "Repressii" 23, n. 60; Getty, "Excesses" 127, n. 64.
Getty, Excesses 131-134 comenta algunas estadisticas al respecto. Ver Orden No.00447.
La papeleta de muestra se reproduce en Zhukov; Inoy, 6ª ilustración.
Todavía el 1 de Febrero de 1956, menos de cuatro semanas antes de su discurso secreto al XX Congreso del Partido, aun se referia Khruschev a Yezhov como "inocente sin duda alguna, un hombre honrado". Reabilitatsia: Kak Eto Bylo. Mart 1953-Febral' 1956 (Moscow, 2000), p. 308.
Su dimisión no fué formalmente aceptada hasta el 25 de Noviembre de 1938; ver Lubianka B Nos. 344 y 364.
Khruschev requirió "ejecutar a 20.000" personas., Zhukov,KP 3 Dec. 02. Los comentarios críticos de Yakovlev sobre las expulsiones masivas de Khruschev se citan mas arriba. Eikhe fué arrestado en Octubre de 1938, juzgado, acusado, condenado y ejecutado en Febrero de 1940. Según Khruschev, Eikhe rechazó su confesión, diciendo que fue obtenida tras ser golpeado o torturado. El análisis de Zhukov sugiere que el auténtico motivo de la suerte de Eikhe pudo ser su papel dirigente en las ejecuciones masivas de 1937-1938. Ver Jansen y Petrov, 91-2. El Politburó, y el Pleno del Comité Central de Enero de 1938 comenzaron a atacar a los secretarios del partido que habían hecho blanco de sus ataques y represiones a miembros cualificados del Partido. (Getty, Origins 187-8).El registro completo de la investigación sobre Eikhe y el juicio aún están clasificados. El deseo de desviar la atención y las culpas de si mismo y de los Primeros Secretarios fue uno de los objetivos de las mentiras contenidas en su "informe secreto". [XX Congreso del PCUS N. del T.]
Getty ("Excesses" 132) cita evidencias de que 236.000 ejecuciones fueron autorizadas por "Moscú", queriendo significar la dirección estaliniana, pero mas del 160% de esta cifra, 387.000 personas, fueron de hecho ejecutadas por autoridades regionales.
En el juicio de Moscú de 1938 Yagoda confesó su participación en la conspiración para un golpe de Estado contra el gobierno soviético, delató a los asesinos de Máximo Gorki y su hijo, y otros crímenes atroces, pero negó vigorosamente la acusación del fiscal de espionaje. El que la acusación de espionaje aún se mantuviera un año después de la detención de Yagoda demuestra, como poco, que el Gobierno soviético pensó que él pudiera en realidad haber dado informaciones a un gobierno enemigo (Alemania, Japón, Polonia). Como cabeza del Ministerio del Interior, incluyendo la policía secreta y de fronteras, Yagoda hubiera tenido la ocasión de causar un daño incalculable a la seguridad soviética en el caso de dar información a gobiernos extranjeros.
Thurston tiene la mejor discusión en lengua inglesa sobre esto, en Life and Terror 128 ff.

Notas adicionales

Sobre el trabajo de Yuri Zhukov

Hasta la fecha se ha dado un sólo un ataque académico contra las tesis de Zhukov, el de la profesora Irina V. Pavlova "1937: Vybory kak mistifikatsiia, terror kak real'nost'," Voprosy Istorii 10, 2003 19-36. Pavlova es una estridente anticomunista de la escuela "totalitarista", cuya hostilidad ideológica hacia el comunismo inhabilita su investigación histórica. Como ejemplo, miente sobre la investigación de Getty con la finalidad de desacreditarle. Pavlova escribe propaganda, no historia.
Pavlova hace mención solamente de los artículos de Zhukov en KP, y lo escribió antes de la publicación de Inoy Stalin. La crítica de Pavlova se apoya en la suposición de que los juicios de Moscú,Tukhachesvki, etc fueron tapaderas, y toda las campañas electorales y constitucionales un montaje deliberado para tapar la represión.
Pavlova también afirma que, debido a que el Soviet Supremo no tenia poder político real en 1936, las elecciones al mismo tampoco le hubieran proporcionado ninguno… Si por "poder" Pavlova entiende la habilidad para desbancar al Partido Bolchevique de su posición dominante en la URSS y deshacer el socialismo, indudablemente tiene razón: desde luego que Stalin no tenia ninguna intención de permitir una contrarrevolución por medios constitucionales. Ni eso se permite en ningún país de democracia burguesa. Pero si por "poder" entiende capacidad para influenciar políticas estatales y ejercer presiones, dentro de unos límites sobre políticas sociales específicas y sobre el mismo Partido Bolchevique, es decir el tipo de poder que dan las elecciones en las democracias burguesas, entonces seguramente está equivocada.


Sobre Iuri Mukhin, Ubiystvo Stalina i Beriia:

Este libro de Mukhin a menudo es ignorado por aquellos mas bien contrarios a sus conclusiones, sobre la base de que hace comentarios que pudieran ser considerado antisemitas. Debiera también decirse que Mukhin hace comentarios oponiéndose al antisemitismo, en el mismo libro. El presente trabajo no extrae ningún dato de los párrafos en los que pudiera alegarse vestigios de antisemitismo. Mukhin también toma posturas excéntricas sobre algunos temas no relacionados con este libro. Tampoco cito ninguno de esos trabajos.
Lo mismo pudiera y debiera decirse cuando se citan académicos anticomunistas: el hecho de que sus prejuicios anticomunistas no significa que puedan, en ocasiones, tener enfoques de valor. Y, desde luego, el anticomunismo está estrechamente relacionado con el antisemitismo. No siendo ni anticomunista ni judío, Mukhin muestra cierta hostilidad contra ambos, pero tampoco es un anti comunista convencional y un anti semita convencional.
Los análisis de Mukhin de las fuentes primarias y secundarias son frecuentemente muy agudos, y yo los uso y cito cuando los encuentro de ayuda. Naturalmente, la cita de análisis de Mukhin que el autor considera útiles no implica acuerdo con parte de sus análisis que no se citan. Tampoco es Mukhin responsable de cualquier uso que yo haga de su investigación.
He comprobado cada referencia dada por Mukhin y todos los académicos aquí citados, excepto en el caso de fuentes primarias, solo disponibles para aquellos que trabajan en los archivos.


24 Feb 2009 01:43
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